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26
feb

Lo que puedo hacer yo

by admin in León Denis

El escritor suizo, Denis de Rougemont, activo defensor de la unión europea y especialmente un estudioso del occidente, dijo algo que inspiró muchos discursos políticos: “La decadencia de una sociedad empieza cuando el hombre se pregunta a si mismo: “¿Qué irá ocurrir?”, en vez de indagar: “¿Qué puedo hacer yo?”

Son posturas muy distintas delante de la vida.

El filósofo brasileño Mário Sergio Cortella, al analizar el tema con mayor profundidad, afirma:

La decadencia, sea en una sociedad más amplia o en otras instancias como en la familia, en el trabajo, etc, empieza cuando el imperativo ético de una acción es sustituido por la acomodación y por la espera desalentada.

En la sociedad moderna, muchos de nosotros nos estamos acostumbrando rápidamente con algunas desviaciones que parecen fatales e inexorablemente presentes, como si fuesen parte de la vida.

Así, nos acostumbramos con la violencia, con el desempleo, el hambre, la corrupción y otros.

¡Es el abatimiento como hábito! – exclama el filósofo.

Como si un conveniente modo de pensar estampado en el rostro y en las palabras disfrazase una supuesta impotencia individual, pero que en realidad es una actitud egoísta y narcisista indirectamente cómplice.

Es muy confortable pensar de esa manera…

Confortable y extremadamente peligroso.

Felizmente aun existe la esperanza.

Sin embargo, no se puede confundir la esperanza del verbo esperanzar con la esperanza del verbo esperar – como sugiere Paulo Freire.

¡Esperanzar es levantarse, esperanzar es salir a buscar, esperanzar es construir, es no entregarse!

Es seguir adelante, juntarnos a los demás para hacer de una manera diferente.

Se puede observar claramente que la esperanza del verbo esperanzar es dinámica, mientras la otra es estática, desalentada, muchas veces cobarde…

La esperanza nos invita a pensar:

¿Violencia? ¿Qué puedo hacer yo?

¿Desempleo? ¿Qué puedo hacer yo?

¿Hambre? ¿Qué puedo hacer yo?

¿Corrupción? ¿Qué puedo hacer yo?

Siempre tendremos algo que hacer. Siempre podremos contribuir con algo, aunque sea con nuestro ejemplo al actuar en el bien en las pequeñas cuestiones del día a día.

Todos debemos preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo por una sociedad mejor? ¿Cuál es nuestra contribución? ¿Qué podemos aportar para ayudar?

No es mucho lo que se nos pide, pues cuando muchos hacen un poco de lo que sea, eso genera transformaciones, genera movimiento, revoluciones silenciosas…

No es necesario hacer mucho, solamente no se debe ceder a la acomodación viciosa, a la indiferencia paralizante, a la alienación mortificadora.

¿Qué puedo hacer yo? ¿Qué puedes tu hacer para mejorar al mundo?

* * * * * * * * *

René Descartes, en su obra Las pasiones del alma, afirma que la voluntad es por naturaleza tan libre que jamás puede ser coaccionada.

Necesitamos permitir que nazca la voluntad de una vida mejor y conducirla en los primeros pasos de la acción todos los días…

Redacción del Momento Espírita con base en el capítulo A resignação como cumplicidade, del libro Não nascemos prontos – provocações filosóficas, de Mário Sérgio Cortella, ed. Vozes, Brasil, y el texto del libro As paixões da alma – Dicionário filosófico de citações, de René Descartes, ed. Martins Fontes, Brasil.

16
feb

Eterno noviazgo

by admin in León Denis

Una de las causas señaladas para las separaciones conyugales ha sido el aburrimiento. Poco a poco, la relación que era cálida, dulce, va asumiendo un carácter de hastío, cansancio y rutina.
Los días de noviazgo parecen lejanos, casi borrados, surgiendo en la pantalla mental como ligeros recuerdos, de vez en cuando.
Son los hijos que surgen, exigiendo cuidados y atenciones. Es el trabajo profesional que impone empeño redoblado. Son las tareas domésticas, repetitivas y cansinas.
Con todo esto, cada cónyuge va realizando lo que le concierne, como si fuera un autómata, un robot.
Nada que escape a la rutina de las horas y de los días. Incluso el entretenimiento del fin de semana, las visitas a los padres de uno y otro siguen una programación previa, con día y hora marcados.

No es de admirar que los años traigan para dentro del hogar y para la pareja el aburrimiento. Con él, el desinterés por el otro, la indiferencia en las relaciones y la apatía. Si observamos, sin embargo, algunas relaciones conyugales duraderas, que completan bodas de plata, de oro, tenemos que admitir que es posible mantener encendida la llama del amor, con el transcurrir de los años.

El amor puede compararse a una delicada flor, que necesita de cuidados constantes, a fin de no marchitarse.

El romanticismo que caracteriza al período de noviazgo debe mantenerse.

Es importante que no se lo abandone por cuenta de conceptos tales como “eso es para los jóvenes.” o “mi época ya ha pasado”.

Existen actitudes mínimas que dan un sabor especial y un motivo de novedad a las relaciones.

Una llamada telefónica en plena tarde, inesperada, solamente para indagar: “¿cómo está mi amada?”

Una flor recogida en el jardín, en el frescor de la mañana y colocada en la mesa del café. Un toque diferente.

Levantarse antes del otro, preparar una bandeja con cariño y servir el café en la cama. ¡Cuántas mujeres sueñan con tal cortesía!

Un fin de semana inédito. Por qué no dejar los niños con los abuelos o con la nodriza y salir a pasear juntos, dados de la mano, volviendo a descubrir la Luna, contando estrellas, y ver si el buen Dios ya no ha dispuesto otras tantas, desde la época del noviazgo…

Sorprender al afecto con una declaración de amor, una observación gentil al peinado, al traje.

Pequeños detalles. Casi insignificantes, pero que hacen la gran diferencia entre la rutina y el delicado y perenne condimento del amor que nunca perece.

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Aproveche las horas mientras usted sigue lado a lado con su amor y háblele de lo que siente, y de la importancia que él tiene en su vida.

No permita que el tiempo transcurra sin un gesto de cariño, una palabra de ternura.

Decídase a revivir los días de noviazgo, siempre nuevos, un descubrimiento constante del otro.

No deje para mañana, ni programe para el día del cumpleaños. Hágalo hoy, ahora, mientras sea posible, pues nadie sabe la hora de la partida, cuando solamente quedarán muchas palabras no dichas, muchos abrazos no dados y una nostalgia de todo lo que no se demostró para el otro en afectividad, amor y dedicación.

