Posts Tagged ‘Historias Morales’

22
mar

Serena Confianza

by admin in León Denis

Esta historia es narrada por el filósofo Huberto Rohden, cuando viajaba en un buque con rumbo a Europa.
La travesía era serena y festiva, marcada por la comodidad y el lujo del moderno transatlántico, sobre aguas tranquilas y bajo un despejado cielo azul.
Pero de repente, todo cambió. La serenidad y tranquilidad se transformaron en un violento temporal. Esos que asustan desde los marineros de primer viaje hasta los más experimentados.
Con miedo, los pasajeros se retiraron a los camarotes. El filósofo, sin embargo, prefirió contemplar el espectáculo de la naturaleza.

En medio de toda esa confusión a bordo, él notó un chicuelo, de unos seis o siete años. El niño estaba totalmente despreocupado. Jugaba, canturreaba, indiferente a lo que sucedía a su alrededor.

Impresionado con la tranquilidad del muchachito, el filósofo se acercó y le preguntó: ¿Tú no tienes miedo?

La respuesta vino rápida, inocente, y al mismo tiempo profunda: No, yo no tengo miedo. Papá está en el timón.

Cuando el temporal amainó, el viaje continuó sereno para todos. Menos para el filósofo, que no lograba olvidar la respuesta del muchacho.

¡Qué inmensa confianza! Si papá está al timón, nada de malo puede suceder.

¡Papá es más fuerte que los vientos, más fuerte que las olas!¡No hay nada a temer!

* * *

La confianza es propia de los niños. Ellos se entregan sin temor a aquellos en quienes confían. Y, padre y madre representan para ellos la mayor seguridad.

Si todos los hombres confiasen en Dios como los niños confían en sus padres, la vida sería más amena, porque esa confianza significa tener fe.

La fe es esa llama divina que entibia el Espíritu y le da fuerzas para que supere todo: congoja, riñas, traiciones.

Con fe, el hombre sobrevive al clima de aflicción, no desesperándose jamás.

Mientras algunos se detienen al borde del abismo, creyendo que no podrán transponerlo, el hombre de fe busca distintos pasajes para alcanzar el otro lado con seguridad.

El hombre de fe es el que no se inquieta con las noticias que hablan de crisis y de tiempos difíciles. Prosigue su labor sin cansancio porque está seguro de que tendrá fuerzas para vencer.

Y para que la fe no decaiga, la sostiene con los valores de la reflexión y de la oración, porque no hay llama que pueda seguir ardiendo sin combustible para alimentarla.

* * *

Jesús usó la figura del grano de mostaza para hablar a respecto de la fe, y afirmó que quien la poseyera de aquel tamaño, podría mover montañas.

Y la mujer, con una hemorragia que sufría hace muchos años, probó que era verdad. Fue suficiente con tocar el borde del manto de Jesús para curarse de su enfermedad.

Así también dieron prueba de fe Jairo, que vino a rogarle a Jesús por la cura de su hija, y el soldado que vino a pedirle por su servidor de muchos años.

Todos, por tener fe, movieron fuerzas interiores que atrajeron a las energías curativas de Jesús, y alcanzaron los objetivos que buscaban: la salud de los que amaban.

Enviado por Redacción de Momento Espírita

 

1
dic

Cristales coloridos

by admin in León Denis

Nuestra amiga Isabel nos ha enviado traducida esta maravillosa historia para nuestra meditación. Seguro que la disfrutaréis.

CRISTALES COLORIDOS Se cuenta que hace mucho tiempo, un habilidoso calculista persa llamado Beremiz Samir, prestaba servicios de secretario a un poderoso Visir. Su capacidad de razonamiento matemático a todos causaba un profundo espanto. Él era capaz de, en pocos segundos, elaborar cálculos de extrema complejidad, resolviendo cuestiones intrigantes. Formulaba, a veces, sobre los acontecimientos más banales de la vida, comparaciones inesperadas que denotaban gran agudeza de espíritu y raro talento matemático. Sabía también, contar historias y narrar episodios que mucho ilustraban sus conferencias, por sí solas atrayentes y curiosas. En función de eso, la fama de Beremiz ganó un excepcional realce.

En la modesta posada en que vivía, los visitantes y conocidos no perdían la oportunidad de lisonjearlo con repetidas demostraciones de simpatía y de consideración. Más allá de eso, diariamente el calculista se veía obligado a atender a decenas de consultas. Todos lo buscaban a fin de obtener las más variadas orientaciones y consejos. Beremiz los atendía siempre con paciencia y bondad.

