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8
dic

Homenaje al 216 aniversario del nacimiento de Amélie Boudet

by admin in León Denis

En la historia de la codificación del Espiritismo, no se puede dejar de recordar el nombre de Amélie Boudet, más conocida por Madame Allan Kardec. En realidad ella se convirtió en una dedicada asesora del gran maestro lionés en su glorioso cometido, actuando como secretaria. Por eso su nombre debe ser siempre recordado con cariño y admiración. Amélie Gabrielle de Lacombe Boudet Rivail, también conocida por Madame Allan Kardec, o Madame Rivail; en las ruedas literarias, artísticas y educativas, más conocidas por Amelie Boudet, y en la intimidad por «Gaby», nació en Thiais, ciudad de la provincia de Sena, en Francia, el día 23 de noviembre de 1795 y desencarnó el 21 de enero de 1883. Hija de Julian-Luous Boudet, propietario y antiguo tablado, y de Lulie-Louise Seigneat de Lacombe. Era hija única del matrimonio y tuvo una educación de lo más esmerada, de acuerdo a los recursos de los que la familia disponía.

Se diplomó en la primera Escuela Normal lega , en París, establecida en el Boulevard Saint-Germain, entidad que funcionaba siguiendo los principios delineados por el célebre educador suizo Pestalozzi. Más tarde se convirtió en profesora de Letras y Bellas Artes, poetisa y pintora. De su bibliografía como escritora fueron publicadas tres obras.: «Cuentos primaverales», «Nociones de diseño» y «Lo esencial en Bellas Artes».

Viviendo en París, en el mundo de las letras y de la enseñanza, tuvo la oportunidad de conocer al profesor Hippolyte-Leon Denizard Rivail, que más tarde usó el pseudónimo de Allan Kardec, en quien reconoció a un hombre culto, pulido, moralizado y verdaderamente superior.

El 6 de febrero de 1832, firmaba el acta de casamiento. Amélie Boudet era nueve años mayor que su marido, pero era tal su jovialidad física y espiritual que aparentaba la misma edad.

Algún tiempo después de terminar sus estudios en la institución implantada por Pestalozzi, el profesor Rivail fundó en París, un Instituto Técnico, con orientación esencialmente pestalozziana. Madame Allan Kardec, prestó su valiosa cooperación a su esposo en la noble tarea educacional que entonces era desempeñada por el, por más de un lustro en el aludido Instituto.

Mientras tanto, un hecho inesperado sucedió en la vida del matrimonio. El establecimiento de enseñanza que funcionaba en la Calle de Sévres, 35, y que introdujo en Francia el método educacional de Pestalozzi fue obligado a cerrar sus actividad y sus puertas.

Amélie-Boudet no desfalleció, revelándose esposa altamente comprensible, resignada y con coraje. Mientras el profesor Rivail se encargaba de la contabilidad de varios establecimientos comerciales, ella contribuía con ahínco en la preparación de cursos gratuitos que habían organizado en la propia residencia, y que funcionaron sin miras de continuidad de 1835 a 1850.

En los cursos públicos de Matemáticas y Astronomía que el Profesor Rivail daba dos veces por semana, de 1843 a 1848, y a los cuales no asistían sólo alumnos sino también futuros profesores del «Liceo Polimático», que fundó y dirigió hasta 1850, siempre contando con la valiosa cooperación de su esposa.

PREPARATIVOS PARA LA CODIFICACIÓN

Tomando conocimiento de las mesas giratorias o mesas parlantes, el profesor Rivail comenzó a frecuentar la casa de la familia Baudin, a mediados de 1855, iniciando allí los primeros estudios que culminaron con la Codificación del Espiritismo.

Amélie-Boudet pasó a acompañar a su esposo en las investigaciones, notándose siempre, en su semblante, la alegría emotiva con que tomaba conocimiento de los hechos que contribuirían a hacer que nuevos horizontes surgieran en el mundo. Ella se convirtió en la secretaria del marido cuando ella se propuso escribir las majestuosas obras de la Codificación espiritista, dándole el valor necesario para llevar a término la grandiosa obra.

En la noche del 18 de abrir de 1857, cuando tuvo lugar el lanzamiento del «Libro de los Espíritus», de Allan Kardec, hubo una recepción en la residencia del matrimonio, en la Calle de los Mártires, nº 8, con la comparecencia de amigos del matrimonio y de las chicas que sirvieron de médiums para la compilación de aquella portentosa obra. La dedicación de Amélie hizo que aquella reunión alcanzase un gran éxito.

LA «REVISTA ESPIRITISTA»

El 1º de enero de 1858, Allan Kardec lanzó la «Revue Spirite», contando para ese evento con el apoyo exclusivo de su esposa, pasando a publicarla bajo su dirección lo que ocurrió hasta la fecha de su desencarne Amélie-Boudet a menudo quedaba extenuada debido a la elevada frecuencia con la que dirigía la casa de los Kardec debido a las importantes sesiones que allí se realizaban. Ella era extremadamente cortés y dispensaba mucha atención a todos.

En abril de 1858, Allan Kardec decidió fundar, fuera de su casa la «Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas», tarea que representó un verdadero arrojo, dada la circunstancia de que la Iglesia Católica ejercía una enorme influencia en la época. Tuvieron que tener una gran dedicación y firmeza para mantener una sociedad de aquel género.

VIAJES MISIONARIOS

Siempre que era posible Amelie-Boudet acompañaba a Kardec en sus viajes misionarios, ocurridos entre 1860 y 1864 a varias ciudades de Francia, Suiza y Bélgica, siempre procurando incentivar el Codificador en sus cometidos.