Enviado por Momento de Reflexión

www.reflexao.com.br

6
feb

La Tierra y el futuro

by admin in León Denis

Con las constantes modificaciones que observamos en nuestro planeta en los días de hoy y con las informaciones ya facilitadas por la espiritualidad, hay espacio para la reflexión sobre el futuro de la humanidad en la Tierra. Una discusión de este tipo nos parece importante, teniendo en cuenta la necesidad de la práctica de la reflexión en nuestra vida para poder seguir en esta jornada de la mejor manera posible, evitando sufrimientos innecesarios y contemplando la felicidad que la vida nos puede ofrecer.

Ya en el tiempo de la codificación, los amigos espirituales de los planos mayores  responsables de la misión, “Tierra Regenerada”, nos informan de la decisión Divina de promover la evolución de la Tierra como planeta Expiatorio a Regenerado. Eso implica, evidentemente, una condición más feliz de vida para la humanidad futura. Como el propio término dice, expiación implica la necesidad de reencarnaciones reparadoras de los errores cometidos en vidas anteriores y, en consecuencia, el sufrimiento se encuentra presente fuertemente en ese sistema de vida. Regeneración significa un paso adelante en la escala evolutiva; una fase de transición rumbo a la felicidad eterna. Regenerar demuestra el arrepentimiento y la recuperación de muchos errores con el establecimiento de la armonía evolutiva y por tanto, un estado más feliz de vida individual y comunitaria.

En esa importante misión, el plano espiritual nos informó que  Brasil fue el país escogido como polo centralizador del movimiento de transformación. El proyecto Tierra regenerada, ciertamente implica  etapas debidamente planeadas con la participación de personas actuando en todas las áreas del conocimiento humano y en todos los puntos del planeta, así como en los otros planos espirituales. Todo está coordinado por la Espiritualidad Mayor, responsable del desarrollo de la vida en la Tierra en relación con el Universo.

Mucha gente todavía no tiene acceso a esas informaciones o no se las creen y observa al mundo como decadente. Muchos creen en la destrucción drástica del planeta y en la selección Divina de la humanidad entre el cielo y el infierno. Teniendo en cuenta la complejidad de la vida en el planeta, con billones de espíritus encarnados y otros tantos en planos espirituales próximos, cada uno con su individualidad innata y Libre albedrío, vemos aún mucho desorden, sufrimientos, injusticias, etc. ¿Pero dónde están las evidencias del proyecto Tierra Regenerada?

La primera de ellas la vamos a encontrar en el propio Evangelio, donde Jesucristo nos garantiza que Dios Padre nos enviará, en el momento adecuado, el Consolador y con él a los ángeles santos. Así, una pléyade enorme de espíritus superiores trabajarán en este proyecto.

Un proyecto de esta naturaleza no podría realizarse de una hora para otra sin implicaciones serias en la estructura del planeta y en la armonía del Universo. Y por tanto, es de esperar que esto se produzca gradualmente, dentro de las condiciones naturales del planeta. Pero también hay que pensar en un proyecto no muy lento, debido a los marcados efectos de destrucción de la naturaleza provocados por hombres sin visión de la colectividad y también por la necesidad evolutiva más rápida de aquellos que aman a la Tierra.

Con esa visión, el proyecto básico consistiría en una selección de los espíritus reencarnantes en el planeta. El consentimiento para la reencarnación de solamente espíritus con niveles de evolución apropiados a Tierra regenerada y de espíritus misioneros más elevados, propiciará cambios radicales en beneficio de todos, pero infelizmente a costas de grandes sufrimientos, lo que no es motivo de desagrado para muchos que comprenden el gran valor de estos desafíos para la evolución espiritual. En este caso, debemos observar el buen desarrollo espiritual en adultos, jóvenes y principalmente en las criaturas de hoy. Pero no puede haber una regla fija establecida para todos y hay muchas excepciones por motivos diversos.

En esta etapa, vemos actualmente como, grupos de jóvenes y criaturas tienen desafíos cada vez mayores en el camino del bien que surgen a  cada instante, como movimientos de solidaridad humana, preservación de la naturaleza, contra preconceptos, estabilidad política, contra la corrupción, etc. Fuertes acciones están encaminadas en todos los sentidos, no solo a nivel local, sino también regional y nacional. Hay que pensar en el mundo como unidad. Surge la globalización económica y social. Esta integración implicará modificaciones acentuadas en el modo de vida del planeta. Habrá preocupación por la vida en general de todo el planeta. Para la preservación del medio ambiente será prioridad global en los hechos que más han perjudicado a la naturaleza a lo largo de los años, deberán contribuir más para la preservación global, sea ajustando sus actividades económicas o contribuyendo con recursos financieros a los países que deben mantener la naturaleza preservando la vida en la Tierra. El tiempo de la guerra fría acabó para siempre. Con el tiempo se percibirá que el gasto de recursos en armamento es inútil e innecesario. Contrariamente el desarme general será una práctica de eficiencia administrativa sin perjuicio alguno, pues habrá desinterés en conflictos externos debido a la convivencia amistosa en la comunidad global, complementando inclusive por la competitividad saludable en el trabajo, pero con respeto por el prójimo.

Otra etapa importantísima será el desarrollo de tecnología avanzada capaz de promover la unión rápida y eficiente de la comunicación en todos los puntos del planeta. No es imaginable un cambio significativo en cualquier lugar sin la existencia de intercambios de información. Un liderazgo es tanto más significativo en cuanto mayor es su capacidad de acercamiento de las personas a sus ideas que pasan a incorporarlas a su modo de vida. La informática es la tecnología establecida para el proyecto Tierra Regenerada. Con el uso de Internet las personas opinarán globalmente, promoviendo cambios administrativos en los gobiernos de todos los países, pues habrá una inmensa presión de la propia sociedad mundial en las administraciones locales.  Podemos ver un cambio radical en las administraciones saliendo de la esfera individual o partidaria restringida, para una inmensa participación popular, venciendo las opiniones de la gran mayoría. Para la divulgación mundial de la información, debe ser resuelto el problema del lenguaje. Pero ya están en mejora programas de traducción automática que serán auxilios indispensables para la comunicación de la masa mundial.

Ante esta visión preguntamos: ¿Cuál es nuestro papel en este planeta? ¿Apoyar este proyecto o vivir en este contexto? Cabe a cada uno descubrir su real objetivo del momento. Verificar sus posibilidades; comprender a la sociedad donde vive y ayudarla a mejorar, sea en su familia o sea en medios más amplios. Las posibilidades de trabajo son muchas.