Esclarecía a algunos, daba consejos a otros. Procuraba destruir las supersticiones y creencias de los débiles e ignorantes, mostrándoles que ninguna relación podrá existir, por la voluntad de Dios, entre los números y las alegrías, tristezas y angustias del corazón. Y procedía de esa forma, guiado por un elevado sentimiento de altruismo, sin buscar lucro o recompensa.

Rechazaba sistemáticamente el dinero que le ofrecían y cuando un rico insistía en pagar la consulta, Beremiz recibía la bolsa llena, lo agradecía, y mandaba distribuir integralmente la cuantía entre los pobres del barrio.

Cierta vez un mercader, llamado Aziz, empuñando un papel lleno de números y cuentas, vino a quejarse de un socio a quien trataba como un ladrón miserable y otros calificativos no menos insultantes. Beremiz intentó calmar el ánimo exaltadísimo del hombre y lo llamó al camino de la mansedumbre.

Se aproximó y le habló calmadamente:

“Sed cauteloso contra los juicios arrebatados por la pasión, porque esta desfigura muchas veces la verdad. Aquel que mira por un cristal de color, ve todos los objetos de color de ese cristal: si el cristal es rojo, todo le parece rojo; si es amarillo, ve todo amarillo.

La pasión está para nosotros como el color del cristal para los ojos.

Cuando alguien nos agrada, es fácil disculpar; si, al contrario, nos disgusta, condenamos o interpretamos de modo desfavorable.”

Seguidamente examinó con paciencia las cuentas y descubrió en ellas varios engaños que desvirtuaban los resultados.

Aziz se certificó de que había sido injusto para con el socio, y tan encantado quedó con la manera inteligente y conciliadora de Beremiz, que salió de allí con el corazón modificado.

¡Piense en eso!

Muchas veces nuestro punto de vista nos permite percibir sólo una cara deformada de la realidad.

No es raro creer ciegamente en equívocos, gracias a nuestro orgullo exacerbado y a nuestro viejo egoísmo.

Antes de adoptar cualquier postura de enfrentamiento o de sufrimiento, es necesario abandonar los “cristales coloridos” que utilizamos para ver y analizar el mundo y las personas.

La imparcialidad delante de la vida es una posición que debemos buscar incansablemente, a fin de garantizar nuestros actos, palabras y pensamientos, la justicia que deseamos encontrar en los otros.

Equipo de Redacción del Momento Espírita, con base en el libro “El Hombre que Calculaba”, de Malba Tahan, capítulo 17.

Redacción del Momento Espírita

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8
may

Tesoros íntimos

by admin in León Denis

Si usted recibiera la noticia de que su ciudad sería destruida en pocas horas, ciertamente buscaría huir lo más rápido posible. Y en ese caso, ¿qué llevaría en la maleta? Cuando los soldados de Ciro, el Grande, estaban a punto de invadir la ciudad de Priene, en Jonia, la población se preparaba para la fuga. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos se atropellaban en desespero, intentando salvar sus pertenencias más valiosas. Apenas un hombre mantenía la calma. Era el filósofo Bias, famoso por sus dotes de cultura, moral y virtud.

Era tan ponderado e íntegro que fue considerado uno de los siete sabios de la antigua Grecia.

Las personas al verlo tranquilo y sereno, le preguntaron si el no iba a preparar la carga que debería llevarse, y el respondió simplemente: “Yo traigo todo conmigo”.

Aquel noble ciudadano guardaba consigo los patrimonios más valiosos de rectitud, bondad y inteligencia, que nadie le robaría. Y eran esos los valores que le permitían colocarse por encima de las inquietudes de aquella hora y de las preocupaciones con los bienes efímeros de la tierra.

Sin duda, solamente las personas que construyen estas virtudes y cultivan la fé en Dios, pueden permanecer tranquilas delante de cualquier situación, por más grave que sea.

Ante la noticia, por ejemplo, de una guerra atómica, capaz de aniquilar la raza humana, muchos se desesperarían y el caos se establecería en poco tiempo. Solo el que edificó en la propia intimidad, valores inmortales, mantendrá la calma. Tendría la seguridad de la providencia divina y de la supervivencia del alma. La lógica y la razón le darían la convicción de que, si todo fuese destruido, nosotros continuaríamos viviendo, pues somos inmortales.

Estaría seguro que Dios no los dejará desamparados. Si no hubiera condiciones para la vida humana sobre la tierra, el Señor nos daría otro lugar para vivir, pues en su casa, que es el universo infinito, hay muchas moradas.