Con el desencarne de Allan Kardec, ocurrido el 31 de marzo de 1869, Amélie sufrió un duro golpe y en esa época ya tenía los cabellos nevados por sus 74 años de prolífica existencia. El cuerpo del Codificador fue sepultado el día 2 de Abril de 1869, en el Cementerio de Montmartre. En ese mismo túmulo fue sepultado el cuerpo de Amélie Boudet cuando desencarnó.

Transcurridos seis meses del desencarne, en el deseo loable de contribuir para la concretización de planes futuros que el gran maestro tenía en mente, pues ella era la única propietaria legal de las obras, revista y librería, Amélie constituyó la «Caja General del Espiritismo», la cual dedicaba todos los años una charla para que fuera aplicada en el sentido de remover posibles dificultades.

Comparecía a todas las reuniones a las que era invitada, y todos los años presidía la reunión conmemorativa del Día de los Muertos, cuando varios médiums recibían mensajes del más allá y varios oradores hacían uso de la palabra.

En un esfuerzo inaudito para materializar todos los planos expuestos por su marido contenidos en la «Revista Espirita» de 1868, ella consiguió, con el concurso de amigos y admiradores, fundar la «Sociedad Anónima de Espiritismo», entretanto, por encontrar el nombre muy comercial, ella hizo que fuera cambiado por «Sociedad para la Continuación de las Obras Espiritas de Allan Kardec», lo que fue concretizado el día 18 de octubre de 1873.

Siendo sus esfuerzos muy infatigable, ella mas tarde contó con la cooperación del gran pionero Pierre-Gaetan Leymarie, uno de los más dedicados seguidores de Allan Kardec desde 1858. Hombre honesto y trabajador infatigable el asumió la dirección de la «Revista Espiritista», en el año 1871, y más tarde también de la Librería. Muchos de los socios de la Sociedad renunciaron, por lo cual el ocupó todos los cargos en su persona.

EL PROCESO DE LOS ESPIRITISTAS

Un nuevo golpe esperaba a Amélie Boudet. Ella tuvo que comparecer como testimonio en el famoso «Proceso de los Espiritistas», en 1875 contra Leymarie, por el ministerio público, debido a una acción nefasta de un médium llamado Boudet, que influenciado por Firman, hizo falsas fotografías de Espíritus, las cuales fueron publicadas por Leymarie en las páginas de la «Revista Espiritista», una vez que el fue engañado debido a su buena fe. Eso hizo que Leymarie fuese preso durante un año, habiendo llegado todos a la conclusión de que era inocente. Al principio Boudet recibía fotografías verdaderas, pero cuando le falló la mediumnidad, por intereses financieros, comenzó a falsificar fotos que sirvieron para que los detractores del Espiritismo abrieran el proceso.

Amélie Boudet desencarnó el 21 de enero de 1883.

Fue recibido un mensaje espiritual de ella el día en que desencarnó en el que describió la brillante recepción con que sus amigos del espacio, entre ellos Allan Kardec, le recibieron

23
sep

Biografí­a de Juana de Ángelis

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Copia de Juana_1Juana de Angelis es, sin duda, uno de los Guías Espirituales de la humanidad. Hace dos mil años, por lo menos, a través de sus diversas reencarnaciones, ha sido colaboradora de Jesús, orientando a las personas para el bien y dejando un rastro de luz iluminándoles las noches. Estudiando su vida y teniendo contactos permanentes con ella, Divaldo Pereira Franco, su hijo espiritual fue tomando conocimiento de su sublime elevación.
Juana de Angelis, es uno de los Miembros de la Espiritualidad Mayor, conduciéndonos hacia Jesús, a través del camino cierto, que la Doctrina Espirita codificada por nuestro insigne Maestro Allan Kardec nos traza. Y gracias a la mediumnidad abnegada de Divaldo Pereira Franco hemos tenido la oportunidad de conocer todo el legado de sabiduría y de amor que esta gran señora transmite hacia la Tierra, plasmando en palabras lo que es intangible.
Fue mártir, santa y benefactora, como se puede desprender de las personalidades vividas por ella en la Tierra:
a-    Como Sor Juana Inés de la Cruz (12/11/1651 – 17/04/1695): En México se destacó en la literatura, teniendo una biblioteca de 4000 volúmenes leídos y comentados. Fue la primera feminista del mundo, la primera teatróloga y considerada la mayor poetiza de la lengua hispana. Hablaba y escribía en seis idiomas. Desencarnó  los 44 años en el Monasterio de San Jerónimo, donde entró a los 16 años.
b-    Como Sor Juana Angélica de Jesús (11/12/1761 – 20/02/1822): Mártir de la Independencia de Brasil, fue asesinada, a golpes de bayoneta, por un soldado portugués contrario al movimiento de liberación, al defender con coraje el Convento del cual era abadesa y se dedicaba a la reeducación de las mujeres equivocadas.
c-     Como Juana de Cusa (Siglo I): Esposa de Cusa el Intendente de Herodes Antipas. Juana fue una de las mujeres citadas en el Evangelio – Lucas (8:3 y 24:10) – , por mucho amar al Maestro Jesús. Junto con otros Cristianos dio la vida por fidelidad a Jesús, donde Juana junto con su hijo fueron quemados vivos en el año 68.
d-    Como Discípula de Francisco de Asís (Siglo XIII): Cuando Divaldo visito Asís, le revelo: “Hay en mi alma un amor de infinita ternura por aquel que es el Hermano de la Naturaleza”.
Ciertamente, Juana había vivido en la época de San Francisco.

