11
ene

La Educación

by admin in León Denis


Educa al terreno y tendrás el harto pan.
Educa al árbol y recibirás la bendición de la abundancia.
Educa a la minería y obtendrás la utilidad de alto precio.
Educa a la arcilla y plasmarás el vaso noble.
Educa a la inteligencia y alcanzarás la sabiduría.
Educa a las manos y acentuarás la competencia.
Educa a la palabra y cosecharás simpatía y cooperación.
Educa al pensamiento y te conquistarás a ti mismo.
Sin el alfabeto anochece el espíritu.
Sin el libro fallece la cultura.
Sin el mérito de la lección, la vida sería animalidad.

Sin la experiencia y la abnegación de los que enseñan, el hombre no rompería las fajas de la infancia. En todas partes, vemos la acción de la Providencia Divina, en el perfeccionamiento del Alma Humana. Aquí es el amor lo que edifica. Además, es el trabajo lo que perfecciona. Más adelante es el dolor que regenera. Mis amigos, la Tierra es nuestra escuela milenaria y sublime. Jesús es Nuestro Divino Maestro. El espiritismo sobre todo, es obra de educación. Hagamos de la educación con Cristo, el culto de nuestra vida, para que nuestra vida pueda educarse y educar como el Señor, hoy y siempre.

Espiritu: EMMANUEL
Médium: Francisco Cândido Xavier

6
ene

El cuarto Rey Mago

by admin in León Denis

Esta es sin duda la noche más mágica del año. Una noche en la que revivimos las ilusiones de la infancia, la inocencia y la pureza que muchos nos resistimos a perder. Es por eso que os dejamos esta bella historia mientras esperamos que la magia de esta madrugada nos envuelva y renueve nuestra alma infantil.

Un abrazo a todos y….¡¡¡¡ FELIZ NOCHE DE REYES!!!!

“Cuenta una leyenda rusa que fueron cuatro los Reyes Magos. Luego de haber visto la estrella en el oriente, partieron juntos llevando cada uno sus regalos de oro, incienso y mirra. El cuarto llevaba vino y aceite en gran cantidad, cargado todo en los lomos de sus burritos. Luego de varios días de camino se internaron en el desierto. Una noche los agarró una tormenta. Todos se bajaron de sus cabalgaduras, y tapándose con sus grandes mantos de colores, trataron de soportar el temporal refugiados detrás de los camellos arrodillados sobre la arena. El cuarto Rey, que no tenía camellos, sino sólo burros buscó amparo junto a la choza de un pastor metiendo sus animalitos en el corral de pirca.

Por la mañana aclaró el tiempo y todos se prepararon para recomenzar la marcha. Pero la tormenta había desparramado todas las ovejitas del pobre pastor, junto a cuya choza se había refugiado el cuarto Rey. Y se trataba de un pobre pastor que no tenía ni cabalgadura, ni fuerzas para reunir su majada dispersa. Nuestro cuarto Rey se encontró frente a un dilema. Si ayudaba al buen hombre a recoger sus ovejas, se retrasaría de la caravana y no podría ya seguir con sus Camaradas. El no conocía el camino, y la estrella no daba tiempo que perder. Pero por otro lado su buen corazón le decía que no podía dejar así a aquel anciano pastor. ¿Con qué cara se presentaría ante el Rey Mesías si no ayudaba a uno de sus hermanos? Finalmente se decidió por quedarse y gastó casi una semana en volver a reunir todo el rebaño disperso. Cuando finalmente lo logró se dio cuenta de que sus compañeros ya estaban lejos, y que además había tenido que consumir parte de su aceite y de su vino compartiéndolo con el viejo. Pero no se puso triste. Se despidió y poniéndose nuevamente en camino aceleró el tranco de sus burritos para acortar la distancia. Luego de mucho vagar sin rumbo, llegó finalmente a un lugar donde vivía una madre con muchos chicos pequeños y que tenía a su esposo muy enfermo. Era el tiempo de la cosecha. Había que levantar la cebada lo antes posible, porque de lo contrario los pájaros o el viento terminarían por llevarse todos los granos ya bien maduros. Otra vez se encontró frente a una decisión. Si se quedaba a ayudar a aquellos pobres campesinos, sería tanto el tiempo perdido que ya tenía que hacerse a la idea de no encontrarse más con su caravana. Pero tampoco podía dejar en esa situación a aquella pobre madre con tantos chicos que necesitaba de aquella cosecha para tener pan el resto del año. No tenía corazón para presentarse ante el Rey Mesías si no hacía lo posible por ayudar a sus hermanos. De esta manera se le fueron varias semanas hasta que logró poner todo el grano a salvo. Y otra vez tuvo que abrir sus alforjas para compartir su vino y su aceite.

Mientras tanto la estrella ya se le había perdido. Le quedaba sólo el recuerdo de la dirección, y las huellas medio borrosas de sus compañeros. Siguiéndolas rehízo la marcha, y tuvo que detenerse muchas otras veces para auxiliar a nuevos hermanos necesitados. Así se le fueron casi dos años hasta que finalmente llegó a Belén. Pero el recibimiento que encontró fue muy diferente del que esperaba. Un enorme llanto se elevaba del pueblito. Las madres salían a la calle llorando, con sus pequeños entre los brazos. Acababan de ser asesinados por orden de otro rey. El pobre hombre no entendía nada. Cuando preguntaba por el Rey Mesías, todos lo miraban con angustia y le pedían que se callara. Finalmente alguien le dijo que aquella misma noche lo habían visto huir hacia Egipto. Quiso emprender inmediatamente su seguimiento, pero no pudo. Aquel pueblito de Belén era una desolación. Había que consolar a todas aquellas madres. Había que enterrar a sus pequeños, curar a sus heridos, vestir a los desnudos. Y se detuvo allí por mucho tiempo gastando su aceite y su vino. Hasta tuvo que regalar alguno de sus burritos, porque la carga ya era mucho menor, y porque aquellas pobres gentes los necesitaban más que él. Cuando finalmente se puso en camino hacia Egipto, había pasado mucho tiempo y había gastado mucho de su tesoro. Pero se dijo que seguramente el Rey Mesías sería comprensivo con él, porque lo había hecho por sus hermanos.

