Inteligencias Múltiples

ene 18th, 2013 by admin in León Denis
Share on Facebook

“Yo soy un soñador práctico. Mis sueños no son meramente fantasías vacías. Yo quiero convertir mis sueños en realidad.”

Gandhi

Hay en el Espíritu inmortal un universo de potencialidades para ser despertadas, desenvueltas y educadas.

En la condición de herederos de Dios traemos con nosotros riquezas de las cuales aun no tenemos dimensión  ni capacidad para aquilatarlas, sin embargo, puede la educación verdadera, aquel “arte de manejar los caracteresy de formar hábitos, como preconizó Allan Kardec, desvelando esta inmensidad de talentos y colocarlos al servicio del progreso de su portador y de toda la colectividad humana.

En este sentido, necesitará el educador espírita conocer algo de la Filosofía Espírita de la Educación, de la propuesta pedagógica del Espiritismo para la educación y también poseer un mínimo de conocimiento de las ciencias del mundo (Psicología, Biología, Sociología, etc.) para realizar contento su menester.

Como el objeto mayor del proceso enseñanza-aprendizaje espírita es la formación intelecto-moral, sea en el ámbito del Centro Espírita, sea en el de la familia o de las escuelas espíritas, urge reconsiderar la visión doctrinaria de inteligencia, para que los instrumentos a ser utilizados por estas tres importantes instituciones sean fieles a la propuesta espírita. En una nota en El Libro de los Espíritus (1), el Codificador se expresó así:

“La inteligencia es una facultad especial, peculiar a algunas clases de seres orgánicos y que les da, con el pensamiento, la voluntad de actuar, la conciencia de que existen y de que constituyen una individualidad cada uno, así como los medios de establecer relaciones con el mundo exterior y de proveer sus necesidades.”

A veces consideramos inteligentes a las personas que tienen una capacidad considerable de almacenar datos, informaciones y acceder a ellas cuando es preciso. Sin embargo, no hay ninguna alusión, en esta nota de Kardec, a la memoria o capacidad de memorización. El concepto espírita es mucho más amplio y completo, incluso porque la inteligencia es “un atributo exclusivo del alma” (2) y no un departamento del cerebro circunscrito a una región específica, aunque mucho se utilice de esta para su manifestación.

Hablar de desenvolvimiento de la cognición, entendiéndola y estudiándola en sus desvíos, es de importancia vital para los que lidian con la educación espírita, pues necesitamos basar el “cómo se enseña” en el “cómo el niño aprende”. Es a partir de las formas por las cuales los educadores manifiestan sus voluntades, se relacionan, construyen y reconstruyen el mundo, y se dan cuenta en él, que basaremos nuestros procedimientos didácticos. Esto si quisiéramos tener en cuenta el bagaje de experiencias y adquisiciones que están trayendo de otras reencarnaciones.

Y no hacerlo sería un contrasentido.

A este respecto, Howard Gardner trajo una contribución sustancial al proponer la Teoría de las Inteligencias Múltiples, afirmando que los seres humanos son capaces de desenvolver, por lo menos, siete inteligencias. Su contribución es más completa y sensata que aquella tradicionalmente propuesta por Bidet, con sus test de Q.I. (coeficiente de inteligencia), que evalúan única-mente las facultades lógicas y lingüísticas del individuo.

La teoría de Gardner parte de la psicología desenvuelta y de la neuropsicología, y reconoce diferentes aspectos de la cognición. Para él, todos tenemos estas siete inteligencias, pero por razones genéticas y ambientales se presentan diferenciadas entre las personas.

Los espíritas sabemos que no es tanto el ambiente y no tanto el factor genético, que son los ascendentes espirituales del reencarnante que van predisponiéndolo más para un campo del saber de lo que para otro, más allá de sus necesidades espirituales de tener esta o aquella manifestación intelectiva cercenada temporalmente.

Haciendo un amplio estudio entre niños excepcionales, niños dichos normales y una profunda investigación de cuño antropológico sobre la evolución de la cognición, a través de los milenios, él concluyó que existían estas inteligencias.

- Inteligencia Lingüística es la habilidad para agradar, estimular, transmitir ideas y usar el lenguaje para convencer.

- Inteligencia Lógica-Matemáticaes la habilidad para reconocer problemas, resolverlos, lidiar con una serie de razonamientos, más allá de una facilidad para ordenar y sistematizar.

- Inteligencia Musicales la habilidad para reproducir sueños, timbres, ritmos, percibir temas musicales, etc.

- Inteligencia Espaciales la capacidad para percibir el mundo visual y espacial de forma precisa. Crear tensión, equilibrio en una representación espacial, manipular formas u objetos mentalmente.