El espiritismo proporciona un medio seguro para la reflexión, acompañando a la ciencia paso a paso y promoviendo la construcción de un mundo mejor con el fortalecimiento de una fe racional e inquebrantable. Y en esa área Brasil cumple su principal misión, enseñando la práctica de la caridad y fraternidad universal con todos los pueblos con sus innumerables instituciones benéficas como hospitales, orfanatos, guarderías, asilos, grupos y casas espíritas repartidas por todo el país. Pero es aquí en Internet donde ese ejemplo de solidaridad y de amor a la doctrina espírita donde se esparce al planeta con gran rapidez. Doctrina esta que simplemente coloca al hombre en constante meditación sobre la vida. De todo lo que se oye, cabe a cada uno seguir su razón, sin preconceptos. La humildad es el punto fundamental para el entendimiento de la verdad de la vida y el factor que limita el potencial del uso de la razón.

El GEAE viene cumpliendo su papel frente al estudio de la vida y a la divulgación del espiritismo. Otros grupos amigos con el mismo objetivo reciben nuestro total apoyo en esta tarea. Aquí ofrecemos una pequeña oportunidad para todos para los que quieran participar de este inmenso proyecto, estudiando individualmente o en grupo, participando directamente en debates y en cambios de experiencias en todas las áreas. Sabemos de nuestras limitaciones y también creemos en la comprensión de nuestros (as) amigos (as) por los eventuales defectos que debemos siempre mejorar. En fin, como decimos, las posibilidades son inmensas y que Dios nos  permita siempre abrazar las máximas posibles.

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Raul Franzolin Neto, Brasil (Retirado do Boletim GEAE – Número 269 - de 02 de dezembro de 1997)

http://www.espirito.org.br

Mensaje traducido por el Grupo el Amor en Acción-España

5
feb

Preguntas

by admin in León Denis

Hay muchas personas, millones, que se preguntan el porqué de tantos acontecimientos desgraciados.
Los espíritas sabemos que la Tierra va a ser un mundo de regeneración, y en esa tarea se está trabajando desde los tiempos de la Codificación; o antes, no lo sabemos bien. Pero el Codificador decía que la hora había llegado; o sea, la tarea de la regeneración, había comenzado ya.
Si, puesto que la Tierra, va camino de ser un mundo donde predomine el bien y no el mal, y todo sea vivir un poco más tranquilos; con menos egoísmo y orgullo, merece la pena colaborar.
Muchos se preguntan, ¿que está ocurriendo en la Tierra? Ante las catástrofes en puntos distantes del planeta; cataclismo, los accidentes de tráfico, avión, trenes, donde desencarnan tantas personas en el mismo accidente; aviones que se estrellan; trenes que descarrilan; las víctimas de los malos tratos; bombas que explotan, las guerras motivadas por la ambición y el poder… Y así podríamos seguir, porque hay más cosas que no hemos citado.
Yo creo que muchos espíritas tampoco acaban de entender muy bien el porqué de esta situación, ya que todo cuanto oímos y vemos, da la impresión de que no hay progreso, que todo va para atrás; y, efectivamente, “da la impresión”, pero no es así.
Si nos regalan una casa y al cabo del tiempo se desmorona, por nuestro descuido y falta de vigilancia, ya que todo hay que conservarlo para que dure lo más posible, hay que reformarla. No será posible quizás destruirla y volverla a hacer de nuevo, pero sí que se puede transformar. Con el esfuerzo de esa familia que vive en esa casa y los medios que le son suministrados, seguro que podrán vivir más tranquilos y amparados.
Pues bien, nosotros somos la familia que vive en esa casa medio desmoronada, y la casa, es nuestro planeta. ¿Cuándo nos vamos todos a concienciar de qué debemos cuidarla? ¿Cuándo vamos a detener esta locura?
En ocasiones, las noticias de la TV, te cogen comiendo y seguimos comiendo impasibles,  o dices; ¡qué asco de vida! O algo parecido. Eso se debe a que poco a poco, nos vamos inmunizando, insensibilizando. Aunque me consta que muchos espíritas y no espíritas, ante esas noticias, vibramos y oramos, para que todo lo que está ocurriendo y seguirá ocurriendo, podamos tomarlo con calma y con sensibilidad, además de ser o intentar ser solidarios.
Hay un método infalible para reaccionar y hacer algo: ¡Ponernos en el lugar de los que sufren! Para entender a las personas, para entender el sufrimiento, la impotencia y el desequilibrio emocional, tenemos que  cargar la “cruz” de los otros, y la que cada uno de nosotros lleva o arrastra, la soportaremos mejor, ya que hay muchas formas de enfrentar las luchas diarias personales y enfrentar el dolor ajeno, sin quedarse impasible. La empatía es imprescindible para entender a los demás.
Todo cuanto estamos viendo que viven los demás y nosotros, no es nada más que la transformación del planeta. Es un reciclaje de tanta “basura interna”, de tanta maldad y también, del cumplimiento del programa karmico de cada uno de nosotros, y los designios de Dios.
Visto desde esa perspectiva, supongo que será más fácil encontrar respuestas a nuestras preguntas, como… ¿Y cuándo veremos la Tierra cambiada? Respuesta: Cuando nosotros queramos. A mayor esfuerzo y trabajo interior y exterior, más rápida será la transformación y el progreso.
Queremos ver nuestra casa reformada, pero no podemos cruzarnos de brazos y esperar a que otros hagan nuestro trabajo.
En estos tiempos es importantísima la fe y la confianza de lo que la Codificación nos dice; ¡realmente estamos en los tiempos de transformación! Y necesitamos unirnos, no dividirnos por el protagonismo y la ambición, para hacer un  trabajo que se debe hacer fraternal y con buena armonía, como sabemos los espíritas que hay que hacerlo. De ahí que sea tan importante responder a preguntas angustiosas; divulgar la Doctrina y dar buen ejemplo para los demás; de esa forma, es posible que, como pasó con el auto de fe, en Barcelona, que, queriendo destruir la Doctrina, hicieron más adeptos, por eso debemos esforzarnos en ser mejores: dentro y fuera de los grupos o Centros Espíritas. Siendo coherentes de las obligaciones que tenemos, más los compromisos adquiridos antes de renacer y también en esta existencia.
Cuidemos nuestra “casa”, dándole cuidados constantemente, embelleciéndola, apartando las malas hierbas de las buenas, ya que esas “malas hierbas”, no volverán a renacer en la Tierra, sino en mundos más primitivos, como escarmiento ante la maldad practicada; ¡el orgullo y el egoísmo!
Somos falibles, lo sabemos, pero estamos capacitados para trabajar, cada cual en su “parcela” de trabajo. Sin olvidar que no estamos solos, que nos amparan y guían, aquellos que tanto aman a Jesús y por Él se esfuerzan cuidándonos a nosotros. Son muchas las oportunidades que Dios nos da, sería bueno y útil; muy necesario, mentalizar este reciclaje y, en vez de hacernos más indiferentes, hacernos más solidarios. ¡Dejemos la carrera de locuras y desatinos, para integrarnos en esa casa que despacio se está reconstruyendo para nosotros! Es nuestro deber difundir lo que sabemos, para que no haya ignorancia ni excusas para no trabajar. Dios nos guía y nos ampara. ¡Hay que trabajar! Obviamente quien esto escribe, se lo aplica también. ¡El mensaje es para todos!