En el camino hacia el país de las pirámides tuvo que detener muchas otras veces su marcha. Siempre se encontraba con un necesitado de su tiempo, de su vino o de su aceite. Había que dar una mano, o socorrer una necesidad. Aunque tenía temor de volver a llegar tarde, no podía con su buen corazón. Se consolaba diciéndose que con seguridad el Rey Mesías sería comprensivo con él, ya que su demora se debía al haberse detenido para auxiliar a sus hermanos. Cuando llegó a Egipto se encontró nuevamente con que Jesús ya no estaba allí. Había regresado a Nazaret, porque en sueños José había recibido la noticia de que estaba muerto quien buscaba matarlo al Niño. Este nuevo desencuentro le causó mucha pena a nuestro Rey Mago, pero no lo desanimó. Se había puesto en camino para encontrarse con el Mesías, y estaba dispuesto a continuar con su búsqueda a pesar de sus fracasos. Ya le quedaban menos burros, y menos tesoros. Y éstos los fue gastando en el largo camino que tuvo que recorrer, porque siempre las necesidades de los demás lo retenían por largo tiempo en su marcha.

Así pasaron otros treinta años, siguiendo siempre las huellas del que nunca había visto pero que le había hecho gastar su vida en buscarlo. Finalmente se enteró de que había subido a Jerusalén y que allí tendría que morir. Esta vez estaba decidido a encontrarlo fuera como fuese. Por eso, ensilló el último burro que le quedaba, llevándose la última carguita de vino y aceite, con las dos monedas de plata que era cuanto aún tenía de todos sus tesoros iniciales. Partió de Jericó subiendo también él hacia Jerusalén. Para estar seguro del camino, se lo había preguntado a un sacerdote y a un levita que, más rápidos que él, se le adelantaron en su viaje. Se le hizo de noche. Y en medio de la noche, sintió unos quejidos a la vera del camino. Pensó en seguir también él de largo como lo habían hecho los otros dos. Pero su buen corazón no se lo dejó. Detuvo su burro, se bajó y descubrió que se trataba de un hombre herido y golpeado. Sin pensarlo dos veces sacó el último resto de vino para limpiar las heridas. Con el aceite que le quedaba untó las lastimaduras y las vendó con su propia ropa hecha jirones. Lo cargó en su animalito y, desviando su rumbo, lo llevó hasta una posada. Allí gastó la noche en cuidarlo. A la mañana, sacó las dos últimas monedas y se las dio al dueño del albergue diciéndole que pagara los gastos del hombre herido. Allí le dejaba también su burrito por lo que fuera necesario. Lo que se gastara de más él lo pagaría al regresar. Y siguió a pie, solo, viejo y cansado. Cuando llegó a Jerusalén ya casi no le quedaban más fuerzas. Era el mediodía de un Viernes antes de la Gran Fiesta de Pascua. La gente estaba excitada. Todos hablaban de lo que acababa de suceder. Algunos regresaban del Gólgota y comentaban que allá estaba agonizando colgado de una cruz. Nuestro Rey Mago gastando sus últimas fuerzas se dirigió hacia allá casi arrastrándose, como si el también llevara sobre sus hombros una pesada cruz hecha de años de cansancio y de caminos. Y llegó. Dirigió su mirada hacia el agonizante, y en tono de súplica le dijo:

- Perdoname. Llegué demasiado tarde.

Pero desde la cruz se escuchó una voz que le decía:

- Hoy estarás conmigo en el paraíso.

Tomado de: Mamerto Menapace, Entre el brocal y la fragua, Buenos Aires, Editorial Patria Grande, 31987, 17-22

2
ene

La llegada

by admin in León Denis

Una luz surgió en el cielo estrellado como foco resplandeciente cortando el espacio. Caminando por el camino oscuro, con dificultad, el pequeño Ismael quedó paralizado. En aquel instante, un sentimiento profundo de amor inundó su corazoncito, que latía apresurado.

Una inmensa seguridad lo dominó. ¡Era Él, el Salvador del Mundo, que llegaba! ¡El Mesías tan esperado por su pueblo!

Elevó las manos para lo alto, mientras lágrimas de alegría le descendían por el pequeño rostro moreno.

Ismael era un chico como tantos de su edad. De familia muy pobre, apenas conseguía lo suficiente para sobrevivir. Era pequeño aún, pero ya ayudaba a su padre en los cuidados con la tierra, y también a la madrecita en las tareas domésticas.

La esperanza, sin embargo, siempre fue su compañera constante. Amaba a Dios con todas las fuerzas y en su interior sabía que aquel Mesías tan bueno iba a llegar. No sabía cuándo, pero lo esperaba con mucha ansiedad.

En las noches de frío, la familia, recogida alrededor del fuego, les gustaba oír a su padre contar las profecías que hablaban de la venida del Salvador. Y adormecía tranquilo, soñando con una época diferente, en que todos iban a amarse.