OBRAS:
Juana de Angelis esta en una bonita región, próxima de la crosta de la Tierra, de donde viene procurando redimir a los antiguos cristianos, creando una experiencia educativa evangélica.
Debido a la imposibilidad de atender, a través, de la palabra hablada, a todos los sedientos de luz, pasó a escribir mensajes del amor enseñado por Jesús y bellísimas páginas de consuelo para despertar en las almas las responsabilidades del espíritu.  Así, hasta el momento, a través de la Psicografía de Divaldo Pereira Franco, Juana es autora de 46 libros – con aproximadamente 7.300 bellísimas páginas -, las cuales dieron origen a otros 5 libros, adaptados por otros autores. De esas obras, 31 ya fueron traducidas para 8 idiomas (alemán, español, esperanto, húngaro, francés, inglés, sueco y checo), estando otras 4 en fase final de traducción para el albanés, italiano y turco. Cinco de esas obras fueron transcritas en Braille. Su primera obra se publicó el 5 de Mayo de 1964, con el título Mies de Amor.

30
ago

Teresa de Calcuta: La luminosa mensajera del Amor

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madreteresa

El próximo día 5 de septiembre se cumplirán doce años del retorno a la Patria Espiritual de la Madre Teresa de Calcuta.
Esta luminosa mensajera del Amor es uno de los máximos exponentes de la caridad, del amor a los semejantes y de la vivencia del Evangelio en nuestro tiempo.

De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres.
“Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Ese era el pensamiento de Madre Teresa. Todos y cada uno de nosotros, grandes o pequeños, somos enviados por Dios para llevar consuelo y esperanza al mundo.
Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas” .

Ella se definía así misma de este modo: “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.

Nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en los Balcanes.
Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes.
Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane, su madre, crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de su hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary.
El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpetua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa.
Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos.  En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un “pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.

Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.

17
ago

El médico de los pobres

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bezerra

Adolfo Bezerra de Menezes Cavalcanti, nació el 29 de agosto de 1831 en la antigua freguesia de Riacho do Sangue (hoy Jaguaterama), en el Estado de Ceará.

Hijo de tradicional familia de políticos del Sur, criado por sus padres, Antonio Bezerra de Menezes, teniente-coronel Guarda Nacional, y de Fabiana de Jesús Maria Bezerra, dentro de los principios religiosos del catolicismo y disciplina militar, teniendo el deber y la honra como norma a seguir.

Tres hermanos mayores completaban el cuadro familiar.
Desde niño mostraba su gran espíritu al desenvolverse en sus primeros estudios en forma sobresaliente, condición que mantuvo durante sus estudios superiores también.

En 1851ingresó en la Facultad de Medicina en Río de Janeiro bajo los auspicios de la dificultad y de la pobreza, de la lucha por el día a día, ingresando en noviembre del año siguiente, como practicante interno en el Hospital Santa Casa de Misericordia. Estudio en Bibliotecas Públicas y dicto clases de Filosofía y Matemática, para costear sus estudios.

Obtuvo el Doctorado en 1856, obteniendo en todos los años del curso notas optimas

Hasta esta época todavía usaba su nombre completo, que abreviaría mas tarde y modificaría de Meneses con “S” para Menezes con “Z”. Fue candidato al cuadro de miembros titulares de la Academia Imperial de Medicina con la memoria “Algunas consideraciones sobre el cancro, encarado por el lado de su tratamiento”.

El 1 de Junio de 1857, en sesión solemne, en la Academia Imperial de Medicina, es nombrado miembro titular. En el año siguiente cubriría una vacante como profesor substituto de la Sección de Cirugía, en la Facultad de Medicina.

En poco tiempo se vio rodeado de numerosa clientela, dueño de una clínica envidiable.

Pero los colegas de la época, no le envidiaban el éxito. Es que esa inmensa clientela no rendía ningún beneficio. Nadie pagaba; todos eran gente pobre, absolutamente pobre. Y Bezerra de Menezes nunca hablo de dinero a ningún paciente. La figura del apóstol ya comenzaba a mostrarse, delineando sus contornos interiores.

Las glorias del cirujano no fueron bastantes para afectar sus designios de altruista. La especie de la clientela era siempre la misma: pobre, paupérrima, miserables… Por primera vez, Bezerra de Menezes vio su nombre alargado, con el complemento de “médico de los pobres”.

Bezerra de Menezes decidió casarse. Se caso por amor, con Dña. Maria Cândida de Lacerda, el día 6 de noviembre de 1858. Deseosa de ver la ascensión gloriosa del marido, trato de convencerlo para que ingresara en las tareas políticas y Bezerra de Menezes accedió, como siempre.

Bezerra, como médico, fue un ejemplo de persona y hombre. En muchas ocasiones tomaba de sus bolsillos todo cuanto tenia para que una pobre mujer pudiese comprar lo indispensable para alimentar su niño.

Y, al regresar a su humilde casa, tenia que privarse de muchas cosas que necesitaba, pero eso poco le importaba.

Jamás renegó de su procedimiento. Oía siempre la voz de su corazón, en vez de oír la voz de su estomago.

Aquellos que no disponían de recursos para la compra de los medicamentos, el dueño de la farmacia tenía autorización para suministrarlos por su cuenta.

Su muerte fue recogida en el periódico “El País” de Río de Janeiro, el 12 de abril del año 1900 con el siguiente titular:

“Dr. Adolfo Bezerra de Menezes, el medico de los pobres:
Sucumbió ayer, a las 11:30 AM, después de largos y dolorosos padecimientos, que fueron la ultima prueba impuesta a su resignación verdaderamente cristiana, el eminente brasilero cuyo nombre, encima de estas líneas, como homenaje póstumo a las virtudes da su vida, por tantos años trabajo en los anales de la política del imperio y hoy, apenas vive en la tradición de los que le amaron, los que de la inagotable fuente de su bondad recibieran inolvidables beneficios. “

Bezerra de Menezes vivía en constante contacto con el Mundo Invisible, y por eso, su obra fue tan efectiva. El sentía realmente, que toda la moral de Jesús se resume en la caridad y la humildad, estas son, las dos virtudes contrarias al egoísmo y al orgullo, los dos grandes enemigos de nuestro progreso.

