Cristales coloridos

dic 1st, 2011 by admin in León Denis
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Nuestra amiga Isabel nos ha enviado traducida esta maravillosa historia para nuestra meditación. Seguro que la disfrutaréis.

CRISTALES COLORIDOS Se cuenta que hace mucho tiempo, un habilidoso calculista persa llamado Beremiz Samir, prestaba servicios de secretario a un poderoso Visir. Su capacidad de razonamiento matemático a todos causaba un profundo espanto. Él era capaz de, en pocos segundos, elaborar cálculos de extrema complejidad, resolviendo cuestiones intrigantes. Formulaba, a veces, sobre los acontecimientos más banales de la vida, comparaciones inesperadas que denotaban gran agudeza de espíritu y raro talento matemático. Sabía también, contar historias y narrar episodios que mucho ilustraban sus conferencias, por sí solas atrayentes y curiosas. En función de eso, la fama de Beremiz ganó un excepcional realce.

En la modesta posada en que vivía, los visitantes y conocidos no perdían la oportunidad de lisonjearlo con repetidas demostraciones de simpatía y de consideración. Más allá de eso, diariamente el calculista se veía obligado a atender a decenas de consultas. Todos lo buscaban a fin de obtener las más variadas orientaciones y consejos. Beremiz los atendía siempre con paciencia y bondad.

Esclarecía a algunos, daba consejos a otros. Procuraba destruir las supersticiones y creencias de los débiles e ignorantes, mostrándoles que ninguna relación podrá existir, por la voluntad de Dios, entre los números y las alegrías, tristezas y angustias del corazón. Y procedía de esa forma, guiado por un elevado sentimiento de altruismo, sin buscar lucro o recompensa.

Rechazaba sistemáticamente el dinero que le ofrecían y cuando un rico insistía en pagar la consulta, Beremiz recibía la bolsa llena, lo agradecía, y mandaba distribuir integralmente la cuantía entre los pobres del barrio.

Cierta vez un mercader, llamado Aziz, empuñando un papel lleno de números y cuentas, vino a quejarse de un socio a quien trataba como un ladrón miserable y otros calificativos no menos insultantes. Beremiz intentó calmar el ánimo exaltadísimo del hombre y lo llamó al camino de la mansedumbre.

Se aproximó y le habló calmadamente:

“Sed cauteloso contra los juicios arrebatados por la pasión, porque esta desfigura muchas veces la verdad. Aquel que mira por un cristal de color, ve todos los objetos de color de ese cristal: si el cristal es rojo, todo le parece rojo; si es amarillo, ve todo amarillo.

La pasión está para nosotros como el color del cristal para los ojos.

Cuando alguien nos agrada, es fácil disculpar; si, al contrario, nos disgusta, condenamos o interpretamos de modo desfavorable.”

Seguidamente examinó con paciencia las cuentas y descubrió en ellas varios engaños que desvirtuaban los resultados.

Aziz se certificó de que había sido injusto para con el socio, y tan encantado quedó con la manera inteligente y conciliadora de Beremiz, que salió de allí con el corazón modificado.

¡Piense en eso!

Muchas veces nuestro punto de vista nos permite percibir sólo una cara deformada de la realidad.

No es raro creer ciegamente en equívocos, gracias a nuestro orgullo exacerbado y a nuestro viejo egoísmo.

Antes de adoptar cualquier postura de enfrentamiento o de sufrimiento, es necesario abandonar los “cristales coloridos” que utilizamos para ver y analizar el mundo y las personas.

La imparcialidad delante de la vida es una posición que debemos buscar incansablemente, a fin de garantizar nuestros actos, palabras y pensamientos, la justicia que deseamos encontrar en los otros.

Equipo de Redacción del Momento Espírita, con base en el libro “El Hombre que Calculaba”, de Malba Tahan, capítulo 17.

Redacción del Momento Espírita

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