El Espírita ante el Evangelio

mar 22nd, 2011 by admin in León Denis
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Para alcanzar el grado de moralidad que necesita, a fin de cumplir bien su misión, tener paz en la Tierra y conseguir alguna felicidad en el espacio, el espírita debe de cumplir la ley divina.
El espírita debe grabar en su alma la gran figura del Señor. Debe tenerle respeto y gratitud. Y no debe olvidarse de que solamente por Él se va al Padre.
Así para el espírita, el Evangelio no puede ser letra muerta, más la ley moral vigente en todos los tiempos, en todas las edades.
Porque la ley proclamada por el gran Maestro no sufrirá modificaciones en su parte moral. Y de todo su cumplimiento depende nuestro progreso espiritual, nuestra paz y nuestra felicidad en la Tierra y en el espacio.
No puede ser vanamente que el Padre nos envió el mayor Espíritu que ya vino a la Tierra. Ni en vano que ese elevadísimo Espíritu fue ultrajado, después de haber probado su grande misión a través de sus hechos y de su doctrina.
No puede ser en vano que Allan Kardec y los Espíritus de Luz nos lo apuntaran como nuestro modelo. Él es el camino, la verdad y la vida. Fuera de sus enseñanzas no hay salvación posible.
Por eso, comprendiendo la importancia del Evangelio, Allan Kardec esclareció algunas parábolas y conceptos, para que estuviesen al alcance de todas las inteligencias.
Participando de esos esclarecimientos, de manera muy directa, elevados Espíritus, que dictaran comunicaciones de orden moral, tocándonos el alma.De esa manera, si nosotros, espíritas, hiciéramos omisión de esas enseñanzas, de ahí resultando una falta de percepción moral en nuestro medio no podremos culpar a nadie, si no a nosotros mismos, por nuestra propia indolencia y nuestra ingratitud.
Hay también la falta de reconocimiento de un hecho culminante, como la llegada del Señor a la Tierra, y del reconocimiento de su ley, de su abnegación, de su sacrificio y de su amor para con todos sus hermanos.
Está probado, hasta la evidencia, que, si el Señor vino a la Tierra, fue para servimos de guía. Y quien lo siga no se perderá en el camino de la existencia terrena. Porque Él es el camino, la verdad y la vida.
Por eso, todo espírita ha de ser admirador del Maestro, debe estudiar sus palabras, su moral, su ley, sus sacrificios, su abnegación, su amor, su prudencia y, sobre todo, su elevadísima misión, ya que ésta contiene dos puntos esenciales, que son de importancia capital para el curso de nuestra existencia terrena.
Afirmé que era necesario conocer la ley divina para cumplirla. Esta es la primera cosa que el espírita debe fijar en su mente, para seguir el camino de la justicia y del amor.
Mas hay, en la misión del Señor, otro objetivo de capital interés para el bien de nuestro espíritu; que es el consuelo, la resignación y la paciencia que Él, en su sacrificio nos puede inspirar.

Extraído del libro “El Tesoro de los Espíritas”

Miguel Vives

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