El médico de los pobres

ago 17th, 2009 by admin in Uncategorized
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bezerra

Adolfo Bezerra de Menezes Cavalcanti, nació el 29 de agosto de 1831 en la antigua freguesia de Riacho do Sangue (hoy Jaguaterama), en el Estado de Ceará.

Hijo de tradicional familia de políticos del Sur, criado por sus padres, Antonio Bezerra de Menezes, teniente-coronel Guarda Nacional, y de Fabiana de Jesús Maria Bezerra, dentro de los principios religiosos del catolicismo y disciplina militar, teniendo el deber y la honra como norma a seguir.

Tres hermanos mayores completaban el cuadro familiar.
Desde niño mostraba su gran espíritu al desenvolverse en sus primeros estudios en forma sobresaliente, condición que mantuvo durante sus estudios superiores también.

En 1851ingresó en la Facultad de Medicina en Río de Janeiro bajo los auspicios de la dificultad y de la pobreza, de la lucha por el día a día, ingresando en noviembre del año siguiente, como practicante interno en el Hospital Santa Casa de Misericordia. Estudio en Bibliotecas Públicas y dicto clases de Filosofía y Matemática, para costear sus estudios.

Obtuvo el Doctorado en 1856, obteniendo en todos los años del curso notas optimas

Hasta esta época todavía usaba su nombre completo, que abreviaría mas tarde y modificaría de Meneses con “S” para Menezes con “Z”. Fue candidato al cuadro de miembros titulares de la Academia Imperial de Medicina con la memoria “Algunas consideraciones sobre el cancro, encarado por el lado de su tratamiento”.

El 1 de Junio de 1857, en sesión solemne, en la Academia Imperial de Medicina, es nombrado miembro titular. En el año siguiente cubriría una vacante como profesor substituto de la Sección de Cirugía, en la Facultad de Medicina.

En poco tiempo se vio rodeado de numerosa clientela, dueño de una clínica envidiable.

Pero los colegas de la época, no le envidiaban el éxito. Es que esa inmensa clientela no rendía ningún beneficio. Nadie pagaba; todos eran gente pobre, absolutamente pobre. Y Bezerra de Menezes nunca hablo de dinero a ningún paciente. La figura del apóstol ya comenzaba a mostrarse, delineando sus contornos interiores.

Las glorias del cirujano no fueron bastantes para afectar sus designios de altruista. La especie de la clientela era siempre la misma: pobre, paupérrima, miserables… Por primera vez, Bezerra de Menezes vio su nombre alargado, con el complemento de “médico de los pobres”.

Bezerra de Menezes decidió casarse. Se caso por amor, con Dña. Maria Cândida de Lacerda, el día 6 de noviembre de 1858. Deseosa de ver la ascensión gloriosa del marido, trato de convencerlo para que ingresara en las tareas políticas y Bezerra de Menezes accedió, como siempre.

Bezerra, como médico, fue un ejemplo de persona y hombre. En muchas ocasiones tomaba de sus bolsillos todo cuanto tenia para que una pobre mujer pudiese comprar lo indispensable para alimentar su niño.

Y, al regresar a su humilde casa, tenia que privarse de muchas cosas que necesitaba, pero eso poco le importaba.

Jamás renegó de su procedimiento. Oía siempre la voz de su corazón, en vez de oír la voz de su estomago.

Aquellos que no disponían de recursos para la compra de los medicamentos, el dueño de la farmacia tenía autorización para suministrarlos por su cuenta.

Su muerte fue recogida en el periódico “El País” de Río de Janeiro, el 12 de abril del año 1900 con el siguiente titular:

“Dr. Adolfo Bezerra de Menezes, el medico de los pobres:
Sucumbió ayer, a las 11:30 AM, después de largos y dolorosos padecimientos, que fueron la ultima prueba impuesta a su resignación verdaderamente cristiana, el eminente brasilero cuyo nombre, encima de estas líneas, como homenaje póstumo a las virtudes da su vida, por tantos años trabajo en los anales de la política del imperio y hoy, apenas vive en la tradición de los que le amaron, los que de la inagotable fuente de su bondad recibieran inolvidables beneficios. “

Bezerra de Menezes vivía en constante contacto con el Mundo Invisible, y por eso, su obra fue tan efectiva. El sentía realmente, que toda la moral de Jesús se resume en la caridad y la humildad, estas son, las dos virtudes contrarias al egoísmo y al orgullo, los dos grandes enemigos de nuestro progreso.

Su espíritu fue recibido en la Patria Espiritual con hosannas y gracias. Falanges y falanges de espíritus amigos hicieron un verdadero corredor, donde Bezerra de Menezes era consagrado espiritualmente como un apóstol del Bien.

Tuvo permiso para ser encaminado a esferas mas evolucionadas, pero, en vez, de rodillas efectuó una oración fervorosa, solicitando autorización para poder continuar su obra en favor de los enfermos y necesitados. Finalizo solicitando: “En cuanto en la Tierra existiera un único hermano en dolor y sufrimiento, yo solicito la debida autorización para continuar mi trabajo, en nombre de nuestro Señor Jesús Cristo”.

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