Muerte y vida espiritual según la Doctrina Espírita

ago 12th, 2011 by admin in León Denis
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- Muerte ¿Cuál es la definición de muerte?

Desde el punto de vista medico-legal, muerte es el cese irreversible de la vida (lo que significa la terminación espontánea de las funciones respiratorias y circulatorias del cuerpo y la completa ausencia de función cerebral por más de 30 minutos). Encarada por esta estremecedora y temible realidad, la raza humana ha tratado de entender desde los tiempos antiguos lo que sucede en el momento de la muerte.

Allan Kardec comienza el Capítulo Uno de El Cielo y el Infierno con preguntas que siempre nos han inquietado: “Vivimos, pensamos, obramos, he aquí lo positivo: moriremos, esto no es menos cierto. Pero dejando la Tierra, ¿a dónde vamos? ¿Qué es de nosotros? ¿Estaremos mejor o peor? ¿Seremos o no seremos?” “¿Acaso existe algo más aflictivo que el pensamiento de la absoluta destrucción? Puros afectos, inteligencia, progreso, saber laboriosamente adquirido, todo esto sería perdido, aniquilado. ¿Qué necesidad habría de esforzarse en ser mejor, reprimirse para refrenar sus pasiones, fatigarse en adornar su inteligencia, si no debe uno recoger de todo fruto alguno, sobre todo con el pensamiento de que mañana quizá no nos sirva ya para nada?”

No obstante, algo bien profundo dentro de nosotros nos dice que el fin de nuestra existencia no puede ser nuestro destino. La idea de la pre-existencia del alma y la inmortalidad emergieron en antiguas civilizaciones como la de los Caldeos, los Egipcios y los Hindúes, y ocuparon la mente de numerosos filósofos. Por ejemplo, las ideas de Sócrates y Platón sobre la sobrevivencia del alma puede ser contemplada en el siguiente pasaje: “Si el alma es inmaterial, entonces luego de esta vida deberá ir a un mundo igualmente inmaterial e invisible, de la misma forma que el cuerpo se descompone y regresa a la materia.” Hombres sabios como Pitágoras, Voltaire y Víctor Hugo, entre otros, también han expresado su creencia en la inmortalidad del alma.
Pitágoras, quien creía que el alma es inmortal, solía decir que él mismo recordaba haber nacido cuatro veces antes de haber nacido como Pitágoras. El, así como Jesús y Sócrates, no dejó ningún trabajo escrito, pero la siguiente enseñanza a sido atribuida a él: “… siempre haz juiciosas y bien pensadas decisiones para asegurar la victoria de lo mejor que existe en tu ser: el espíritu. Así que cuando abandones tu cuerpo material y te alces al éter, seas inmortal, un dios que nunca muere, ya no mas un mortal.”

Los seres humanos siempre han tenido una intuición innata de que la muerte no es el final de la existencia, y esta creencia es mucho más común que la idea que la muerte significa la destrucción total. De hecho, aquellos que realmente creen en la aniquilación son una muy pequeña minoría.
Entre aquellos llamados libres pensadores o no-creyentes existe más duda que convicción, y más miedo de la aniquilación que les gustaría demostrar.

- ¿Pero, como se explica que aquellos que creen en la inmortalidad del alma aún presenten tan fuerte apego a la vida terrestre y un tan gran temor a la muerte?

El temor a la muerte es consecuencia del instinto de conservación común en todas las criaturas vivas. En realidad, este intuitivo temor a la muerte es otra prueba de la sabiduría de Dios. ¿Por qué? Resulta que si no fuera por este temor, aquellos que creyesen en la inmortalidad del alma
pero sin el esclarecimiento de la importancia de la vida como un paso de adelantamiento espiritual, buscarían muy a menudo la interrupción de su existencia material cuando impactados por desilusiones y miserias. Por ende, la creencia en la vida espiritual nos sirve mejor cuando empezamos a entender las razones por las que vivimos y lo que nos sucede cuando entramos al reino espiritual.