Cierto día, su madrecita cayó enferma. Ardía de fiebre en el lecho y todos temían por su vida. Sin poder apartarse cerca de ella, el padre pidió a Ismael que fuera a buscar a Samáia, una vieja curandera, que entendía de hierbas y que, a falta de un médico, era la única persona en la ciudad que podría socorrerlos en aquella emergencia.

Ismael no dudó. El padre le explicó como llegar hasta Samáia y, colocando la mano en su cabeza, dijo:

— Que el Señor te bendiga, hijo mío. Ten cuidado y no pares para hablar con extraños, pues la ciudad está repleta de forasteros que vinieron para el censo.

Vivían en Belén y, exactamente esos días, por fuerza de una orden del rey, que deseaba saber cuántos habitantes existían en el país, todos los habitantes se habían desplazado de sus casas, dejando sus ciudades, para dar sus nombres.

Caminando apresurado por las calles, Ismael buscaba no desviar su atención distrayéndose con el ruido de los forasteros. Pero el sonido de música, de grupos que bailaban, era contagioso; el olor de perfume, mezclado con pescado frito, de condimentos. De pan salido del horno, alcanzaban su olfato. Y él estaba hambriento. Nada había comido en aquel día.

Al poco, el ruido de la ciudad fue disminuyendo, quedando atrás. Ahora, caminando por el camino, en medio de la oscuridad, Ismael sentía miedo. La noche se había llenado de otro tipo de sonidos: de animales extraños que venían de todos los lados. Y él se encogía, con los ojos abiertos, pero proseguía siempre. Necesitaba encontrar a Samáia, la única persona capaz de socorrer a su madre.

Mirando el cielo estrellado, Ismael pensaba: ¿Por qué sufría tanto? ¿Cual era la razón de su vida siendo tan difícil, cuando otros niños tenían todo? ¡Y ahora, la madrecita enferma! Él tenía miedo de perderla.

— ¡Señor, protege a mi madre!

En ese momento, Ismael vio que el manto estrellado de la noche fue inundado por una luz muy brillante. Y el foco luminoso se desplazaba por el cielo, descendiendo hasta encontrarse con la Tierra, en algún punto no muy distante.

Lo que causó mayor extrañeza al niño es que el foco de luz parecía compuesto de infinitos puntos brillantes, como seres bellos, sonrientes y luminosos y que, por estar muy juntos, parecían ser una única luz.

Ismael sintió el pecho inflarse de una nueva esperanza. Íntimamente, algo le decía que era el Mesías, con su corte angélica, que llegaba al mundo. Todo sería diferente de ahí en adelante. Una Nueva Era iba a comenzar para la humanidad.

Apresuró el paso. Tenía urgencia por encontrar a Samáia. Sabía que su madrecita quedaría curada.

Sin dificultad localizó a la mujer y le pidió que fuera a ver a su madre. Servicial, la señora lo acompañó de vuelta a Belén.

Aunque con el corazón en fiesta, Ismael nada contó sobre lo que había visto. Al llegar a casa, llevando a Samáia de la mano, sabía que todo estaba bien. Entró en el cuarto y encontró a su madrecita sentada en el lecho, ya sin fiebre, tomando un trago de té que una vecina le había traído.

Con una sonrisa en el rostro, él dijo:

— ¡Madre! ¡Gracias al Mesías, tú estás curada!

— ¿Qué estás diciendo, hijo mío? — preguntó el padre, intrigado.

E Ismael relató, con seriedad y emoción:

— Papá mío, en esta noche, el Salvador descendió al mundo.

Y ante la perplejidad de todos, contó lo que había ocurrido. Y tal era la riqueza de detalles, que nadie tuvo dudas en creer en las palabras del niño.

Emocionados, se arrodillaron para orar a Dios, agradeciéndole la bendición de estar viviendo en esa época en que tan grandes cosas irían a ocurrir.

TIA CÉLIA

Autora: Célia Xavier Camargo

21
dic

Raúl Texeira ya está en Brasil

by admin in León Denis

Hoy nuestra querida amiga Simoni Goidianich nos ha enviado este maravilloso vídeo que es todo un testimonio de vida, fuerza de voluntad, aceptación, de auto-superación y, sobre todo, de amor por la vida.

En él podemos ver a Raúl Texeira durante su estancia en el hospital en Estados Unidos en el que fue ingresado tras sufrir un accidente cerebro- vascular el pasado mes de noviembre, mientras viajaba a ese país para una gira de conferencias. Raúl aparece riendo, bromeando, paseando y haciendo sus ejercicios junto a los terapeutas y a los amigos que cuidaron de él, pero sobre todo, haciendo fácil lo difícil como corresponde a un gran espíritu como él.

Ahora, ya está en Brasil, donde seguirá su terapia para recuperarse.

Seguimos orando por su recuperación, por tantos y tantos progresos que ha conseguido en este tiempo y por el ejemplo que hemos recibido todos nosotros.

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21
dic

Entrevista al Padre François Brune autor del libro “Los muertos nos hablan”

by admin in León Denis

“Estamos en la Tierra para aprender a amar”, Padre François Brune

Autor del libro “Los Muertos nos Hablan”, el conocido estudioso y teólogo francés habla sobre sus experiencias en el campo de las comunicaciones con los llamados muertos

El padre François Charles Antoine Brune (foto), teólogo y especialista en misticismo oriental y occidental, sacerdote ordenado en 1960, es desde 1987 considerado un observador atento de la investigación psíquica y de la llamada Transcomunicación Instrumental (TCI

Conferenciante muy apreciado por estos y otros temas afines, es también autor de muchos libros, entre los cuales están “Los Muertos nos Hablan” y “Línea Directa con el Más Allá”.