Su espíritu fue recibido en la Patria Espiritual con hosannas y gracias. Falanges y falanges de espíritus amigos hicieron un verdadero corredor, donde Bezerra de Menezes era consagrado espiritualmente como un apóstol del Bien.

Tuvo permiso para ser encaminado a esferas mas evolucionadas, pero, en vez, de rodillas efectuó una oración fervorosa, solicitando autorización para poder continuar su obra en favor de los enfermos y necesitados. Finalizo solicitando: “En cuanto en la Tierra existiera un único hermano en dolor y sufrimiento, yo solicito la debida autorización para continuar mi trabajo, en nombre de nuestro Señor Jesús Cristo”.

29
jul

León Denis, el apostol del Espiritismo

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EL APÓSTOL DEL ESPIRITISMO

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En el nordeste de Francia, situada junto a la frontera con Alemania, se encuentra una antigua provincia que lleva por nombre La Lorena. Es ésta una zona de mesetas, que sufre inviernos fríos y veranos tórridos y fue testigo de una dilatada historia de ducados, reinos, luchas, disputas, conquistas y usurpaciones.

En este escenario, Juana de Arco comenzó a oír las voces que la inspiraron a combatir contra las fuerzas invasoras. Lucha que finalmente la condujo a la hoguera, y más tarde a los altares. Lugares cargados de la historia de la antigua Galia… La zona surcada por el río Mosela y sus afluentes, disfruta de bosques y bellos paisajes, lo que motivó a alguien a llamar a esta región “la sonrisa de La Lorena”. Hacia el oeste y cercana a la conocida ciudad de Nancy, se encuentra Toul, población ubicada a orillas del río, que cuenta con una pequeña localidad de nombre Foug.

En los albores del siglo XIX, Francisco Louville, se trasladó, con su familia para instalarse en ese lugar. Con su esposa y sus dos hijas, dejó atrás una vida campesina, buscando mejor suerte como oficial especializado en cielo-rasos. En la ciudad, las niñas Ana Lucía y Emelia pudieron recibir una educación más esmerada y la familia comenzó a prosperar.

En Foug vivía la familia Denis. Francisco, su esposa y dos hijos llamados José y Luis, quienes, trabajaban con su padre, como maestros de obras. Ambas familias trabaron conocimiento y amistad; el joven José se enamoró de Ana Lucía, la menor de las muchachas, y se casaron el 3 de abril de 1845.

Era un momento difícil para comenzar una familia, la situación económica era crítica y la construcción estaba muy deprimida. José era decidido y valeroso, pero no demostraba mucha perseverancia en el trabajo y sus modales toscos y rudos no despertaban confianza.

Intentó, sin éxito, buscar clientela fuera de la ciudad, mientras Ana Lucía, joven de carácter dulce, reservado y tranquilo, se dedicó a su hogar. A los 9 meses de celebrada la boda, el 1 de enero de 1846, la pareja recibió con gran felicidad el nacimiento de un niño, al que le pusieron por nombre León. Desde entonces, la madre se dedicó a él; y su hijo recordaría toda la vida la abnegación, ternura, vigilancia y educación que recibió de ella.

La primera infancia de León transcurrió en una vivienda modesta con un entorno silvestre. Muy cerca había un pequeño arroyo, que desaguaba en un estanque donde frecuentemente concurrían bandadas de patos y la diversión del niño era escaparse de la vigilancia materna para disfrutar chapoteando con las aves. Pero su gran felicidad era recibir la visita de su abuelo Francisco, ex-soldado de Napoleón, ir con él a pasear a los bosques y oír sus historias fascinantes. Esta vida al aire libre era probablemente, su única alegría, ya que la pobreza de la familia no permitía mucho más.

La empresa de José Denis no marchaba bien y fue necesario cerrarla. Consiguió entonces un trabajo en la cercana ciudad de Estrasburgo, donde ingresó como empleado en la Casa de la Moneda. Momentáneamente habían obtenido un medio de vida, pero la situación continuaba difícil y no perdían la esperanza de encontrar una mejor oportunidad.
León tenía ya 9 años y sólo había recibido la educación impartida por su madre. Leía y contaba, pero Ana Lucía estaba muy preocupada porque no era posible su asistencia a una escuela formal. En Estrasburgo, encontró a un maestro, el Sr. Haas, pero León disfrutó esta enseñanza por muy poco tiempo, porque su padre fue trasladado a la Casa de la Moneda de Burdeos. La situación económica era crítica. José trabajaba desoxidando y limpiando el metal y recibía la paga dependiendo de la cantidad procesada; por esta causa, León se encontró obligado a abandonar sus estudios para ayudar a su padre en ese trabajo inapropiado para un niño.

En 1857, la Casa de la Moneda terminó la refundición de las piezas de metal y José se quedó sin esa ocupación; pero consiguió ser admitido como empleado vendedor de boletos en la empresa de ferrocarriles en la misma estación de Burdeos. Al poco tiempo, lo trasladaron a la estación de Morcenx, y mejoraron sus condiciones de vida, pues tenían una casa mejor en un lugar muy solitario sólo perturbado por el paso de los trenes; donde León pudo seguir estudiando y su madre se sintió más tranquila.