Enviado por Isabel Porras

1
feb

Autenticidad y comprobaciones

by admin in León Denis

¿Qué significa comprobar una idea o fenómeno? ¿Presenciarlo y tocar sus efectos? ¿O admitirlo como razonable, dentro de una línea de razonamientos lógicos, experimentos personales y observaciones? Numerosas personas no creen en los Espíritus, en fenómenos anímicos o mediúmnicos. Algunas esperan pruebas,  prefiriendo que sean producidas exclusivamente para sí, riéndose de aquellos que consideran crédulos o ingenuos.

Sobre esas personas, dice Allan Kardec: los que en el Espiritismo únicamente buscan efectos materiales, no le pueden comprender la fuerza moral. De ahí viene que los incrédulos, que apenas lo conocen a través de fenómenos cuya causa primaria no admiten, consideran a los Espíritus prestigiadores y charlatanes. No será, pues, por medio de prodigios que el Espiritismo triunfará de la incredulidad: será por la multiplicación de sus beneficios morales, por cuanto, si es cierto que los incrédulos no admiten los prodigios, no menos cierto es que conocen, como toda la gente, el sufrimiento y las aflicciones de quien rechaza alivio y consolación. (1)

Y observa aun: Los medios de convicción varían extremadamente, según los individuos. Lo que persuade a unos no impresiona a otros. Si uno se convence por medio de ciertas manifestaciones materiales, otro por comunicaciones inteligentes, la mayoría es por el razonamiento. (2)

En cuanto una mirada atenta y una mente abierta podrían ver evidencias de la vida espiritual y de la fenomenología espírita por todas partes, continuamos encontrando personas que las niegan sistemáticamente.

Tal vez, porque el convencimiento dependa del grado de entendimiento de la naturaleza de la realidad espiritual, que sólo puede llegar de un estudio profundo de las leyes universales y de una observación exenta de pasiones y sectarismo.

Sincronismo

Muchas de las comprobaciones posibles, de una acción inteligente presidiendo nuestras vidas, ocurren en el campo de lo que llamaremos sincronismo.

Creado por el psicoanalista Carl Gustav Jung, en 1929, el término sincronismo define un principio de “unión no-causal”, o sea, uniones subjetivas y significativas entre hechos aparentemente no relacionados entre sí.

¿Alguna vez ya tuvo un presentimiento o intuición sobre una cosa que quisiese hacer? ¿Un rumbo que quisiese dar a su vida? ¿Y se preguntó como eso podría ocurrir? ¿Y entonces, después de casi haber olvidado el asunto y concentrándose en otras cosas, de repente encontró a alguien, o leyó alguna cosa, o fue a algún lugar que lo llevó a aquella misma oportunidad que había vislumbrado? (3)

Hechos sincronizados revelan el propósito de la vida, orientando e incentivando a través de pequeños y simples hechos, en general percibidas solamente por aquel a quien se dirige. Puede ocurrir (y ocurre) con cualquier persona, lo que varía es el grado de conciencia al respecto.

Es preciso estar en contacto consigo mismo y con un nivel más sutil de percepción, para constatar que existen y funcionan. Puede ocurrir un hecho externo banal para la mayoría de las personas, pero con un significado subjetivo que descubrimos posteriormente, un significado que conduce a una nueva comprensión o percepción de sentidos anteriormente ocultos en las situaciones de la existencia.

Los caminos de la Espiritualidad son sutiles y delicados. Solamente las almas endurecidas piden pruebas retumbantes, y aun así serían capaces de dejar de creer en ellas. Para los hijos de almas sensibles, una flor que nace en el jardín puede ser un recado de su madre, por los significados y conexiones internas que se establecen, por la sintonía de afecto que se crea.

¿No es curioso que aquellos que más exigen pruebas y comprobaciones sean aquellos que están más lejos de percibirlas y de comprender?

Rita Foelker

http://www.geocities.com/jornalcem/textos04_7.html#autenticidade

(1) A Gênese, Cap. 15, item 28

(2) O Livro dos Médiuns, “Do método”, item 29

(3) Redfield, James. A profecia celestina. Ed. Objetiva

http://aeradoespirito.sites.uol.com.br/

19
dic

Ciencia y Espiritualidad

by admin in León Denis

Por más que nieguen los materialistas, la espiritualidad es un atributo que forma parte de la esencia del ser humano. Desde los tiempos primitivos el Hombre percibió que existen fuerzas que transcienden su dominio y pasó a respetar, a temer y a subyugarse delante de las amenazas de los dos fenómenos de la naturaleza, de la conjunción de los astros y de la inseguridad del futuro.

Nacieron así las creencias, los mitos, los dioses, las magias, los sortilegios, el misticismo, se organizaron templos e iglesias con sus liturgias, sus sacerdotes y prosperaron a las “instituciones religiosas”. En este clima varios dioses disputaban el poder y la fuerza del verdadero Dios.

Conquistando la razón en el transcurso de los milenios que la evolución le exigía recorrer, el Hombre percibía que su experiencia psíquica superaba la realidad limitada por la experiencia que los sentidos le permitían percibir. En su interior, la vida transcendía a la propia muerte y los recuerdos de sus antepasados, que les parecían visitar en los sueños o en los recuerdos, lo hacían presuponer que una vida futura debería reunir a todos. Los siglos pasaron sin que no obstante, el ser humano consiguiese atravesar la frontera de la muerte sin temor y sobresaltos. La espiritualidad permanecía como una conquista siempre transfería para después, un viaje sin vuelta o una tierra que se compraba con promesas, lamentaciones o indulgencias.