Graduado por la Sorbonne en Latín y Griego, con cinco años de estudios de pos-graduación en Filosofía y Teología en el Instituto Católico de París y un año adicional en la Universidad de Tuebingen, en Alemania, él posee los más altos grados de Teología, Griego y Hebraico

A continuación la entrevista que nos concedió y en la que habla sobre sus experiencias en el campo de las comunicaciones con los llamados “muertos”.

¿Tiene usted alguna experiencia personal con la Transcomunicación instrumental (TCI)?

Nunca hice ningún intento para recibir, yo mismo, las voces a través de la TCI. Pero asistí, frecuentemente, a las investigaciones hechas y estuve muchas veces presente cuando las voces se manifestaron por magnetófono (grabador) y tuve también la ocasión, en Grosseto, Italia, con Marcelo Bacci, de hablar directamente con una entidad, a través de un altavoz de un aparato de radio.

Conozco su libro “Los Muertos nos Hablan” y otro escrito en conjunto con un profesor de la Sorbonne, Rémy Chauvin.

Sí, “Línea Directa con el Más Allá” (“À l’ Écoute de l’Au-delá”). Hay también una traducción en castellano.

Y tiene también uno en portugués… ¿Quién es quién se comunica a través de los médiums o por la TCI? ¿Son personas fallecidas?

Pienso que la mayor parte de las veces nos comunicamos con los muertos, que viven ahora en otra dimensión. Pero a veces hemos tenido contactos también con extraterrestres, creo yo, porque muchos investigadores lo afirman. Me parece también posible el contacto con energías, simplemente, como por ejemplo en el caso de Manfred Boden.

Voy a hacerle una pregunta que podrá parecer provocadora: ¿no será una paradoja para un sacerdote católico que la Iglesia Católica crea que Jesús se hizo hombre para salvar a la Humanidad? Ahora, si  hay Humanidad o seres inteligentes en otros planetas, es porque la Humanidad no está sólo en la Tierra. ¿Cómo queda entonces la teología católica?

Para mí, eso no es ningún problema, pues no puedo hablar en nombre de la teología católica, porque no hay sobre eso ninguna posición oficial. Sólo puedo dar mi opinión personal. Lo que pienso es que todos esos planetas, todos esos mundos, todos esos seres inteligentes, fueron creados por el mismo Dios – no hay otro – y fueron también creados por el amor y, probablemente, ellos conocieron el mismo drama de la libertad. Tengo aún tendencia a creer que el Hijo de Dios reencarnó en cada uno de estos mundos y que fue ciertamente recibido de la misma forma triunfante cómo lo fue en la Tierra. Además de eso, hay aún algunos textos que parecen venir de esos mundos y que afirman eso. Tal corresponde un poco también a lo que ya decían los sacerdotes griegos en los primeros siglos del Cristianismo: según la categoría de la época, el Hijo de Dios se hizo Hombre con los Hombres, Ángel con los Ángeles, Arcángel con los Arcángeles, Querubín con los Querubines y Serafín con los Serafines… ¡Es un poco la misma idea, finalmente!

¿Serán necesarios nuevos paradigmas para que la Ciencia descubra al Espíritu?

Sí, creo que la Ciencia debe adaptarse a una realidad que le escapa en este momento. Podemos hacer una comparación: si yo fuera a pescar, para atrapar peces tengo que lanzar el hilo y tengo que adaptarme a la posición del pez. ¡No puedo pedir al pez que siga el atajo que corresponde a la posición de la línea! Las líneas son las teorías científicas para “atrapar” la realidad. Si conservo esa misma línea, nunca conseguiré “atrapar” tal realidad que se me escapa. Es, pues, necesario que la Ciencia acepte cambiar esos paradigmas, para adaptarse a nuevos niveles de realidad que de momento, repito, se les escapan.

¿Es verdad que en el Vaticano hay sacerdotes científicos que investigan esta área?

Sí, tengo la certeza que existe un pequeño equipo, compuesto de dos o tres sacerdotes, que están al corriente y que conocen estos fenómenos. Si hacen ellos mismos las investigaciones, eso ya no lo sé. Estaba el sacerdote Andreash Resh, que creó un Instituto de Parapsicología, o “Instituts für Grenzgebiete dé Wissenschaft” –IGW- “, en Innsbruck. Él enseñó durante muchos años los fenómenos paranormales en un Instituto que dependía de la Universidad Pontificia de Latrão. Él abandonó esos cursos para dedicarse, ahora, a otros trabajos. Pero me contó que, a veces, algunos cardenales le llegaron a pedir si no podrían obtener alguna comunicación, por ejemplo, de sus madres. (risas)

¿La prueba científica de la inmortalidad será considerada una revolución para la humanidad, como lo fue la Revolución Industrial?

Sí, normalmente debería ser hasta una revolución aún mayor, ¿pero nunca será así, sabe? En la Edad Media, en el Occidente, todos o casi todos creían en la vida eterna. ¡Y no se hicieron santos a causa de eso! Continuó habiendo criminales, había hombres llenos de orgullo, hombres ávidos de poder, de dinero… ¡Esa verdad no hizo al mundo cambiar mucho! Actualmente, creemos menos en la vida eterna y estamos tal vez más en riesgo de hacernos “monstruos”, pero no bastará “encontrar” la vida eterna para que todos se hagan “santos”.

De los casos que conoce, ¿qué objetivos tienen los espíritus, las personas fallecidas, que se comunican a través de la TCI o de los médiums? ¿Qué dicen ellos?