- Inteligencia Cinética – es la habilidad para usar la coordinación en deportes, artes escénicos o plásticas, en el movimiento del cuerpo y manipulación de objetos.

- Inteligencia Interpersonal – es la habilidad para entender y lidiar con las emociones ajenas.

- Inteligencia Intrapersonal – es la capacidad que el individuo tiene de tener acceso a su mundo íntimo de sueños, ideas, sentimientos, discriminándolos, abriendo mano de ellos en la resolución de problemas y en la creación de algo. Esta habilidad permite aun que su portador formule una auto-imagen precisa de sí mismo.

Hay aun otra que viene siendo estudiada por ese investigador y que aun no fue divulgada oficialmente – la inteligencia espiritual.

Tales inteligencias, en la visión espírita, no son otra cosa sino el acervo de conquistas del Espíritu inmortal en su trayectoria evolutiva.

Ellas necesitan ser diagnosticadas por los educadores espíritas a fin de ser trabajadas, e incluso aquellas que no se encuentren afloradas podrán ser despertadas mediante un trabajo serio, con técnicas apropiadas para la transmisión de los contenidos espíritas y despertar de aquello que está en el interior de las almas con las cuales estamos lidiando.

Si la educación espírita, como la entendemos, es la educación del hombre integral, no hay como continuar enfatizando solamente aquello que las escuelas terrestres priorizan en sus curriculums: tenemos que volcarnos aun más en nuestros abordajes y procedimientos para la realidad imperecedera del ser, promoviendo su “desenvolvimiento armónico” como pretendía Pestalozzi.

Lo que afirmamos crece en importancia cuando tomamos contacto con tales afirmaciones de Allan Kardec (3): “En cada niño que nace, en vez de un Espíritu atrasado e inclinado al mal, que antes en ella encarnaría, vería a un Espíritu más adelantado y propenso al bien.” (Comillas de Kardec.)

Y aun añade, refiriéndose a los nuevos tiempos y las nuevas generaciones (4): “Cabiéndole fundar la era del progreso moral, la nueva generación se distingue por inteligencia y razón generalmente precoces, juntas al sentimiento innato del bien y las creencias espiritualistas, lo que constituye una señal indudable de cierto grado de adelantamiento anterior.” (Idem.)

No hay como disimular el papel relevante de la educación espírita junto a esos Espíritus que hace algún tiempo ya comenzaron a reencarnar. Son ellos los artífices de un nuevo orden social, los promotores de una revolución en los diversos campos del conocimiento humano y están renaciendo en chabolas, en los campos, en las ciudades, en todos los lugares.

Son muchas las dificultades que los educadores espíritas tienen que vencer para que un trabajo de ese porte pueda ser efectivo. Pero la mayor de ellas continúa siendo el desconocimiento del gran potencial educativo que la Doctrina Espírita encierra. Después las visiones pesimistas y apresuradas sobre la propuesta de la Escuela Espírita. Y aun las imperfecciones personales que todos cargamos y que nos impiden aglutinar con espíritu de humildad en torno de grandes proyectos e ideales.

Pero como afirmó Max Weber y con él concordamos plenamente: (5) “El hombre no habría alcanzado lo posible si repetidas veces no hubiese buscado lo imposible.”

Prosigamos entonces, todos los que creemos en el inmenso potencial educativo de la Doctrina Espírita, en nuestras actividades pedagógicas, sin desmerecer o hacer juicio de valor, en relación a los que identifican en el Espiritismo su ca-rácter puramente asistencial.

Pero recordemos que la mayor de las caridades realizada por el Divino Maestro fue la de legarnos su Evangelio, repleto de exhortaciones dedicadas para el crecimiento interior de las almas, para el trabajo de auto-educación, perseverante, solidario, racional y amoroso.

CEZAR BRAGA SAID

http://kardec.com/reformador/refjun01.pdf

 

Referências Bibliográficas:

1.  KARDEC, Allan.  O Livro dos Espíritos.  Rio de Janeiro, 80.  ed.  FEB, perg.  71, p.  78, 1998.
2.  _____.  A Gênese.  Rio de Janeiro, 38.  ed.  FEB, cap.  III, item 12, p.  75, 1999.
3.  Idem, ibidem, cap.  XVIII, item 27, p.  418.
4.  Idem, ibidem, item 28, p.  419.
5.  GAMA, Maria Clara Sodré Salgado.  A Teoria das Inteligências Múltiplas ou a Descoberta das Diferenças.  Ensaio, Rio de Janeiro, v.  1, n.  2, p.  13-20, jan./mar., Fundação Cesgranrio, 1994.

No Comments

 

Comments have been closed for this post.