El camino de Jesús por la Tierra trazó rumbos, comprobó la inmortalidad, estableció la comunión con el Padre, dialogó con los Espíritus y reveló los goces de la vida futura. El Hombre, persistió, sin embargo, en los desvíos irresponsables, prefiriendo las ventajas que la Tierra y las conquistas materiales le permitían poseer. En los días de hoy las palabras del Cristo de nuevo resuenan en las páginas del Consolador prometido. La “Patria del Evangelio” se yergue revelándose como el gran “portal de la Espiritualidad” para insistir con el Hombre que Dios existe, que la vida continúa, que somos espíritus inmortales, que en la Casa del Señor hay muchas moradas donde nuestros entes queridos nos aguardan y que este mundo y el “otro” se relacionaban en un vai-ven de interferencias múltiples. La misma doctrina de Cristo, ahora codificada por Kardec, nos expuso, al lado de los cánticos de la Buena Nueva, la fe razonada, permitiendo la constatación del fenómeno espiritual con los paradigmas de una “nueva ciencia”.

La espiritualidad, cuando es evaluada científicamente, tropieza, sin embargo, en una serie de dificultades. Primero  su propio  concepto después, su distinción de religión y misticismo. La religión implica una organización institucional con una mayor o menos participación del individuo. En las religiones tradicionales son prescritos creencias, dogmas, rituales, prácticas litúrgicas y compromisos sociales con la institución. La exploración de la espiritualidad e históricamente una práctica común a las religiones, que se aprovechan de algunos conceptos que son compartidos entre ambos: la relación trascendente con Dios (una “fuerza suprema” o una “energía universal”) y la veneración por aquello que es tenido como sagrado.

La dimensión espiritual implícita en la naturaleza humana es aceptada por unos más, por otros no, y aquello que permite a alguien tener acceso a esta dimensión, no tendrá ningún significado para aquel que no admite su existencia. Cada individuo puede ser caracterizado por su religiosidad, sus creencias particulares y prácticas relativas a su religión, sin, no obstante, mantener un vínculo  estrecho con la espiritualidad. La vivencia espiritual comúnmente es una experiencia subjetiva, individual, particular, que algunas veces puede ser compartida con los otros. Algunas personas experimentan su espiritualidad como un asunto altamente personal y privado, enfocando elementos intangibles que los suplen de vitalidad y gran significado en sus vidas. La espiritualidad no envuelve la religión necesariamente. Cada persona define su espiritualidad particularmente. Ella debe ser vista como un atributo del individuo dentro de un concepto complejo y multidimensional. Posiblemente tiene alguna cosa que ver con el carácter, con la personalidad y con la cultura.

Para unos, la espiritualización se manifiesta o es vivida en un momento de ganancias materiales placenteras tan simple como, pisar en el césped descalzo o caminar por la noche solitario, para otros, será un momento de contemplación, de meditación, una reflexión profunda sobre el sentido de la vida, una sensación de íntima conexión con lo que piensa amar o un contacto psíquico con seres espirituales.

Podemos percibir que la espiritualidad se manifiesta en tres dominios por los cuales podemos sistematizar su evaluación con criterios científicos: los dominios de la “práctica”, de las “creencias” y el de la propia “experiencia espiritual”.

En la “práctica”, cuando se ejercita la contemplación, la meditación, la oración o una actividad de culto religioso.

El dominio de las “creencias” espirituales varía con la cultura de los pueblos e incluir la creencia en la existencia de Dios, del Alma, de la vida después de la muerte y de la realidad de la dimensión espiritual para más allá de nuestro conocimiento sensorial e intelectual.

Por fin, en el dominio de “experiencia espiritual” hay una serie enorme de situaciones que parecen sugerir contacto directo con la espiritualidad. Se incluye aquí, por ejemplo, aquellas vivencias rutinarias, representadas por el encuentro íntimo y personal que cada uno hace con lo trascendente y lo sagrado y aquellos otros cuadros frecuentemente más dramáticos, casi siempre súbitos, acompañados de una fuerte transformación personal que siguen a un acontecimiento psíquico marcado en la vida. Pero significativos aun, se incluyen, entre otros, los relatos de experiencias de casi muerte (near death experience) y las proyecciones fuera del cuerpo físico (out of body experience) en los cuales, el individuo transita con su consciencia por otras dimensiones, viviendo la plenitud de la vida espiritual.

En Brasil, podemos afirmar que, en términos de “experiencia espiritual”, nada supera la mediumnidad. Entre nosotros, parece que la espiritualidad convive dentro de casa dirigiendo cada paso de nuestras vidas. Por nuestros médiums los recados del otro lado han sido tan frecuentes que las puertas de la muerte no aíslan más nuestro contacto con los que más amamos.

Estamos delante de un “campo de experimentación” extraordinario donde es habitual la comprobación de la intercomunicación entre nosotros y el “otro lado de la vida”. Cualquier científico sin preconcepto puede sistematizar sus observaciones dentro de los tres dominios que presentamos para el análisis de la espiritualidad y confirmar que en la “practica”, en las creencias y en las “experiencias espirituales” en sus varios matices, toda la espiritualidad se manifiesta, revelando la centella divina e inmortal que habita en todos nosotros.

Núbor Orlando Facure, es médico neurocirujano y espírita. Director del Instituto de Campinas – San Pablo, ex Profesor Catedrático de Neurocirugía de la Unicamp (Universidad de Campinas), escritor y expositor espírita, fue entrevistado en exclusiva en Brasil por el Periódico de Espiritismo en el Instituto del Cerebro que dirige desde 1987.

1998-2006| CVDEE – Centro Virtual de Divulgación y Estudio del Espiritismo

Mensaje traducido por ISABEL PORRAS-España- 13.12.2011

10
dic

Olvido y reencarnación

by admin in León Denis

Examinando el olvido temporal del pretérito en el campo físico, importa considerar cada existencia por el nivel de servicio que el alma readquiere en el mundo el aprendizaje que le compete. Surgiendo semejante período entre la cuna que le configura al inicio y el túmulo que le demarca la cesación, es justo aceptarle el carácter accidental, no obstante se le reconozca la vinculación a la vida eterna.

Es forzoso, entonces, ponderar lo impositivo del recurso y el aprovechamiento, como en las aplicaciones de la fuerza eléctrica, es preciso atender al problema de carga y conducción.

Enfrentando una nueva existencia corpórea, para determinado efecto, la criatura recibe de ese modo implementos cerebrales completamente nuevos en el dominio de las energías físicas, y, para que se le adormezca la memoria, funciona la hipnosis natural como recurso básico que, en muchas ocasiones, duerme en pesada letargia mucho tiempo antes de acogerse al abrigo materno.

En la mejor de las hipótesis, cuando disfruta de gran actividad mental en las esferas superiores, sólo es compelida al sueño, relativamente profundo mientras perdure la vida fetal. En ambos casos hay la postración psíquica en los primeros siete años de la tierna instrumentación fisiológica de los encarnados, tiempo en que se les reaviva la experiencia terrestre.