Encontró un maestro identificado con las teorías de Rousseau, que intentaba llevarlas a la práctica. Le enseñaba afectuosamente durante largos paseos al aire libre, poniéndolo en contacto con la Naturaleza y mostrándole en forma directa todas las cosas. Esto duró poco tiempo porque el padre de León fue trasladado nuevamente, esta vez a la estación de Moux, y fue necesaria otra adaptación.

El trabajo de José era mucho más intenso, debido a la mayor importancia de esa línea, pero él no tenía la suficiente entereza y no cumplía sus tareas con eficiencia. León lo apoyó y en más de una ocasión lo suplantó para evitar su destitución; pero, José no toleraba su situación y renunció en 1862. Afortunadamente, obtuvo un puesto de capataz de obras en la construcción de una nueva línea de ferrocarril y la familia Denis se radicó definitivamente en Tours. Pero de todas formas, su salario no era suficiente y León, un adolescente de 16 años, tuvo que emplearse en una fábrica de loza para ayudar en el ingreso familiar, con la única opción de asistir a algunas clases nocturnas.

Desde hacía algún tiempo había mostrado una gran afición a la geografía. Le apasionaba la idea de recorrer países lejanos, conocer sus pueblos y sus costumbres, pero como no podía adquirir libros, atlas y otros materiales, se había adiestrado en la copia de mapas y planos, llegando a dibujarlos con gran precisión y perfección; trabajo de cartografía que le fue útil para aumentar en algo los ingresos de la familia.

Con gran esfuerzo, adquirió los conocimientos necesarios para obtener un empleo en tareas de oficina en una empresa de cueros. Poco a poco, se encontró con la responsabilidad de mantener a sus padres, ya que la pensión mínima de los ferrocarriles y los trabajos irregulares de su progenitor no eran suficientes.

Su inteligencia, sus méritos, su responsabilidad y su dedicación le permitieron desempeñar labores cada vez más importantes, mientras estudiaba durante las noches, quitándole horas al reposo. Se interesaba por todo; pero la geografía, la historia y las ciencias naturales lo fascinaban. Se convirtió en insaciable autodidacta y su inquietud por saber lo llevaba a hacerse miles de preguntas, mientras buscaba incansablemente las respuestas sobre la vida, la muerte y el universo.
Era un hábito para él, recorrer librerías y un día encontró un libro que suscitó su curiosidad: “El Libro de los Espíritus” de Allan Kardec; lo compró y lo leyó con interés. Más tarde diría que sintió que se despejaban sus dudas. Su convicción fue inmediata y comprendió que había encontrado la solución clara y lógica para explicar el sentido del universo. Tenía entonces, 18 años y era una preocupación para su madre lo que ella consideraba una rebeldía de su hijo. Por eso vigilaba sus lecturas, tratando de que no se apartara de las ideas aceptadas como ortodoxas en esa época. León leyó ese libro a escondidas, pero pronto advirtió que su madre también lo hacía, cuando él estaba ausente.

En el año 1864, estaban de moda en Francia las llamadas “mesas parlantes” que habían comenzado con los fenómenos que se propagaron por Estados Unidos diez años antes, llegando incluso a inquietar a las autoridades, quienes encargaron a un grupo de notables una exhaustiva investigación.

Las veladas familiares o de amigos acostumbraban finalizar con reuniones alrededor de una mesa para obtener esos fenómenos. En Tours, una de las primeras ciudades donde comenzaron estas prácticas, se habían formado grupos en los que participaban personas llamadas médiums, quienes tenían sensibilidad para recibir mensajes inteligentes y lo hacían sin mayores conocimientos ni preparación.

Algunos grupos, como el dirigido por el Sr. Chauvet, hacía ya tiempo que actuaban y habían logrado experiencia en los trabajos. León hubiera querido participar, pero su juventud y el poco tiempo que le dejaban sus ocupaciones no se lo permitieron. Decidió entonces experimentar por su cuenta, y lo hizo acompañado de algunos jóvenes amigos, buscando una confirmación de la doctrina espírita; pero sus resultados no fueron satisfactorios y más tarde, se daría cuenta de los peligros a los que se habían expuesto.

En 1867, ocurrió algo importante para León. Allan Kardec visitó Tours invitado por unos amigos para que dictara una conferencia sobre la obsesión. Se alquiló una sala para un público de 300 personas, pero a último momento, la Prefectura no dio la autorización y León Denis, que había llegado temprano al lugar, fue encomendado para que informara a los asistentes y les indicara la dirección del lugar donde se realizaría la reunión. Luego, asistió él también y quedó sensiblemente impresionado por la personalidad y la elocuencia de Allan Kardec.

Al día siguiente volvió al lugar, lo encontró acompañado de su esposa Amelie, recogiendo cerezas y recordaría siempre el afecto y la calidez con que lo recibió. En los años siguientes, León tuvo dos oportunidades de encontrar nuevamente al maestro, cuando concurrió a Tours a dictar conferencias.

Después de esa visita memorable para León, se creó un grupo mediúmnico en una casa de la calle El Cisne y él fue el secretario, aunque los resultados tampoco fueron exitosos.

Estas actividades quedaron interrumpidas por la conmoción de la guerra provocada por la invasión alemana de 1870. Denis se alistó en el ejército, lo nombraron sargento rápidamente llegó a subteniente, demostrando gran habilidad. Mientras tanto no abandonaba sus estudios y lecturas; hizo muchas amistades entre las que había algunos jóvenes que demostraban sensibilidad psíquica y mediúmnica con los que tuvo algunas experiencias.

Firmadas las negociaciones de paz, León se reintegró a su trabajo en la empresa de cueros e ingresó a la Logia masónica de los Demófilos donde se destacó presentando conferencias sobre temas que interesaban mucho en aquellos días, sobre todo con relación a la Libertad y el Patriotismo.