Dos motivos fundamentales: el primero es el de consolar a los seres queridos que dejaron en la Tierra y que se encuentran, muchas veces, desesperados; el segundo es el de confirmar que la vida continúa inmediatamente después de la muerte, que Dios existe – lo dicen frecuentemente – ¡que nos espera, que nos creó por amor y que todo el sentido de nuestra vida en la Tierra es el de crecer en ese Amor!

¿Qué otros científicos conoce que estén investigando esta área de la comunicabilidad con el mundo espiritual?

¡Hay muchos ya, actualmente! Está Sinesio Darnell, en España, el Prof. Senkowski, Hans Otto König, tenemos también, en Italia, a Daniele Gullà, Paolo Presi y aún más, en Brasil, en Francia… Infelizmente, no hay un nivel científico muy elevado, en Francia, en ese campo. Sería preciso mucho más. Creo que el mejor trabajo está siendo hecho, actualmente, en Italia. Hubo resultados extraordinarios con Adolf Holmes, en Alemania, pero ese no era un investigador, era alguien que recibía una gran cantidad de mensajes, de comunicaciones, pero que no tenía formación científica para hacer investigaciones. En Luxemburgo, igualmente, la pareja Julles y Maggy obtuvieron numerosas y magníficas comunicaciones, pero no poseían los medios intelectuales y de laboratorios para realizar esas investigaciones. De la misma forma, el alemán Klaus Schreiber, fallecido recientemente, no tenía los medios necesarios para la investigación científica. Hay muy pocos científicos interesados en estos fenómenos, infelizmente muy pocos, aún…

Pero las experiencias son válidas, ¿no es así?

A buen seguro, todo eso no impide que los resultados obtenidos sean extraordinarios, ni entendidos. ¡Conocí muy bien a la pareja Julles y Maggy, conocí también a Adolf Holmes, personalmente, y sé que no existe ninguna especie de fraude! ¡Asistí a algunas experiencias con él, con la pareja que ya referí, en Luxemburgo, y con Marcelo Bacci también! Bacci no tiene formación científica y, sin embargo, consigue resultados extraordinarios… ¡Sólo que no consigue proseguir los estudios!

¿Tiene algún mensaje que quiera transmitir a los Espíritas Portugueses, o a los Portugueses, en general?

Me gustaría que continuaran trabajando en este sentido. Que continúen progresando en el Amor, cada cual en su vida, porque estamos en la Tierra para aprender a amar. Que utilicen estos medios de comunicación con el más allá para confortar su fe y aún la fe cristiana, a pesar del estado catastrófico en que se encuentra la Iglesia. Esta Iglesia que no es fiel al mensaje de Cristo, pero esperemos que un día se renueve, es preciso que se trabaje para eso… ¡Pero, principalmente, es necesario conservar la fe, la fe cristiana…!

La entrevista ahora transcrita fue publicada originalmente en el Periódico de Espiritismo de la ADEP, de Portugal.

Entrevista
Autor: José Lucas

Enviado por Isabel

19
dic

Ciencia y Espiritualidad

by admin in León Denis

Por más que nieguen los materialistas, la espiritualidad es un atributo que forma parte de la esencia del ser humano. Desde los tiempos primitivos el Hombre percibió que existen fuerzas que transcienden su dominio y pasó a respetar, a temer y a subyugarse delante de las amenazas de los dos fenómenos de la naturaleza, de la conjunción de los astros y de la inseguridad del futuro.

Nacieron así las creencias, los mitos, los dioses, las magias, los sortilegios, el misticismo, se organizaron templos e iglesias con sus liturgias, sus sacerdotes y prosperaron a las “instituciones religiosas”. En este clima varios dioses disputaban el poder y la fuerza del verdadero Dios.

Conquistando la razón en el transcurso de los milenios que la evolución le exigía recorrer, el Hombre percibía que su experiencia psíquica superaba la realidad limitada por la experiencia que los sentidos le permitían percibir. En su interior, la vida transcendía a la propia muerte y los recuerdos de sus antepasados, que les parecían visitar en los sueños o en los recuerdos, lo hacían presuponer que una vida futura debería reunir a todos. Los siglos pasaron sin que no obstante, el ser humano consiguiese atravesar la frontera de la muerte sin temor y sobresaltos. La espiritualidad permanecía como una conquista siempre transfería para después, un viaje sin vuelta o una tierra que se compraba con promesas, lamentaciones o indulgencias.

El camino de Jesús por la Tierra trazó rumbos, comprobó la inmortalidad, estableció la comunión con el Padre, dialogó con los Espíritus y reveló los goces de la vida futura. El Hombre, persistió, sin embargo, en los desvíos irresponsables, prefiriendo las ventajas que la Tierra y las conquistas materiales le permitían poseer. En los días de hoy las palabras del Cristo de nuevo resuenan en las páginas del Consolador prometido. La “Patria del Evangelio” se yergue revelándose como el gran “portal de la Espiritualidad” para insistir con el Hombre que Dios existe, que la vida continúa, que somos espíritus inmortales, que en la Casa del Señor hay muchas moradas donde nuestros entes queridos nos aguardan y que este mundo y el “otro” se relacionaban en un vai-ven de interferencias múltiples. La misma doctrina de Cristo, ahora codificada por Kardec, nos expuso, al lado de los cánticos de la Buena Nueva, la fe razonada, permitiendo la constatación del fenómeno espiritual con los paradigmas de una “nueva ciencia”.