Aún tenemos más o menos tres mil días de sueño inducido o hipnosis terapéutica para establecer enormes alteraciones en los vehículos de exteriorización del Espíritu, los cuales sumados a las consecuencias de los fenómenos naturales de reducción del cuerpo espiritual en el refugio uterino, motivan el entorpecimiento de los recuerdos del pasado para que se conceptúe la mente en la dirección de nuevas conquistas de la evolución. Y eso, en esencia, es lo que verdaderamente sucede. Porque, poco a poco, el Espíritu reencarnado retoma la herencia de sí mismo en la estructura psicológica del destino recobrando el patrimonio de las realizaciones y de las deudas que acumuló, que se grabarán en el Ser en forma de tendencias innatas reencontrándose con las personas y las circunstancias, las simpatías y las aversiones, las ventajas y dificultades, con las cuales se encuentre afinado y comprometido. Se transfiguró, entonces, el palco, pero la pieza continúa.

La estructura social o doméstica muchas veces es diferente, pero, en el cuadro del trabajo y de la lucha, la consciencia es la misma, con la obligación de perfeccionarse ante la bendición de Dios, para la luz de la vida en la Tierra y de la futura inmortalidad.

Fuente: “Libro Religión de los Espíritus del Espíritu Emmanuel/Chico Xavier.”

¡Piense en esto!

João Cabral – Presidente da ADE-SERGIPE- Jornalista. Radialista. Website: www.ade-sergipe.com.br – Contato: cabral@ade-sergipe.com.br

14
sep

Palabras que hacen la diferencia

by admin in León Denis

Muchos de los que alcanzan el éxito lo deben a palabras de estímulo de alguien. Una persona, profesor, padre, esposa, amigo que confió en la capacidad de él y lo animó a perseguir sus sueños. A veces, es solamente apoyo moral. Otras, aún hay algún gesto especial que motiva a la criatura a tomar la decisión de ir hacia delante.

Se cuenta que un escritor de renombre, desde niño tenía un don especial para crear historias.

Viviendo en un país donde algunos pocos privilegiados tenían acceso a la instrucción, Amir se divertía leyendo historias y romances para un amigo suyo.

En verdad, el amigo era hijo del empleado de su padre. Por consecuencia, conforme la costumbre local, el niño era su empleado.

Casi un esclavo. Siempre listo para todo. Pues a Amir le gustaba leer. Y al otro, de oír.

En las tardes calientes, iban para debajo de un árbol, se echaban en la hierba y comenzaban su ritual.

En una de esas oportunidades, Amir pensó en desplegar una pieza para el amigo.

En vez de leer exactamente como estaba en el libro, comenzó a inventar la secuencia del enredo.

Cuando concluyó, el amigo tocó las palmas y le dijo: ¡Que historia más bonita, Amir! Usted debía leer más historias como esas.

Amir se sorprendió. Todo había salido de su cabeza. ¿Pero sería que podía confiar en la opinión de un analfabeto?

Por eso, cuando llegó a casa, escribió su primer cuento. Una historia triste de un hombre y de una mujer que se amaban. Pero, tras un tiempo, por la ambición del esposo, la felicidad se diluyó pues él prefirió intercambiar las caricias de la esposa por adquirir sumas y sumas de dinero.

Cuando concluyó, Amir mostró la historia para el socio de su padre. Eso era porque el padre nunca tenía tiempo para él, siempre inmerso en el mar de los negocios. El socio llevó el cuento para su oficina y, al día siguiente, lo devolvió con un paquete. Cuando Amir abrió el paquete, encontró un cuaderno de tapa de cuero marrón, y un pasaje: Me encantó su historia. Dios le concedió un talento especial. Cabe a usted ahora, perfeccionar ese talento, pues alguien que desperdicia los talentos que Dios le dio es simplemente tonto. Usted escribió correctamente del punto de vista gramatical y tiene un estilo interesante. Mi puerta está y siempre estará abierta para usted. ¡Estoy listo para oír cualquier historia que tenga para contar! ¡Bravo! Su amigo, Rahim.

Fue en ese cuaderno que Amir pasó a escribir sus historias.

Años después, escritor consagrado, volvió a encontrar a Rahim y le habló del cuaderno marrón. Y de como aquel pasaje hubo tenido importancia en su vida.

Las palabras de dos amigos lo hicieron definirse por lo que siempre él había deseado y su padre no apoyaba.

* * *

La palabra fue dada al hombre para grandes cosas. Aunque algunos la utilicen para la destrucción, los hombres de sabiduría de ella se sirven para la edificación de un Mundo mejor.

Envolviéndola en afecto, sustentan vidas listas para fallecer.

Perfeccionándola con una correcta objetividad, incentivan el bien, los ideales nobles.

De esta forma, piense al hablar que, de su verbo, puede depender la vida de muchos que lo rodean.

Pondere, pues, siempre antes de hablar y hable con sabiduría, edificando, estimulando, animando.

Redacción del Momento Espírita, con base en el cap. 4 del libro El cazador de cometas, de Khaled Hosseini, ed. Nueva Fronter

Mensaje traducido por Isabel González-España

02.09.2011

 

ADE-SERGIPE-BRASIL

7
ago

¿Tener una creencia religiosa tiene influencia en la salud?