Al mismo tiempo, continuó la actividad con el grupo mediúmnico que sesionaba en la casa del Dr. Aguzoly, quien actuaba como médium vidente. El mundo espiritual, mientras tanto, hacía su trabajo. Poco a poco, León desarrollaba la mediumnidad escribiente y comenzaba a tener manifestaciones de videncia. Llegaron a su conciencia conocimientos de vidas pasadas en tiempos antiguos y medievales; como jefe de una tribu franca, como hijo de un vikingo célebre, como guerrero… Y encontró concordancia con algunos recuerdos del Dr. Aguzoly, descubriendo así que se habían conocido en experiencias anteriores.

En estas sesiones se expresaron entidades espirituales que se convirtieron en sus guías: “Sorella” deseaba apoyarlo en sus estudios y “Durand” le brindó sus consejos morales. Más tarde, en el transcurso de los trabajos, se manifestó Jerónimo de Praga, apóstol checo quemado por el Concilio de Constanza en 1416, quien se convertiría en su guía espiritual, acompañándolo durante 50 años.

Estas sesiones siguieron semanalmente hasta 1877 y durante esa época, obtuvo una gran satisfacción espiritual. Estudió, se preparó y con gran dedicación adquirió destreza en la oratoria, logrando un estilo suave, sencillo y atractivo, mientras hacía también, nuevas presentaciones en la Logia de los Demófilos con los temas “Materialismo”, “Evolucionismo”, “Dios”, “Alma” y “Vida”.

En 1876, la empresa en la que trabajaba le encargó actividades comerciales fuera de la ciudad y viajó por Francia, Córcega, Italia, Suiza, Argelia y Túnez, cumpliéndose sus sueños de la época en que dibujaba mapas y viajaba con la imaginación. Les envió a sus padres cartas emocionadas describiendo todo lo que veía, paisajes y seres con diferentes culturas y costumbres.

En 1878 se luchaba en Francia por la enseñanza obligatoria, gratuita y laica; con este objetivo se creó el Círculo de la Liga de la Enseñanza y León Denis fue designado como secretario. Sus discursos fueron ampliamente elogiados por la prensa y su elocuencia logró muchos seguidores, al mismo tiempo que era conocido en toda Francia.

Comenzó sus primeras publicaciones en 1880, relatando sus recuerdos de viajes en cuentos y novelas cortas que lograron importante aceptación.

A los 35 años no tenía una buena salud, sufría decaimiento, anemia y malestares gastrointestinales que no le permitían trabajar con la intensidad que él deseaba.

En los últimos meses había tenido planes de matrimonio, pero confesaría más tarde que su mala salud, la carga que representaban sus padres y el convencimiento de que la obra que se había propuesto le impediría una vida familiar responsable, lo hizo desistir.

Inició su labor de divulgador espírita en 1882 y participó activamente en las diligencias para registrar la Sociedad de Estudios Espíritas, con la aprobación de Amelie Boudet viuda de Rivail, ya muy anciana. Durante 10 años se había preparado como orador y escritor; y como acostumbraba escribir todos sus discursos, algunos de ellos aparecieron en la Revista Espírita con los títulos: “Giovanna”, “El Progreso”, “El Porqué de la Vida” y “El médico de Catania”.

En 1889, las principales escuela de la época: kardecistas, rosacruces, teósofos, cabalistas y swedenborgianos, se reunieron en el Primer Congreso Espiritualista Internacional. León Denis pronunció en esa ocasión, un discurso exponiendo y defendiendo los principios de la tesis kardeciana, que fue recibido con gran atención y despertaron el aplauso entusiasta de los presentes.

Desde entonces se multiplicaron las giras dictando conferencias espíritas, con algunos temas que llegaron a ser famosos, durante 20 años de labor muy intensa.

Presidió el Primer Congreso Espiritista Internacional realizado en París en 1900 y durante el Segundo Congreso Espiritista Internacional celebrado en Lieja en 1905, ya era llamado Apostol del Espiritismo.

Escribió 5 libros, con una extraordinaria profundidad filosófica y una admirable prosa poética. El primero de ellos, “Después de la muerte “, con el subtítulo “Exposición de la Filosofía de los Espíritus, sus bases científicas y experimentales y sus consecuencias morales”, apareció al final de 1890, recibiendo críticas muy elogiosas. En él hizo un recuento histórico de las interpretaciones y conceptos que cada cultura, religión o filosofía ha tenido con relación al misterio más insondable en la vida humana: la muerte; para luego exponer en forma clara y hermosa la interpretación racional y científica que el Espiritismo brinda.

En el diario “Journal”, el cronista parisiense Alexandre Hepp escribió con motivo de su primera edición: “Hay un hombre que ha escrito el libro más hermoso, el más noble, el más precioso que yo jamás haya leído. Se llama León Denis, y su obra “Después de la muerte”. Leedlo y experimentaréis bruscamente una gran lástima, pero libertadora y fecunda, por todas nuestras manifestaciones de duelo, por nuestro temor a la muerte, y por el dolor que nos inspiran aquellos que creemos haber perdido para siempre”.

En 1898 se publicó su libro “Cristianismo y Espiritismo “, donde reconstruyó los hechos de la historia cristiana, la doctrina desde su origen y los cambios a través de los siglos, con el agregado de elementos dogmáticos y significados ocultos. Examinó las narraciones de los Evangelios, encontrando en ellas las verdaderas creencias del pueblo judío, así como también, el gérmen de las nociones espíritas que más tarde serían dadas a conocer por el mundo espiritual y codificadas por Allan Kardec. Las controversias fueron intensas y el rechazo de católicos y protestantes, implacable.