El miedo, la inseguridad y el deseo de poseer, han sido los grandes responsables por el desespero y la depresión de muchas criaturas.

La inseguridad, hija de la falta de fe, genera una especie de ansiedad que fácilmente conduce a la depresión, entristeciendo y matando la esperanza.

El deseo desequilibrado de poseer es un fuerte componente para el nacimiento y la sustentación de la violencia y del desespero.

La vida agitada, las privaciones materiales, las provocaciones morales, los conflictos de convivencia familiar y social, solo serán superados con tranquilidad por aquellos que cultivan la paz en la intimidad.

Estos y solamente estos, permanecerán serenos delante de cualquier situación, por más grave que sea. A ejemplo del filósofo Bias, dirán: “yo traigo todo conmigo”.

A este estado del alma es que Jesús se refería hablando de los tesoros que la polilla no come ni la oxidación corroe y que ningún ladrón roba. Son bienes eternos e indestructibles.

Usted es un ser creado para la eternidad. Es como una llama que jamás se apagará.

Procure cultivar las virtudes que lo liberarán de las miserias propias de la inferioridad humana.

Y recuerde siempre: usted es heredero de Dios. EL universo le pertenece.

Para conquistarlo basta hacer la parte que le toca en esta bendita escuela llamada tierra, que representa un grano de arena delante del infinito.

Por todo esto vale la pena comenzar ahora a cultivar los tesoros morales que nos autorizarán al vuelo definitivo rumbo a la gran luz, rumbo a los altos cimos, donde la felicidad ya es una realidad.

10
mar

El Portal de Oro

by admin in León Denis

Cuenta una leyenda que en una ciudad nacieron dos hombres, el mismo día, a la misma hora en el mismo lugar. Sus vidas se desarrollaron y cada uno vivió muchas experiencias diferentes.

Al final de sus vidas ambos murieron el mismo día, a la misma hora, en el mismo lugar.

Al morir y abandonar su cuerpo en la Tierra ambos se vieron ante una impresionante puerta de oro macizo custodiada por un Guardián que cuestionaba a los recién llegados.

El primer hombre llegó al lugar y el guardián le inquirió:

- ¿Qué fue de tu vida?

El hombre si más le respondió:

-”conocí muchos lugares, tuve muchos amigos, hice negocios que produjeron grandes riquezas, mi familia tuvo lo mejor y trabaje duro”.

El guardián después de escuchar la respuesta volvió a preguntarle:

- De todo eso, ¿qué traes contigo?

El hombre timidamente respondió: “todo ha quedado allí, no traigo nada”.

El guardián contestó: Lo siento no puedes pasar debido a que no traes nada contigo.

Al escuchar estas palabras el hombre llorando y con gran pena en su corazón se sentó a un lado sofocado por el inmenso dolor que la negativa había provocado en su alma.

El segundo hombre llegó y se paró delante de la puerta. El guardián siguiendo el protocolo comenzó a preguntar:

-¿Qué fue de tu vida?

Y el hombre comenzó su breve relato.

- Desde el momento en que nací, fui un caminante, no tuve riquezas, solo busqué el amor en los corazones de todos los hombres, mi familia me abandonó y en realidad nunca tuve nada. . . .

- ¿Encontraste lo que buscabas?

-Si, ha sido mi único alimento desde que lo encontré. . . . .

-Muy bien puedes pasar! . . .

Ante esta respuesta del guardián el hombre lleno de alegría volvió su mirada compasiva hacia el lugar en el que estaba acurrucado el otro hombre y apiadándose de él respondió:

“El Amor que he encontrado es tan grande que lo quiero compartir con este hombre sentado al lado del portal, sufriendo por su fortuna. . .”

Dice la leyenda que su amor era tan grande que fue suficiente para que ambos pasaran por el portal.

8
feb

Lo que Dios no va a preguntar

by admin in Uncategorized

Mucha gente pasa por la existencia terrena, sin la mínima preocupación con lo que van a encontrar en el más allá.

Otros, al contrario, viven un tormento constante, inseguros con sus actitudes, imaginando lo que Dios va a pensar de su desempeño.

Algunos prefieren disfrutar los placeres de la tierra y dejar para pensar en eso más tarde, cuando se acerque la vejez.

Aunque los espíritus sean inmortales, muchos hombres viven como tal.

A pesar de saber que la vida en el cuerpo físico es frágil y pasajera, desean vivirla como si fuera eterna.

Y es por ello que, al sentir la aproximación de la línea de llegada, se desesperan en el intento de encontrar las respuestas correctas, si Dios les apremia por algo.