Desde las primeras civilizaciones, hemos sido visitados e inspirados por espíritus. Nuestra percepción rudimentaria del mundo espiritual originó al comienzo una variedad de formas de adoración y rituales que han evolucionado a medida que nuestro intelecto se fue desarrollando progresivamente con el tiempo. Manifestaciones visuales, verbales y físicas de espíritus establecieron una comunicación entre el mundo material y el mundo espiritual. No obstante, por siglos y siglos el hombre ha continuado sin comprender claramente la existencia de la vida espiritual, creando mitos, incertidumbres, confusión y hasta temor.

Cuando las manifestaciones de los espíritus comenzaron ha ser observadas críticamente por Allan Kardec, basadas en la reproductibilidad científica y la ausencia de fraude y engaños, las revelaciones sobre la existencia de una vida futura comenzaron a tener sentido para nosotros. Solo entonces la información fragmentada y las manifestaciones ininteligibles de los espíritus fueron decodificadas en una forma racional e iluminada, culminando en la estructuración de la Doctrina Espirita.

“No fueron los hombres los que descubrieron el mundo espiritual, sino los habitantes de este mundo los que vinieron a describir su nueva condición”, dice Kardec en El Cielo y el Infierno. Indicaciones de una vida después de la muerte a través de comunicaciones de los espíritus han aparecido en todas las partes de la tierra. El fenómeno que envolvió a las hermanas Fox en el año 1848 en los Estados Unidos es considerado un punto de referencia en las comunicaciones de los espíritus. Mas reciente aún, una serie de evidencias sobre vida después de la muerte ha surgido relacionadas con experiencias cercanas a la muerte (ECM) y experiencias de vidas pasadas, especialmente en los Estados Unidos. Cientos de casos han sido observados cuidadosamente, registrados y examinados por un gran número de personas, incluyendo médicos como Raymond Moody Jr., Ian Stevenson, Brian Weiss y Melvin Morse, por mencionar solamente algunos. Ellos han conducido observaciones independientes de creencias religiosas y doctrinales, y asimismo han claramente sostenido la existencia de una vida espiritual muy activa. Las impresionantes similitudes de los testimonios de personas que han experimentado muerte clínica, entrado a la vida espiritual y regresado, han tomado el interés de los investigadores, quienes han comenzado a estudiar cambios físicos y de comportamiento que ocurren luego de experiencias cercanas a la muerte. Los primeros resultados demostrando cambios en ondas cerebrales han sido publicadas recientemente y un proyecto científico independiente se dispone ahora a estudiar los cambios en el sistema inmune luego de una experiencia cercana a la muerte. La revista Lancet, una de las mas prestigiosas publicaciones de medicina, en el año 2001 publicó un estudio relativo a 334 casos de arrestos cardiacos en Los Países Bajos demostrando que el 18% de los pacientes reportaron experiencias cercanas a la muerte. Luego de analizar los recuerdos de los pacientes sobre lo que se pasó en estas experiencias, los autores se hicieron la siguiente pregunta: “¿Cómo es posible experimentar un estado de conciencia clara fuera del cuerpo en el momento que el cerebro ya no funciona, durante un periodo de muerte clínica con un electroencefalograma de línea plana? Aún mas, también personas ciegas han descrito percepciones verídicas durante experiencias fuera del cuerpo.”

Pero estos no fueron los primeros estudios conducidos independientes de ideas religiosas o filosóficas. Albert de Rochas, en su libro Vidas Sucesivas, publicado en el año 1911, utiliza el magnetismo para inducir la regresión a vidas pasadas y colectar observaciones de las jornadas de las almas por el mundo material y el mundo de los espíritus. El declara en el capitulo IV de este libro que su trabajo lo hizo completamente independiente de las ideas de la Doctrina Espirita. Del mismo modo, Camille Flammarion en su libro “La Muerte y su Misterio” (1922) desarrolla un estudio sobre la muerte y la sobrevivencia del alma y llegó a la conclusión que “el alma es independiente de la materia orgánica y continua viviendo después de la muerte.” Y añade: “Las conclusiones logradas son el resultado de mi propio trabajo libre e independiente, sin afiliaciones con credos o sistemas religiosos.”

Como Kardec establece en El Génesis, Capitulo Uno: “Por consiguiente, el Espiritismo y la ciencia se complementan mutuamente. La ciencia sin el espiritismo es impotente para explicar ciertos fenómenos, contando sólo con las leyes que rigen a la materia, así como el Espiritismo sin la ciencia carecería de apoyo y control.”