La espiritualidad, cuando es evaluada científicamente, tropieza, sin embargo, en una serie de dificultades. Primero  su propio  concepto después, su distinción de religión y misticismo. La religión implica una organización institucional con una mayor o menos participación del individuo. En las religiones tradicionales son prescritos creencias, dogmas, rituales, prácticas litúrgicas y compromisos sociales con la institución. La exploración de la espiritualidad e históricamente una práctica común a las religiones, que se aprovechan de algunos conceptos que son compartidos entre ambos: la relación trascendente con Dios (una “fuerza suprema” o una “energía universal”) y la veneración por aquello que es tenido como sagrado.

La dimensión espiritual implícita en la naturaleza humana es aceptada por unos más, por otros no, y aquello que permite a alguien tener acceso a esta dimensión, no tendrá ningún significado para aquel que no admite su existencia. Cada individuo puede ser caracterizado por su religiosidad, sus creencias particulares y prácticas relativas a su religión, sin, no obstante, mantener un vínculo  estrecho con la espiritualidad. La vivencia espiritual comúnmente es una experiencia subjetiva, individual, particular, que algunas veces puede ser compartida con los otros. Algunas personas experimentan su espiritualidad como un asunto altamente personal y privado, enfocando elementos intangibles que los suplen de vitalidad y gran significado en sus vidas. La espiritualidad no envuelve la religión necesariamente. Cada persona define su espiritualidad particularmente. Ella debe ser vista como un atributo del individuo dentro de un concepto complejo y multidimensional. Posiblemente tiene alguna cosa que ver con el carácter, con la personalidad y con la cultura.

Para unos, la espiritualización se manifiesta o es vivida en un momento de ganancias materiales placenteras tan simple como, pisar en el césped descalzo o caminar por la noche solitario, para otros, será un momento de contemplación, de meditación, una reflexión profunda sobre el sentido de la vida, una sensación de íntima conexión con lo que piensa amar o un contacto psíquico con seres espirituales.

Podemos percibir que la espiritualidad se manifiesta en tres dominios por los cuales podemos sistematizar su evaluación con criterios científicos: los dominios de la “práctica”, de las “creencias” y el de la propia “experiencia espiritual”.

En la “práctica”, cuando se ejercita la contemplación, la meditación, la oración o una actividad de culto religioso.

El dominio de las “creencias” espirituales varía con la cultura de los pueblos e incluir la creencia en la existencia de Dios, del Alma, de la vida después de la muerte y de la realidad de la dimensión espiritual para más allá de nuestro conocimiento sensorial e intelectual.

Por fin, en el dominio de “experiencia espiritual” hay una serie enorme de situaciones que parecen sugerir contacto directo con la espiritualidad. Se incluye aquí, por ejemplo, aquellas vivencias rutinarias, representadas por el encuentro íntimo y personal que cada uno hace con lo trascendente y lo sagrado y aquellos otros cuadros frecuentemente más dramáticos, casi siempre súbitos, acompañados de una fuerte transformación personal que siguen a un acontecimiento psíquico marcado en la vida. Pero significativos aun, se incluyen, entre otros, los relatos de experiencias de casi muerte (near death experience) y las proyecciones fuera del cuerpo físico (out of body experience) en los cuales, el individuo transita con su consciencia por otras dimensiones, viviendo la plenitud de la vida espiritual.

En Brasil, podemos afirmar que, en términos de “experiencia espiritual”, nada supera la mediumnidad. Entre nosotros, parece que la espiritualidad convive dentro de casa dirigiendo cada paso de nuestras vidas. Por nuestros médiums los recados del otro lado han sido tan frecuentes que las puertas de la muerte no aíslan más nuestro contacto con los que más amamos.

Estamos delante de un “campo de experimentación” extraordinario donde es habitual la comprobación de la intercomunicación entre nosotros y el “otro lado de la vida”. Cualquier científico sin preconcepto puede sistematizar sus observaciones dentro de los tres dominios que presentamos para el análisis de la espiritualidad y confirmar que en la “practica”, en las creencias y en las “experiencias espirituales” en sus varios matices, toda la espiritualidad se manifiesta, revelando la centella divina e inmortal que habita en todos nosotros.

Núbor Orlando Facure, es médico neurocirujano y espírita. Director del Instituto de Campinas – San Pablo, ex Profesor Catedrático de Neurocirugía de la Unicamp (Universidad de Campinas), escritor y expositor espírita, fue entrevistado en exclusiva en Brasil por el Periódico de Espiritismo en el Instituto del Cerebro que dirige desde 1987.

1998-2006| CVDEE – Centro Virtual de Divulgación y Estudio del Espiritismo

Mensaje traducido por ISABEL PORRAS-España- 13.12.2011

14
dic

Video nº 12 de la serie “Mediumnidad y Espiritismo”

by admin in León Denis

Hola amigos,

Hemos recibido, gracias a nuestra amiga Simoni Goidianich, el vídeo nº 12 de la serie “Mediumnidad y Espiritismo” que será el último dedicado al aniversario del Libro de los Mediums.

Disfrutadlo. Un abrazo para todos.

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10
dic

Olvido y reencarnación

by admin in León Denis

Examinando el olvido temporal del pretérito en el campo físico, importa considerar cada existencia por el nivel de servicio que el alma readquiere en el mundo el aprendizaje que le compete. Surgiendo semejante período entre la cuna que le configura al inicio y el túmulo que le demarca la cesación, es justo aceptarle el carácter accidental, no obstante se le reconozca la vinculación a la vida eterna.

Es forzoso, entonces, ponderar lo impositivo del recurso y el aprovechamiento, como en las aplicaciones de la fuerza eléctrica, es preciso atender al problema de carga y conducción.