Sin embargo, Dios no es un juez implacable, que espera su llegada al más allá con el libro de la vida en la mano para anotar sus errores y aciertos.

Dios está en la conciencia, a través de sus leyes inscritas en ella.

Por lo tanto, tú tendrás, sí, un tribunal que te pedirá cuentas de lo que has hecho con todo lo que se te ofreció en la etapa que has pasado en el cuerpo físico. Y ese tribunal es tu propia conciencia.

Por ello, si llamamos a nuestra conciencia de Dios, por ser la representación de las leyes divinas, podremos saber de antemano lo que Dios nos va a preguntar.

Dios no te va a preguntar qué tipo de coche tú solías conducir, pero te va a preguntar cuántas personas que necesitaban de tu ayuda transportaste.

Dios no te va a preguntar cuál era el tamaño de tu casa, pero te va a preguntar cuántas personas abrigaste en ella.

Dios no te va a hacer preguntas sobre el tipo ropa que tienes en tu ropero, pero te va a preguntar cuántas personas ayudaste a vestir.

Dios no te va a preguntar por tus bienes materiales, pero te va a preguntar en qué medida influyeron en tu vida.

Dios no te va a preguntar cuál ha sido tu mejor salario, pero te va a preguntar si tú comprometiste tu carácter para obtenerlo.

Dios no te va a preguntar cuántas promociones has recibido, pero te va a preguntar de qué forma tú promoviste a los demás.

Dios no te va a preguntar cuál el puesto que ocupabas, pero te va a preguntar si tú desempeñaste tu labor con lo mejor de tus habilidades.

Dios no te va a preguntar cuántos amigos tú has tenido, pero te va a preguntar de cuántas personas fuiste amigo.

Dios no te va a preguntar lo que tú has hecho para proteger tus derechos, pero te va a preguntar qué hiciste para garantizar los derechos ajenos.

Dios no te va a preguntar en qué barrio tú has vivido, pero te va a preguntar cómo trataste a tus vecinos.

Dios no te va a preguntar cuántas horas has vivido en la tierra, pero te va a preguntar qué hiciste con tus horas.

Dios no te va a preguntar quiénes fueron tus familiares, pero te va a preguntar sobre tu relación con ellos.

Dios no te va a preguntar si hubo obstáculos en tu camino, pero te va a preguntar sobre los esfuerzos que has hecho para superarlos.

Dios no te va a preguntar sobre el patrimonio que les has dejado a tus herederos, pero querrá saber de las riquezas espirituales que llevarás en la maleta.

Y, solamente tú, sabrás las respuestas que tendrás que darle. ¡Piensa en eso!

Jesús aseguró que a cada uno le será dado según sus obras.

Por ello, de nada vale pensar en disculpas por lo que has o no hecho, pues Dios, que está en tu conciencia, te va a preguntar, sí, sobre tu desempeño, aunque ya sepa todas las respuestas.

¡Piensa en eso, pero piensa ahora!

9
nov

La súplica de la naturaleza

by admin in Uncategorized

¿Has imaginado, alguna vez, a la naturaleza en súplica? Y si la naturaleza rezara al Creador, ¿cómo se haría oír?

Pues una poetisa logró describir, con razón y sensibilidad, su percepción de la naturaleza en súplica.

Si lo deseas, también podrás escuchar esa oración silenciosa, aguzando los oídos de tu imaginación, y viajando en las palabras de esa sensible alma.

“El sol que se proyecta de las tonalidades de la madrugada e inunda  todo de claridad, ora al Creador.

La brisa que susurra canciones perfumadas por todos las rincones, ora al Creador.

La lombriz que fertiliza el suelo, tornando al surco fecundo para la siembra, ora al Creador.

La semilla que irrumpe del suelo y se convierte en beneficio, en vestido, en pan, ora al Creador.

La luciérnaga que relumbra en el seno de la noche y el lobo que aúlla ante la luna fría, oran al Creador.

El botón que se abre en risueña floración, que representa el jardín, ora al Creador.

El bravío mar que enviste contra el peñasco, espumando, saciado, ora al Creador.

Las lejanas estrellas que constelan los cielos del mundo, titilando sus colores, oran al Creador.

Los cardúmenes que se orientan en una misma dirección y los bandos de aves que cruzan el espacio a la búsqueda de nuevos nidos, oran al Creador.

Las ligeras centellas de luz que relampaguean distantes, atenuadas sobre el fondo oscuro de la tempestad, oran al Creador.

La colmena y el hormiguero, mientras demuestran su fascinante articulación social, oran al Creador.