by admin in León Denis

En 1947, la Organización Mundial de la Salud definió, un avance para la época, que “la salud no es apenas la ausencia de la enfermedad, es el estado más completo del bien estar físico, psíquico y social”. Desde entonces el concepto evoluciona mucho, pues nuevas dimensiones del hombre han sido consideradas y que mucho afectan su bien estar. Un importante aspecto del hombre integral, la espiritualidad, ha sido negligente para la cultura orientada por la reducción materialista. Entre tanto, científicos, físicos etc., han demostrado que la religiosidad y consecuentemente, la espiritualidad es intrínseca al hombre. Algunos estudios llegaron al punto de levantar la hipótesis de que nuestra configuración cerebral, determinada por nuestros genes, obliga al hombre a la creencia en Dios y en el alma. Y que esta función tendría gran importancia evolutiva, pues fue a partir de que el hombre se volvió gregario y llego a desenvolver el habla. En otras palabras, fue la religiosidad innata que nos hace tal como somos.
Con tales constataciones, científicos agnósticos y ateos insisten en atribuir tales características a la casualidad, esa extraordinaria Casualidad que teje el hilo conductor de la evolución de las especies hasta el hombre y determino leyes perfectas que sustentan el Universo. Tal vez Casualidad sea el nuevo nombre de Dios. Grandes centros académicos de investigación en todo el mundo, incluyendo Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, y hasta el mismo Brasil, han realizado estudios e investigaciones sobre salud y espiritualidad. Dentro del más estricto rigor científico investigan como la oración, la fe, la religión, esto es, la espiritualidad, desempeña importante papel en la manutención de la salud y del bien estar, así como la recuperación más acelerada de las enfermedades.
En Brasil, los estudios han sido realizados en varias Universidades, principalmente en las públicas, como USP, UNIFESP, UNICAMP, UNESP, Universidad Federal de Ceará, Universidad Federal de R.G. de Sul y Universidad de Brasilia. En los Estados Unidos, se destaca el Duke’s Center para estudios de la Religión y de la Espiritualidad, de la renombrada Universidad de Duke. Merece citar los trabajos de investigación liderados por su director el médico Harold Koenig, Ph. D, y que es autor del libro ya traducido para el portugués, “Manual de la religión y salud”
Los trabajos de Harold Koenig han demostrado inequívocamente que “los practicantes activos de una creencia pueden obtener beneficios físicos y mentales, entre ellos un sistema inmunológico mas resistente y menos propensión a determinadas dolencias, con mejor capacidad de recuperación de la enfermedades. El médico Fernado Lucchesse, doctor en cardiología y profesor de los cursos de doctorado de la Universidad Federal de R.G de Sul, define salud de una forma mucho más completa: dice que es el bien estar físico, psíquico, familiar, financiero, profesional, ambiental y espiritual.
Constata que 70 % de las muertes ocurren en el trascurso de tres epidemias que vivimos en la actualidad: arteroesclerosis, depresión y neurosis, que por su vez tiene decisivo impacto en las causas de infarto, accidentes vasculares, cerebrales y cáncer. El Dr. Lucchesse afirma que el alma doliente, enferma el cuerpo y que, en especial, el “trío maléfico” compuesto por la rabia, envidia y vanidad son los mayores villanos. Diríamos que este trío está presente en todos aquellos que inconsciente o conscientemente practican el egoísmo, tenido por el Espiritismo, juntamente con el orgullo, como razón principal para la infelicidad humana.
Si vivir es el arte del encuentro, el más importante encuentro es con nosotros mismos, con nuestra realidad esencial. Y la espiritualidad es parte de esta realidad, con cuanto preterir e ignorar por la insana adhesión a los falsos valores de tener a toda costa, del consumismo compulsivo y de la comparación con otros (envidia).
El despertar de la espiritualidad y su cultivo nos hará reconciliarnos, serenos, más saludables y, sobre todo, más felices con lo que tenemos y con lo que somos. No es lo que las religiones dicen, más lo que la ciencia está reconociendo y recomendando. “Buscad, en primer lugar, el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas os serán acrecentadas” Jesús. Mateo 6, 33.

Luiz Antonio de Paiva es médico psiquiatra y vicepresidente de la Asociación Medico Espirita de Goiás.

Extraído de la “Revista cristã de Espiritismo”

13
jul

El espíritu y la locura

by admin in León Denis

La observación de que algunos trastornos mentales, como la esquizofrenia y la psicosis maníaco-depresiva, mostraban una carga familiar, procede de siglos atrás. La investigación genética empezó a interesarse por los trastornos psiquiátricos en la segunda mitad del siglo XX, a partir de diversos estudios epidemiológicos que mostraban la influencia que la herencia tenía en el desarrollo de los trastornos mentales. Uno de los estudios pioneros en la demostración del componente hereditario en los trastornos psiquiátricos fue el realizado por el grupo de Kety, en la década de los sesenta,sobre un grupo de esquízofrénicos adoptados que mostraban una mayor incidencia de la enfermedad en los familiares biológicos de estos enfermos.

Posteriormente se han realizado numerosos estudios de epidemiología genética (estudios en familias, gemelos y adoptados) en distintos trastornos mentales, que han confirmado y han permitido cuantificar la contribución genética en la causa de los mismos. A partir de estos hallazgos, se empezó a aplicar en psiquiatría la tecnología de la genética molecular, en un intento de identificar los genes causantes de las mismas.

La atención se centró inicialmente en patologías con una clara agregación familiar, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, que han sido objeto de un mayor número de estudios. Posteriormente se han incorporado como objetivo de la investigación genética otras entidades en las que se ha ido evidenciando un componente familiar, como el alcoholismo, las demencias (en particular la enfermedad de Alzheimer), el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la depresión o el trastorno antisocial de la personalidad, entre otros. Los estudios genéticos se han extendido además a otras enfermedades en las que no está claramente establecida la existencia de una base hereditaria, en ocasiones por ausencia de investigaciones sistemáticas, en los que el objetivo se centra más en la búsqueda de claves sobre su fisiopatología que en el hallazgo de un patrón de herencia en las mismas. Así, en los últimos años se ha extendido la investigación al estudio del autismo, los trastornos del control de impulsos, el retraso mental, los trastornos alimentarios, y también la exploración de determinados rasgos, conductas, capacidades psicológicas y sus variaciones, incluyendo cuestiones tan complejas como la inteligencia o los rasgos de personalidad.

En los últimos años se ha producido un importante desarrollo de la investigación genética de los trastornos mentales y se ha reconocido un componente hereditario en muchos de ellos. Sin embargo, la naturaleza compleja de estas patologías y otros factores de orden metodológico han contribuido a que los resultados hasta ahora obtenidos no sean proporcionales al esfuerzo realizado. Los hallazgos han puesto en evidencia la complejidad genética de estos trastornos, que no se ajustan a un modelo de herencia mendeliano.

A vista de los conocimientos actuales, parece que las enfermedades psiquiátricas seguirían un modelo de herencia poligénico (múltiples genes) y multifactorial (producidas por múltiples factores, tanto genéticos como ambientales), en el que podrían ser muchos los genes implicados en la etiopatogenia. La ciencia opina que los factores ambientales tendrían según este modelo un papel destacado, y sería la interacción compleja entre los factores genéticos y ambientales la que explicaría el desarrollo de estos trastornos, si bien las técnicas disponibles en la actualidad no permiten por el momento esclarecer la naturaleza de dichas interacciones.

El Espiritismo nos dice que cualquier gran preocupación intelectual puede acarrear la locura.

Ciencias, artes, y hasta la religión, aportan a ella sus contingentes. La locura tiene por causa primera una predisposición orgánica del cerebro, que lo hace más o menos susceptible a ciertas impresiones.

Existiendo una predisposición a la demencia, ésta tomará el aspecto de la preocupación principal del individuo, que se convierte entonces en una idea fija. Tal idea fija podrá ser la de los Espíritus, en quien se ha ocupado de ello, como puede ser asimismo la de Dios, los ángeles, el diablo, la fortuna, el poder, un arte, una ciencia, la maternidad o un sistema político o social. Es probable que el demente religioso se transforme en un demente espírita, si su preocupación dominante ha sido el Espiritismo, así como el demente espírita lo hubiera sido por otro motivo, según las circunstancias.