Enfrentando una nueva existencia corpórea, para determinado efecto, la criatura recibe de ese modo implementos cerebrales completamente nuevos en el dominio de las energías físicas, y, para que se le adormezca la memoria, funciona la hipnosis natural como recurso básico que, en muchas ocasiones, duerme en pesada letargia mucho tiempo antes de acogerse al abrigo materno.

En la mejor de las hipótesis, cuando disfruta de gran actividad mental en las esferas superiores, sólo es compelida al sueño, relativamente profundo mientras perdure la vida fetal. En ambos casos hay la postración psíquica en los primeros siete años de la tierna instrumentación fisiológica de los encarnados, tiempo en que se les reaviva la experiencia terrestre.

Aún tenemos más o menos tres mil días de sueño inducido o hipnosis terapéutica para establecer enormes alteraciones en los vehículos de exteriorización del Espíritu, los cuales sumados a las consecuencias de los fenómenos naturales de reducción del cuerpo espiritual en el refugio uterino, motivan el entorpecimiento de los recuerdos del pasado para que se conceptúe la mente en la dirección de nuevas conquistas de la evolución. Y eso, en esencia, es lo que verdaderamente sucede. Porque, poco a poco, el Espíritu reencarnado retoma la herencia de sí mismo en la estructura psicológica del destino recobrando el patrimonio de las realizaciones y de las deudas que acumuló, que se grabarán en el Ser en forma de tendencias innatas reencontrándose con las personas y las circunstancias, las simpatías y las aversiones, las ventajas y dificultades, con las cuales se encuentre afinado y comprometido. Se transfiguró, entonces, el palco, pero la pieza continúa.

La estructura social o doméstica muchas veces es diferente, pero, en el cuadro del trabajo y de la lucha, la consciencia es la misma, con la obligación de perfeccionarse ante la bendición de Dios, para la luz de la vida en la Tierra y de la futura inmortalidad.

Fuente: “Libro Religión de los Espíritus del Espíritu Emmanuel/Chico Xavier.”

¡Piense en esto!

João Cabral – Presidente da ADE-SERGIPE- Jornalista. Radialista. Website: www.ade-sergipe.com.br – Contato: cabral@ade-sergipe.com.br

8
dic

Homenaje al 216 aniversario del nacimiento de Amélie Boudet

by admin in León Denis

En la historia de la codificación del Espiritismo, no se puede dejar de recordar el nombre de Amélie Boudet, más conocida por Madame Allan Kardec. En realidad ella se convirtió en una dedicada asesora del gran maestro lionés en su glorioso cometido, actuando como secretaria. Por eso su nombre debe ser siempre recordado con cariño y admiración. Amélie Gabrielle de Lacombe Boudet Rivail, también conocida por Madame Allan Kardec, o Madame Rivail; en las ruedas literarias, artísticas y educativas, más conocidas por Amelie Boudet, y en la intimidad por «Gaby», nació en Thiais, ciudad de la provincia de Sena, en Francia, el día 23 de noviembre de 1795 y desencarnó el 21 de enero de 1883. Hija de Julian-Luous Boudet, propietario y antiguo tablado, y de Lulie-Louise Seigneat de Lacombe. Era hija única del matrimonio y tuvo una educación de lo más esmerada, de acuerdo a los recursos de los que la familia disponía.

Se diplomó en la primera Escuela Normal lega , en París, establecida en el Boulevard Saint-Germain, entidad que funcionaba siguiendo los principios delineados por el célebre educador suizo Pestalozzi. Más tarde se convirtió en profesora de Letras y Bellas Artes, poetisa y pintora. De su bibliografía como escritora fueron publicadas tres obras.: «Cuentos primaverales», «Nociones de diseño» y «Lo esencial en Bellas Artes».

Viviendo en París, en el mundo de las letras y de la enseñanza, tuvo la oportunidad de conocer al profesor Hippolyte-Leon Denizard Rivail, que más tarde usó el pseudónimo de Allan Kardec, en quien reconoció a un hombre culto, pulido, moralizado y verdaderamente superior.

El 6 de febrero de 1832, firmaba el acta de casamiento. Amélie Boudet era nueve años mayor que su marido, pero era tal su jovialidad física y espiritual que aparentaba la misma edad.

Algún tiempo después de terminar sus estudios en la institución implantada por Pestalozzi, el profesor Rivail fundó en París, un Instituto Técnico, con orientación esencialmente pestalozziana. Madame Allan Kardec, prestó su valiosa cooperación a su esposo en la noble tarea educacional que entonces era desempeñada por el, por más de un lustro en el aludido Instituto.

Mientras tanto, un hecho inesperado sucedió en la vida del matrimonio. El establecimiento de enseñanza que funcionaba en la Calle de Sévres, 35, y que introdujo en Francia el método educacional de Pestalozzi fue obligado a cerrar sus actividad y sus puertas.

Amélie-Boudet no desfalleció, revelándose esposa altamente comprensible, resignada y con coraje. Mientras el profesor Rivail se encargaba de la contabilidad de varios establecimientos comerciales, ella contribuía con ahínco en la preparación de cursos gratuitos que habían organizado en la propia residencia, y que funcionaron sin miras de continuidad de 1835 a 1850.

En los cursos públicos de Matemáticas y Astronomía que el Profesor Rivail daba dos veces por semana, de 1843 a 1848, y a los cuales no asistían sólo alumnos sino también futuros profesores del «Liceo Polimático», que fundó y dirigió hasta 1850, siempre contando con la valiosa cooperación de su esposa.

PREPARATIVOS PARA LA CODIFICACIÓN

Tomando conocimiento de las mesas giratorias o mesas parlantes, el profesor Rivail comenzó a frecuentar la casa de la familia Baudin, a mediados de 1855, iniciando allí los primeros estudios que culminaron con la Codificación del Espiritismo.