Por lo tanto, investigadores utilizando metodologías científicas han establecidos este hecho: ¡La Muerte no existe!

De hecho, la vida reposa en el espíritu y es un proceso continuo de existencias que se alternan a la vez en el mundo material y en el mundo de los espíritus. Leon Denis en su libro Después de la Muerte establece: “No hay mejor analogía para el fenómeno de la muerte que el de la metamorfosis de la oruga (gusano) a la mariposa. El hombre reside en la crisálida que la muerte desintegra. El espíritu después de la muerte regresa a la vida espiritual, que se sigue a la vida corpórea como el día después de la noche.”
Esa analogía es también utilizada en el libro Evolución en Dos Mundos, (por el espíritu André Luiz, psicografiado por Francisco Candido Xavier y Waldo Vieira, 1958). En el proceso de completa metamorfosis típico en insectos como la mariposa, la oruga sale del huevo, crece y luego de haber alcanzado madurez disminuye su actividad progresivamente y se detiene de ingerir alimento. Los intestinos y los músculos se inactivan y la oruga, ahora pupa, busca protección en el suelo o en una planta. La secreción de sus glándulas salivales como hilos de seda mezclados con partículas del suelo o de plantas forman una crisálida que protege la pupa a medida que sus órganos pasan por una transformación completa y adaptación a una nueva forma de vida. Cuando el proceso de metamorfosis es completado, una elegante y vibrante mariposa emerge de la
crisálida y emprende vuelo.

Pero en la pregunta numero 158 del Libro de los Espíritus, Kardec pregunta si el ejemplo de la oruga que se encierra en la crisálida, y que finalmente emerge para una existencia radiante nos provee una idea adecuada de lo que es nuestra vida terrestre, de la vida que se sigue a nuestra muerte y de nuestra nueva existencia en nueva reencarnación. Los espíritus responden: “Una pequeña idea. La figura es buena; pero no debe, sin embargo, tomarse literalmente, como soléis hacerlo con frecuencia” La imagen de una mariposa nos da un sentido de belleza, ligereza y alegría y nosotros hemos aprendido que eso no es siempre el caso. Por medio de todo tipo de comunicaciones, los espíritus manifiestan una amplia gama de felicidad e infelicidad. Hemos aprendido que felicidad e infelicidad en el mundo espiritual es una mera consecuencia del grado de adelantamiento o de imperfección de ese espíritu, y que no existe el castigo eterno. Mediante sus propias observaciones, algunos científicos que han sido escépticos ahora han llegado a la conclusión que nuestro futuro en la vidaespiritual es consecuencia de nuestros propios actos en la vida material — un tópico extensamente estudiado por Kardec y compilado en su libro El Cielo y el Infierno.

- La muerte no es el final. ¿No es esta declaración contraria a la definición científica y legal de la muerte?

Definitivamente No, pues esa definición ignora el espíritu. Se refiere totalmente al cuerpo material, dado que la ciencia todavía no ha reconocido la existencia del espíritu. Kardec en sus palabras lucidas dice: “Es el conocimiento sobre la naturaleza y detalles de la vida en el mundo espiritual lo que permite a los espiritistas ver la muerte con tranquilidad y les brinda serenidad durante los últimos momentos sobre la tierra. Lo que sostiene a un espiritista no es mera esperanza, pero certeza, pues como espiritista sabe que la vida futura es la continuación de la vida presente, solamente que bajo condiciones mas favorables.”

¡No mas agonía! ¡No mas temor!

La Muerte, de acuerdo a la Doctrina Espirita, es solo un proceso de transición del mundo material al mundo espiritual, cuando la vida orgánica termina en el cuerpo humano. El espíritu continua cargando todas las experiencias y conocimientos hasta el momento adquiridos, porque la verdadera vida reside en el espíritu y no en el cuerpo.

Sonia Doi es Médico especialista en Endocrinologia, Investigadora y profesora de medicina, de la Universidade Uniformed Services Bethesda, Maryland, US. Es diretora de un laboratorio de investigación de nefrología y Directora del Allan Kardec Spiritist Society of Maryland, de la ciudad de Maryland, USA.

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