Su tercer libro llevó por título “En lo invisible” y apareció en 1903, el mismo año en que desencarnaba su madre, pérdida que le causó mucho dolor.
Esta obra tiene un gran valor porque es el resultado de su experiencia de muchos años en el trabajo mediúmnico. Allí compendió los conocimientos teóricos sobre el fenómeno psíquico y la mediumnidad, explicó las condiciones adecuadas y necesarias para el ejercicio práctico, y enfatizó el valor ético imprescindible que debe guiarlo.

Su invitación a trabajar para lograr el progreso espiritual queda sintetizada así:

“Debe todo adepto saber que la regla por excelencia de las relaciones con lo invisible es la ley de las afinidades y atracciones. En este campo, el que busca lo inferior le encuentra, y se rebaja con él. En cambio, quien aspira a los espíritus elevados, a la corta o a la larga les alcanza y los torna en un nuevo medio de ascensión para él. Si queréis manifestaciones elevadas, esforzaos por elevaros vosotros mismos. En cuanto tiene de hermoso y grande, la experimentación, la comunión con el mundo superior, no la consigue el más sabio sino el más digno, el mejor, aquel que posee mayor suma de paciencia, conciencia y moralidad”.

Después del Congreso Espiritista Internacional efectuado en Lieja en 1905, preparó su nuevo libro “El problema del ser y del destino”, para muchos su obra principal y más importante. Planteó ampliamente la oposición entre materialismo y espiritualismo; y puede considerarse con justicia que representa el resumen de su pensamiento filosófico y ético, con relación al gran enigma de la humanidad: su origen, naturaleza y destino.

Inmediatamente después de la aparición de esta obra estalló un escándalo con un médium de origen francés, apellidado Miller, residente en San Francisco, California, ampliamente conocido como poseedor de sensibilidad mediúmnica productora de hermosos fenómenos; pero también de habilidades de ilusionista y prestidigitador, con pocos escrúpulos para utilizar estas artes, si lo consideraba necesario. Se prestó a sesiones con retribución económica y naturalmente esto se convirtió en un elemento de descrédito, que muchos intentaron atribuirle al Espiritismo. León Denis conocía las facultades del médium y en un principio lo defendió, pero al conocer su verdadera actitud, tuvo el valor de denunciarla como reprobable, a pesar de las consecuencias que pudieran suscitar.

Desde 1877 se interesó en Juana de Arco y dictó conferencias sobre ese tema. Más tarde, en 1896 dio a conocer su tesis con relación a la misión de la Doncella de Orleáns en cinco importantes trabajos: “Juana de Arco, su vida, proceso y muerte”,”Juana de Arco, sus voces”, “Juana de Arco y el Espiritualismo Moderno”, “Juana de Arco en Turena” y “El papel de la mediumnidad en la historia”.

Con todo este material de investigación y estudio histórico, concibió su obra “La verdad sobre Juana de Arco”, que al reeditarse se llamaría “Juana de Arco, médium”, basada en los relatos históricos, en los testimonios de los dos procesos, tanto el de condena, que la llevó al suplicio, como el de rehabilitación, que intentó ocultar a los responsables; agregándole además, las comunicaciones mediúmnicas recibidas por él durante años.

Frente a la posición materialista que la juzgó histérica y a la católica que la consagró como santa, León Denis presentó su tesis mostrándola como una médium con alto grado de sensibilidad, guiada en su misión, por las entidades espirituales. No sorprendieron las controversias y los ataques de ambas posiciones, que desaprobaron la versión de Denis. Incluso se le llegó a dar un cariz político y un joven periodista de nombre Pablo Nord emprendió una polémica en un periódico hasta que el autor de la obra la concluyó, declarando que no respondería más “puesto que disponía de mejor uso de su tiempo”.

Años más tarde, al finalizar la primera guerra mundial, Denis recibió una solicitud de su gran amigo Arthur Conan Doyle para que lo autorizara a publicar ese libro en inglés. En abril de 1924 apareció con el título de: “The mystery of Joan of Arc ” (El misterio de Juana de Arco), alcanzando también gran difusión.

En 1910 se realizó el Congreso Espiritista Universal en Bruselas, donde se trató el tema del Magnetismo y León Denis asistió como delegado por Francia. Desde este momento, transcurrieron 17 años hasta su desencarnación, durante los cuales continuó desarrollando su obra con el mismo fervor y la misma dedicación, aunque los temas que lo ocuparon estuvieron dirigidos a otros objetivos.

En 1911 presentó su libro: “El gran enigma-Dios y el Universo “, que según su propia explicación lo concibió paseando por la playa de la Provenza en una tarde de invierno, cuando oyó una voz inspiradora indicándole la conveniencia de escribir todo lo que el ser humano debe saber para orientarse en la vida terrenal, para comprender su utilidad y la desventaja de utilizarla vanamente, como también la belleza de conseguir el perfeccionamiento basándose en la justicia y el amor.

Comenzó una etapa de divulgación popular editando folletos que estuvieran al alcance económico y cultural de todos. El primero de ellos: “El porqué de la vida”, fue seguido por muchos otros, generando la reacción de las autoridades eclesiásticas y desatándose una campaña contra lo que llamaban “la nueva herejía”.

Se declaró la guerra mundial en 1914, cuando León Denis tenía 68 años, estaba cada vez más enfermo y sufría de una antigua afección ocular que lo indujo a aprender el sistema Braille para ciegos, por el temor de quedar imposibilitado para leer y escribir. Vivía con la Sra. Forget, médium que había trabajado con él durante décadas, quien lo acompañaba y asistía desde la muerte de su madre. Contaba con la ayuda de una secretaria, la abnegada y servicial Srta. Claire Beaumard, convertida con el tiempo, en uno de sus biógrafos con su libro: “León Denis. Intime”

La época de la guerra lo apesadumbró enormemente y escribió muchos artículos sobre ese tema publicados en la Revista Espírita, adquirida e impulsada entonces por Jean Meyer, después de una interrupción de un año en las ediciones.

