Bajo la mirada de Dios

ago 29th, 2012 by admin in León Denis
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Anhelamos por la dicha dentro del alma, a extenderse por entre nuestros amores, sean los corazones del hogar o aquellos que componen el círculo de los demás afectos, aunque sin mucha noción de cómo eso puede darse. Esperamos, con ansiedad, los movimientos de la suerte a felicitarnos con las oportunidades bien aventuradas de progresar, de vencer en el mundo, de superar los problemas en torno y disfrutar bendiciones de paz, aunque encontremos dificultades en implementar acciones que puedan activar esa espera.

Ocasiones existen en que nos entristecemos ante la enfermedad que golpea el cuerpo físico y le impone dolores y rudas transformaciones. Sin saber cómo lograr la superación de esas pruebas, nos tumbamos en la frustración de sentirnos impotentes, incapacitados para detener la onda que hace periclitar la salud.

Hay quien se desespera o aun enloquezca al frente del fenómeno de la muerte biológica, que desestabiliza la creencia en una fantasiosa inmortalidad corpórea, alimentada por las almas aun ignorantes como las leyes evolutivas que regulan la vida planetaria. Al frente de esa fatalidad orgánica, el sentimiento de dolor profundo acostumbra a oscurecer la razón, dificultando el discernimiento, atributo de quien alcanzo alto nivel de buen sentido, para enlodarse en los más variados niveles de depresión emocional, motivadora de alteraciones infelices en el psiquismo de muchos.

Sin entender el porqué de la muerte, seguimos por el mundo, amedrentados, y desarrollamos en la trayectoria humana tipos de apegos plenamente injustificables para quien busca ajustarse a las orientaciones de Jesús. Cualquiera que sean los fenómenos de la sociedad terrena, los movimientos demostradores de la grosería en que aun se encuentran los humanos: la violencia domestica o urbana, la corrupción en todos los niveles, el abandono de las personas por quien debería proteger, nada escapa al conocimiento del Señor de la Vida, y, si nos está siendo permitido vivir tales desencantos es porque hay razones que los imponen a todos nosotros, sin que estemos olvidados por nuestro Padre.

En la Tierra, estamos todos bajo el comando de las divinas leyes de nuestro Creador, coordenados por ellas, a ellas debiéndonos aclimatar en los ejercicios de la fidelidad. Los trabajos, los progresos, las peleas, las dificultades, los dolores y la muerte son parte de las peripecias que caracterizan los mundos de pruebas y de expiaciones, como es presente en las situaciones de nuestro mundo. La Inteligencia Suprema actúa para que nos volvamos venturosas almas en el seno de los astros que vibran en los espacios. Nos cabe, así, el deber de vivir con el justo respeto a la conciencia, operando lo mejor por las sendas terrestres, hasta que adquiramos la conciencia de que sea lo que sea que nos suceda, estamos y estaremos siempre bajo la mirada de Dios y, por esto, es nuestro derecho el de ser felices, cooperadores lucidos de las normas de la Divinidad, guardando la certeza de que nos dirigimos, de modo indefectible, para la Gran Luz, para el Amor perenne y para la indestructible Paz, en el seno de nuestro Padre Creador.

José Lopes Neto.

Médium Raúl Teixeira

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