Entre las causas más numerosas de la sobreexcitación cerebral hay que incluir las desilusiones y desgracias, así como los afectos contrariados, que son al mismo tiempo las causas más frecuentes de suicidio.

Ahora bien, el verdadero espírita contempla las cosas del mundo desde un punto de vista tan elevado, ellas se le muestran tan pequeñas y mezquinas en comparación con el porvenir que le aguarda, la vida es para él tan corta y efímera que las tribulaciones no son, a sus ojos, sino los incidentes desagradables de un viaje. Aquello que en otra persona produciría una emoción violenta, a él le afecta medianamente.

Sabe, además, que los pesares de la vida son pruebas que concurren a su adelanto si las sufre sin murmurar, por cuanto se le recompensará según sea el valor con que las soportó. Así pues, sus convicciones le dan una resignación que le preserva de la desesperación y, por consiguiente, de una de las causas más comunes de locura y suicidio. Conoce también, por la prueba que el ofrecen las comunicaciones con los Espíritus, la suerte que toca a aquellos que abrevian voluntariamente su vida, y el cuadro que se le presenta es adecuado para moverlo a reflexión.

De ahí que sea considerable el número de personas que han sido detenidas en esa pendiente funesta.

Es ese uno de los resultados del Espiritismo.

En la locura: ¿cuál es la situación del Espíritu? Pues, en estado de libertad, el Espíritu recibe directamente sus impresiones y ejerce asimismo de manera directa su acción sobre la materia, pero, si se encuentra encarnado, se halla en condiciones del todo diferentes y en la necesidad de hacerlo sólo con ayuda de órganos especiales. Si una parte o el conjunto de tales órganos se ha alterado, su acción o sus impresiones, en lo que a dichos órganos concierne, se ven interrumpidas. Si pierde los ojos se vuelve ciego. Si se trata del oído, se torna sordo, etcétera. Ahora, figúrate que el órgano que preside los efectos de la inteligencia y de la voluntad sea parcial o enteramente afectado o modificado, y te será fácil comprender que, no teniendo ya el Espíritu a su servicio sino órganos incompletos o desnaturalizados, de ello debe resultar una perturbación de la que el Espíritu para consigo mismo y en su fuero interno– tiene perfecta conciencia, pero cuyo curso no es dueño de detener.

Entonces ¿es siempre el cuerpo y no el Espíritu el que está desorganizado?

En efecto, pero no hay que perder de vista que, así como el Espíritu obra sobre la materia, ésta reacciona sobre él en cierta medida, y el Espíritu puede encontrarse momentáneamente impresionado por la alteración de los órganos por los cuales manifiesta y recibe sus impresiones. Puede suceder que a la larga, cuando la locura haya durado mucho tiempo, la repetición de los mismos actos termine por ejercer sobre el Espíritu una influencia de la que no es liberado sino después de haberse separado por completo de toda impresión material.

¿Cómo puede la alteración del cerebro reaccionar sobre el Espíritu después de la muerte? Es un recuerdo. Un peso oprime al Espíritu, y como no ha tenido conocimiento de cuando ha ocurrido durante su demencia, siempre necesita cierto tiempo para volver a ponerse al corriente de la situación. De ahí que, cuanto más haya durado su locura en vida, más durará su molestia, el constreñimiento después de la muerte. El Espíritu desprendido del cuerpo sigue sintiendo durante algún tiempo la impresión de sus ligaduras.

El Espiritismo afirma que el noventa por ciento de los casos de locura, exceptuando aquellos que se originan por la infección, degeneración o malformación, es producto de las consecuencias de las faltas graves que practicamos, con la impaciencia o con la tristeza, es decir, mediante actitudes mentales que imprimen deplorables reflejos a los que las acogen y alimentan. Una vez insta-ladas esas fuerzas desequilibrantes en el interior, se inicia la desintegración de la armonía mental. Ésta a veces perdura, no solo en una existencia, sino en varias, hasta que la persona se disponga, con fidelidad, a valerse de las bendiciones divinas que le adornan, para restablecer la tranquilidad y la capacidad de renovación que le son inherentes, en un bendito servicio evolutivo.

Es imposible pretender la cura de los locos mediante procesos exclusivamente objetivos. Es indispensable penetrar el alma y la médula de la personalidad, mejorar los efectos ayudando a las causas; por consiguiente, no restauraremos cuerpos enfermos sin los recursos del Médico Divino de las almas, que es Jesucristo.

Los médicos harán siempre mucho, intentando rectificar la disfunción de las células; no obstante, es necesario intervenir en los orígenes de las perturbaciones.

Al decir esto, no subestimamos el trabajo de los psiquiatras y psicólogos abnegados, que invierten su existencia en la dedicación a los semejantes, ni decimos que todos los enfermos, sin excepción, no puedan recibir la ayuda de los tratamientos médicos, tan necesarios en muchas personas, como una “ducha para los nervios sucios”.

Cuando tratamos a nuestros hermanos, que sufren lesiones del periespíritu, consecuencias vivas de sus actos, registrados por la justicia universal, es indispensable, para asistirlos con éxito, remontarnos al origen de las perturbaciones que les molestan; y esto se hará no mediante el psicoanálisis sino ayudándoles con la fuerza de la fraternidad y del amor, para que alcancen la imprescindible comprensión de que deben cambiar, reajustando sus propias fuerzas.

La personalidad no es obra de la fábrica interna de las glándulas, sino producto de la química mental.

La medicina podrá hacer mucho con fármacos, como una ayuda rápida a los conjuntos celulares, pero no sanará las lesiones del pensamiento.

La genética, un poco hoy, un poco mañana, podrá interferir en las cámaras secretas de la vida humana, modificando la armonía de los cromosomas, en el sentido de imponer determinadas características físicas al embrión, pero no alcanzará la zona más alta de la mente, que mantendrá características propias, independiente de la forma exterior o de las convenciones establecidas. La medicina inventará mil modos de ayudar al cuerpo tocado en su equilibrio interno, por esa difícil labor, nos merecerá siempre una sincera admiración y ferviente amor, pero debemos practicar la medicina del alma, que ampare al espíritu envuelto en las sombras.

Bibliografía: Libro de los Espíritus, Mundo Mayor, entre otros.

Autor: Wellington Bossi y Jonathan Levy

Artículo extraído de la revista VISIÓ ESPÍRITA Nº 8