En 1919 apareció una recopilación de esas publicaciones con el nombre de: “El mundo invisible y la guerra”, donde reflejó su concepto de nacionalismo y patriotismo, mejoramiento del ser y de los pueblos. Mostró su apego a la justicia, a la verdad y a la libertad, afirmando que estos valores no tienen latitudes y son universales. Humberto Mariotti, destacado espírita argentino, en el prólogo de esa obra, en la edición de 1972 expresa que “La obra de Denis, al estar basada en la verdad, deja de ser nacional para convertirse en universal. Le hace ver al hombre que los nacionalismos exclusivistas y egolátricos resultan inadecuados para el bien y el progreso del género humano. Así lo entendió Denis y hay que reconocerlo como un pensador universal. Así como Francia luchó por la proclamación universal de los Derechos del Hombre, el gran escritor y pensador hizo otro tanto por los Nuevos Derechos Espirituales del Hombre”.

El año 1922 lo dedicó a escribir sobre la apreciación artística, en su libro “El Espiritismo y el arte”, especialmente sobre la música, una de sus grandes aficiones que siempre disfrutó mientras trabajaba y en la que se interesó durante su investigación mediúmnica, logrando la experiencia de recibir comunicaciones del espíritu conocido en su última encarnación como el gran músico Massenet, donde le habló de la música terrenal y de la armonía en el mundo espiritual, percepciones que León Denis supo plasmar magistralmente, en páginas emocionadas.

En 1924 escribió “El Espiritismo y las cuestiones sociales”, dando una explicación racional del tema, a la luz de la reencarnación sustentada por la ley de causa y efecto. Su posición en cuanto a las ideas sociales era análoga a la del filósofo francés Jean Jaurés; es decir, la conveniencia de poner en práctica el Derecho y la Justicia de acuerdo al esfuerzo y la moral de cada uno.

El Tercer Congreso Espiritista Internacional realizado en París, en 1925, dedicado a destacar el aspecto científico de la doctrina, contó con la Presidencia de León Denis, la Secretaría de Gabriel Delanne, y la presencia de Arthur Conan Doyle, su amigo entrañable, y de Jean Meyer, al que llamaron el “mecenas del Espiritismo”, reconociendo el gran aporte que hizo para su divulgación. León Denis ya era muy anciano; sin embargo se mostró muy activo y como siempre, emocionó con su palabra clara y fuerte.

Finalizado el Congreso se dedicó a investigar y escribir sobre el celtismo y la tradición. Este trabajo cristalizó en su último libro: “El genio céltico y el mundo invisible”. Es interesante destacar que al final de la obra se encuentran una serie de mensajes de Allan Kardec (espíritu) que le transmitiera antes de la realización del Congreso.

Las últimas palabras de León Denis fueron dirigidas a su secretaria, indicándole que enviara ese libro a Meyer para su publicación, y las pronunció el 12 de abril de 1927, cuando desencarnó, como consecuencia de las complicaciones de una neumonía. Fue enterrado en el cementerio La Salle, acompañado por sus amigos. Según la costumbre, durante su modesto sepelio, se leyeron fragmentos de su libro “Después de la muerte” y una comunicación de Jerónimo de Praga, su guía espiritual.

Lo recordamos como un hombre de talla mediana, de contextura fuerte y maciza, el mentón prominente y voluntarioso, la frente labrada, el mostacho gálico de su juventud que se completó con una larga y tupida barba en la ancianidad, y sus ojos vivaces, que con el tiempo fueron perdiendo el brillo y su ceguera parcial le daba el aspecto de una mirada dirigida hacia su interior.

Trabajador incansable, pasaba horas en su estudio acompañado de sus gatos; poseedor de una voluntad tenaz para el estudio, se forjó a sí mismo; con una memoria admirable, era racional y organizado, no dejaba nada al azar. Su secretaria lo llamaba “el hombre de los papelitos” por la innumerable cantidad de notas que producía. Sus placeres lo constituían el mar, la música y la naturaleza; sus hábitos eran sencillos y austeros; y estaba siempre alegre y sereno.

Como orador, tenía la capacidad de seducir almas y a eso se dedicó en su vida terrenal. Como escritor, nos dejó en herencia,el fruto de su talento, la hermosura de su prosa, la claridad de sus conceptos y la honestidad de su ejemplo.

Nada mejor que sus propias palabras, pronunciadas durante el Congreso Espiritista Internacional celebrado en Ginebra en 1913, para completar esta semblanza del Apóstol del Espiritismo.

“Día vendrá en que descendamos a nuestras tumbas y comparezcamos ante el terrible tribunal de la conciencia, desembarazada de las sombras terrenas y frente a la cual desfilarán la totalidad de nuestros actos, palabras y pensamientos. Entonces, y confío en que incluso antes de ello, entraréis en la gran batalla humana, en la lucha titánica de las ideas, en la importante vía del Espiritismo, y proseguiréis la labor de dar a conocer a los hombres sus destinos. Sabed pues, que vuestro rol será el mayor y más bello que pueda caber en suerte a un hombre en la tierra. Sabed que no hay nada más grande que el ser defensores y servidores de la verdad, y que para llegar a serlo, y merecer serlo, no existe dolor, amargura, ni desgarramiento que no hayáis de afrontar y padecer. Y, si sobre vosotros llueven chanzas, sarcasmos y odios, recordad entonces a cuantos en el pasado, sufrieron y murieron por el bien, la verdad y la justicia”.