El fin del Mundo

oct 30th, 2012 by admin in León Denis
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Mucho se ha escrito sobre los tiempos que están por llegar: unos hablan del final del mundo, otros del fin de los tiempos y muchos divulgan sus
propias conclusiones, que pueden alarmar a los más incautos, instalando el pánico en las mentes que están desprevenidas en cuanto a los conceptos
y enseñanzas del Maestro Jesús.
El mundo no va a acabar en 2012, ni en 2019, ni en 2057, ni siquiera, en 2100. Estas fechas aparecen siempre en internet. ¿Y por qué estas fechas?

En cuanto al 2012, porque el calendario de los Mayas no tiene más continuidad después de diciembre de este año.
La fecha del 2019 porque se cumplirán los 50 años de la llegada del hombre a la Luna; el 2057 porque sería el 200 aniversario de la publicación del LIBRO DE LOS ESPÍRITUS por Allan Kardec y el 2100 porque sería el inicio del nuevo siglo. Todas ellas son fechas especulativas y sin fundamento doctrinario ninguno.

Afirman también, algunos espíritas, que Chico Xavier había dicho que la fecha del fin del mundo sería el 2019. No leí todos los textos y entrevistas, pero leí varias y en ninguna vi a Chico especificar fechas de acontecimientos extremos. Y si Chico se hubiera referido en algún momento al 2019, ciertamente, y con toda seguridad, él no se hubiera referido al fin del mundo, pues Chico era intuido todo el tiempo y un fiel seguidor de Kardec; nunca hablaría algo que pudiera contradecirle.

La Génesis de Kardec, en el capítulo 18, ítem 27, nos dice claramente: La Tierra, nos dicen los Espíritus, no habrá de transformarse por medio de un cataclismo que aniquile de súbito una generación. La actual desaparecerá gradualmente y la nueva le sucederá de igual modo, sin que haya cambio alguno en el orden natural de las cosas. Es importante entender la frase anterior pues envuelve muchos puntos importantes.

Primero: no habrá cataclismos que aniquilen una generación. Podrá haber cataclismos menores, que aniquilen millares de personas, y al mismo tiempo despierten en la población la solidaridad y el compromiso del mundo con el sufrimiento de aquellos
directamente envueltos en la catástrofe. El resultado será una atmósfera de comprensión, solidaridad, piedad y caridad, que envuelva los corazones humanos, elevando momentáneamente así mismo el psiquismo de toda la humanidad.

Segundo: La transformación del planeta es gradual y continua, lo que significa que las reencarnaciones aquí serán más selectivas.

Quien está, reencarnación tras reencarnación, trabajando para el mal y no reformándose, repitiendo curso continuamente, no volverá más a encarnar aquí. Serán sustituidos por espíritus más dóciles, más inclinados al bien. Es así que Kardec nos muestra en las citas de abajo y también en el ítem 20 del mismo capítulo, sabiamente titulado “Los tiempos son llegados”:

La generación que desaparece llevará consigo los errores y prejuicios; la generación que surge templada en la fuente más pura, imbuida de ideas más sanas, imprimirá al mundo ascensional movimiento en sentido del progreso moral que señalará la nueva fase de la evolución humana.

Kardec nos esclarece al respecto de esa nueva generación de Espíritus que habitarán la Tierra en el ítem 27 del mismo capítulo: Todo, pues, se establecerá exteriormente, como suele suceder, con la diferencia capital de que una parte de los espíritus que encarnaban en la Tierra ya no volverán a encarnar. En cada niño que nace, en vez de un espíritu atrasado e inclinado al mal, que antes en ella encarnaría, vendrá un espíritu más adelantado y propenso al bien.
Y podemos ver hoy que esto ya está ocurriendo. ¿Quién no conoce a algunos niños ya diferentes de otros, mucho más dóciles, comprensivos y tolerantes? Estos son, ciertamente, parte de esa generación nueva que Kardec decía.
Es importante resaltar que no se puede rotular a esta generación de niños índigo o niños cristal como se oye aquí y allá. La generación nueva e inclinada al bien sustituye a aquella generación que “repite curso” continuamente.

La transición de la Tierra hacia un Mundo de Regeneración ya se inició y se está intensificando. Varios libros importantes hablan de este tema y el libro de Divaldo Pereira Franco, “Transición Planetaria”, enmarca esta cuestión.

Muchos Espíritus luminosos están reencarnando en la Tierra, otros están próximos a reencarnar y hay otros, que sin ser luminosos, pero si trabajadores del bien, también reencarnaran y continúan llegando, año tras año. Los niños de la nueva generación, aquellos inclinados al bien, están llegando a ritmo acelerado. El mundo está mejor y no peor.

Hay más luz y, por tanto, más claridad. Con más luz se ve más la suciedad y el polvo que hay en los rincones. Las catástrofes, las enfermedades, las guerras y las grandes corrupciones ocurrieron siempre. ¿Quién no conoce la gripe española que diezmó, entre 20 y 40 millones de personas, la población en pleno inicio del siglo XX? ¿Y de la peste negra que mató entre 25 y 75 millones de personas en la Europa del siglo XIV?
Ciertamente hubo grupos de personas y de religiosos que decían que el mundo se estaba acabando. Imagine si hubiera existido internet en la época… centenas y aún miles de catastrofistas habrían pregonado el fin del mundo y dirían que las señales del fin de los tiempos eran visibles.
¿Y la erupción del Volcán Krakatoa, en Indonesia en 1883, que provocó olas tsunami de más de 40 m (la de Fukushima alcanzó 14) y mató más de 37.000
personas de una región poco poblada? Estudios actuales confirman que si una erupción así ocurriera allí mismo, hoy, parte de la población mundial sucumbiría.