Amélie-Boudet pasó a acompañar a su esposo en las investigaciones, notándose siempre, en su semblante, la alegría emotiva con que tomaba conocimiento de los hechos que contribuirían a hacer que nuevos horizontes surgieran en el mundo. Ella se convirtió en la secretaria del marido cuando ella se propuso escribir las majestuosas obras de la Codificación espiritista, dándole el valor necesario para llevar a término la grandiosa obra.

En la noche del 18 de abrir de 1857, cuando tuvo lugar el lanzamiento del «Libro de los Espíritus», de Allan Kardec, hubo una recepción en la residencia del matrimonio, en la Calle de los Mártires, nº 8, con la comparecencia de amigos del matrimonio y de las chicas que sirvieron de médiums para la compilación de aquella portentosa obra. La dedicación de Amélie hizo que aquella reunión alcanzase un gran éxito.

LA «REVISTA ESPIRITISTA»

El 1º de enero de 1858, Allan Kardec lanzó la «Revue Spirite», contando para ese evento con el apoyo exclusivo de su esposa, pasando a publicarla bajo su dirección lo que ocurrió hasta la fecha de su desencarne Amélie-Boudet a menudo quedaba extenuada debido a la elevada frecuencia con la que dirigía la casa de los Kardec debido a las importantes sesiones que allí se realizaban. Ella era extremadamente cortés y dispensaba mucha atención a todos.

En abril de 1858, Allan Kardec decidió fundar, fuera de su casa la «Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas», tarea que representó un verdadero arrojo, dada la circunstancia de que la Iglesia Católica ejercía una enorme influencia en la época. Tuvieron que tener una gran dedicación y firmeza para mantener una sociedad de aquel género.

VIAJES MISIONARIOS

Siempre que era posible Amelie-Boudet acompañaba a Kardec en sus viajes misionarios, ocurridos entre 1860 y 1864 a varias ciudades de Francia, Suiza y Bélgica, siempre procurando incentivar el Codificador en sus cometidos.

Con el desencarne de Allan Kardec, ocurrido el 31 de marzo de 1869, Amélie sufrió un duro golpe y en esa época ya tenía los cabellos nevados por sus 74 años de prolífica existencia. El cuerpo del Codificador fue sepultado el día 2 de Abril de 1869, en el Cementerio de Montmartre. En ese mismo túmulo fue sepultado el cuerpo de Amélie Boudet cuando desencarnó.

Transcurridos seis meses del desencarne, en el deseo loable de contribuir para la concretización de planes futuros que el gran maestro tenía en mente, pues ella era la única propietaria legal de las obras, revista y librería, Amélie constituyó la «Caja General del Espiritismo», la cual dedicaba todos los años una charla para que fuera aplicada en el sentido de remover posibles dificultades.

Comparecía a todas las reuniones a las que era invitada, y todos los años presidía la reunión conmemorativa del Día de los Muertos, cuando varios médiums recibían mensajes del más allá y varios oradores hacían uso de la palabra.

En un esfuerzo inaudito para materializar todos los planos expuestos por su marido contenidos en la «Revista Espirita» de 1868, ella consiguió, con el concurso de amigos y admiradores, fundar la «Sociedad Anónima de Espiritismo», entretanto, por encontrar el nombre muy comercial, ella hizo que fuera cambiado por «Sociedad para la Continuación de las Obras Espiritas de Allan Kardec», lo que fue concretizado el día 18 de octubre de 1873.

Siendo sus esfuerzos muy infatigable, ella mas tarde contó con la cooperación del gran pionero Pierre-Gaetan Leymarie, uno de los más dedicados seguidores de Allan Kardec desde 1858. Hombre honesto y trabajador infatigable el asumió la dirección de la «Revista Espiritista», en el año 1871, y más tarde también de la Librería. Muchos de los socios de la Sociedad renunciaron, por lo cual el ocupó todos los cargos en su persona.

EL PROCESO DE LOS ESPIRITISTAS

Un nuevo golpe esperaba a Amélie Boudet. Ella tuvo que comparecer como testimonio en el famoso «Proceso de los Espiritistas», en 1875 contra Leymarie, por el ministerio público, debido a una acción nefasta de un médium llamado Boudet, que influenciado por Firman, hizo falsas fotografías de Espíritus, las cuales fueron publicadas por Leymarie en las páginas de la «Revista Espiritista», una vez que el fue engañado debido a su buena fe. Eso hizo que Leymarie fuese preso durante un año, habiendo llegado todos a la conclusión de que era inocente. Al principio Boudet recibía fotografías verdaderas, pero cuando le falló la mediumnidad, por intereses financieros, comenzó a falsificar fotos que sirvieron para que los detractores del Espiritismo abrieran el proceso.

Amélie Boudet desencarnó el 21 de enero de 1883.

Fue recibido un mensaje espiritual de ella el día en que desencarnó en el que describió la brillante recepción con que sus amigos del espacio, entre ellos Allan Kardec, le recibieron

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Penúltimo vídeo de la serie “Mediumnidad y Espiritismo”

by admin in León Denis

Hola amigos,

Nuestra querida amiga Simoni Goidianich nos envía el que es ya el penúltimo vídeo de la serie Mediumnidad y Espiritismo que, como ya sabéis, es una homenaje al 150 aniversario de la publicación del Libro de los Médiums.

Esta serie tiene por objeto, no sólo la divulgación, si no además servir como herramienta de estudio en los  centros espíritas.

Un saludo a todos

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