¿Sería esta una señal del fin del mundo?

Claro que ocurrirán catástrofes menores, forman parte de la trayectoria del planeta alrededor del sol y de otros astros celestes. Son fenómenos físicos, utilizados como herramientas de la Espiritualidad Superior, para que el mundo físico mejore espiritualmente.
Se habla muy mal de internet, pero trae mucha luz: corrupciones son identificadas, acuerdos nefastos son hechos públicos, gobiernos tiranos son expuestos, dictadores y fascistas denunciados… la indignación por situaciones como estas se difunde. ¡Y es más Luz que tenemos! ¿Cuántas cosas buenas ella nos trae? ¿Cuántos mensajes consoladores? Internet acorta la distancias entre los seres queridos separados por miles de kilómetros.

Otros catastrofistas y divulgadores del fin del mundo hablan de una guerra nuclear que arrasará el planeta. Los gobiernos de los países que poseen armas nucleares saben que no pueden utilizarlas. Sería una aniquilación mutua. Las armas modernas, compuestas de hidrógeno, pueden ser muy
destructivas, tecnológicamente complejas de desarrollar, lo que facilita la detección de cualquier movimiento al respecto.

Existen también acuerdos internacionales y organismos serios de desarme nuclear como la CTBTO, Comisión preparatoria para la Organización del tratado de eliminación de cabezas nucleares, con sede en Viena, y que hace parte de la ONU.

Veamos lo que Kardec dice al respecto, en el ítem 21 de la misma obra: Esa fase ya se revela por señales inequívocas, intentos de reformas útiles que comienzan a encontrar eco. Así es que vemos fundarse una inmensidad de instituciones protectoras, civilizadoras y emancipadoras, bajo el influjo e iniciativa de hombres evidentemente predestinados a la Obra de Regeneración.
¡Kardec habló ya de esto en 1888!

Muchas personas dicen que Jesús pregonó el Fin del Mundo, y utilizan pasajes del Evangelio al respecto, principalmente los capítulos 24 y 25 de Mateo, el capítulo 13 de Marcos o el capítulo 21 de Lucas, todos ellos conocidos como: Sermones proféticos.
Se dan grandes problemas de interpretación debido a las traducciones realizadas, que obedecen a los intereses de quien las encargó.
Hay varios libros al respecto y uno de los más interesantes lleva por título, ¿De quién es esta palabra? (Bart D.Ehrrman), y que en inglés se titula: Whose word is it? Esta obra muestra, claramente la manipulación de las traducciones por los poderosos de la época.

Veamos pues, el versículo 3 de Mateo, correspondiente al capítulo 24, que es muy utilizado por los propagadores del Fin del Mundo, y que encontramos traducido de muchas maneras: Señor, ¿cuándo sucederá el fin del mundo? (versiones brasileñas); ¿Cuándo acontecerá la consumación de los tiempos? (versión brasileña de la biblia de Jerusalén); ¿Cuándo será el fin de la historia? (Biblia latina, en español); ¿Cuándo será el fin de esta era? (New American Bible); ¿Cuándo será el fin de estas eras? (Biblia Inglesa Revised Standard Version); ¿Y cuándo será la consumación de los siglos? (Vulgata Latina, principal fuente de referencia para traducciones).
Como podemos ver la interpretación de las traducciones llega a conclusiones catastróficas…¿o no?

Hay interpretaciones para todos los gustos, pero lo que me fascina son las enseñanzas de la Última Cena y del Sermón de la Montaña, en las que Jesús decía que enviaría un Consolador, una abogado para estar con los Apóstoles y seguidores para siempre, además de las orientaciones sobre quienes heredarían la Tierra: los mansos y pacíficos, los puros de corazón.

La receta está ahí: tenemos que trabajar siempre la reforma interior combatiendo las malas hierbas del pasado, extirpando las llagas del egoísmo, de la envidia, del orgullo, de la tristeza, de laira, que son cánceres en nuestra alma. Cuando realmente iniciamos este trabajo de extirpación es cuando comenzaremos a tener ojos para ver y oídos para oír. No podemos dejarlo para mañana, tenemos que comenzar ahora. Y quién ya comenzó tiene
que acelerar ese trabajo.

No habrá Fin del Mundo, no habrá choque de cometas, ni oscuridad total. Hay un fin de ciclo, de era. Ciclo de maldad que será substituido por un ciclo de amor y de esperanza. La transición para un planeta de regeneración ya comenzó. Si vamos a participar y a volver como miembros de la generación nueva, como Kardec dice,… bien, esto va a depender de cada uno. Hagamos nuestra parte ahora.

Humberto Werdine
O Clarim
http://www.oclarim.org/site/_pages/ler.php?idartigo=2934

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