La persona que labra la tierra y la que enseña; aquélla que alimenta otros seres y la que salva vidas; la que cuida con atención de todo lo que no es racional; aquélla que perdona, que comprende, que reprende para el bien y que trabaja de todas las maneras para que la vida se haga más hermosa, más vibrante, más feliz, incluso, está en régimen de oración, esté o no conciente de ello.

Entendemos, de esta forma, que toda labor que nos haga avanzar para la felicidad, cuando acatamos las leyes divinas, representa un movimiento de plegaria, un sorbo de inspiración que rehace, un canto dirigido a Dios”.

***

Orar, es más que pronunciar palabras …

Es tener una actitud de reconocimiento, es colaborar con Dios haciendo la parte que compete a favor del bien, de lo útil y de lo bello.

Por eso, vive intensamente imprimiendo en tus actitudes un ruego al  Creador.

Sonríe, juega de una forma sana, canta, instruye e instrúyete, y coopera en las actividades útiles, ampara y sirve; actúa en la esfera del bien sin alegar cansancio y ten la seguridad de que eso representa tu oración.

Actuando de esta manera, llevarás una vida en estado de oración, una vida de paz.

20
oct

Diálogo de un ángel con Dios

by admin in Uncategorized

Señor… visité tu creación como me pediste. Fui a todos los rincones. Estuve en el sur, y en el norte. Fui al este y al oeste. Vi y formé parte de todas las cosas. Observé cada una de las criaturas humanas. Y por haber visto vine hasta ti Señor… para tratar de entender.

¿Porqué?.. Porqué cada una de las personas sobre la Tierra tienes apenas un ala? Los ángeles tenemos dos .. Podemos volar hasta el amor que el Señor representa siempre que lo deseamos. Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero… los humanos con su única ala no pueden volar… con apenas un ala…

Dios con toda la ternura, respondió pacientemente a su Ángel.

- Sí… yo se eso. Sé que hice a los humanos con apenas un ala…

Intrigado, pero con la sumisión absoluta hacia su Señor, el Ángel quería entender y preguntó:

- Pero… ¿porqué el Señor dio a los hombres apenas un ala cuando son necesarias dos alas para poder volar … para poder ser libre?

Dios que conocía todas las respuestas, no se apresuró en contestar. Después de un lapso de respetuoso silencio…. respondió…

- Ellos sí pueden volar, mi Ángel. Di a los humanos apenas un ala para que ellos pudiesen volar más y mejor que tú y mis arcángeles…. Para volar mi amigo, tú precisas dos alas…. Pero aún siendo libre, siempre estarás solo. Tal vez de la misma manera que Yo… Pero los humanos… los humanos con su única ala precisarán siempre dar las manos a alguien a fin de tener las dos alas que necesitan. Cada uno de ellos tiene en verdad una de las alas de un par de alas… y la otra ala está en algún lugar del mundo y es el ala que completa el par. De este modo, los humanos aprenderán a respetarse pues al quebrar la única ala de otra persona pueden estar acabando con sus propias posibilidades de volar. Ellos aprenderán a amar verdaderamente a otra persona… aprenderán que solamente permitiéndose amar podrán volar. Dando la mano a otra persona, dando un abrazo sincero y afectuoso ellos podrán encontrar el ala que les faltaba…. y podrán finalmente volar. Y los humanos nunca… nunca estarán solos cuando fueran a volar.

Dios se silenció en una sonrisa. El Ángel comprendió que ya nada más precisaba ser dicho. Y siendo así, en el final del cuento, espero que un día encuentres tu otra ala para poder finalmente volar.

26
jul

Mensaje de Vida

by admin in Uncategorized

La Madre Teresa de Calcuta, que ganó el premio Nóbel de la paz, entre tantos ejemplos dejó también textos escritos de gran valor.

Ella escribió:

“¿Tú sabes cuál ha sido el día más hermoso? Hoy.”

Tenía razón. Nada se iguala al día que se está viviendo. Ayer es el pasado, ya nos ha traído la experiencia, y el día de mañana aún no es realidad.

¿Y lo más fácil? Equivocarse.

Con seguridad. ¿Cuántas veces, en el mismo día, cometemos errores? Por apresuramiento  damos informaciones incorrectas, hacemos una anotación errónea por descuido, y así sucesivamente.

¿Cuál es el regalo más valioso? El perdón.

Sí, el perdón que es siempre extraordinario para quien lo recibe, pues normalmente, lo espera ansioso, deseando de alguna forma redimirse por la falta practicada. Es suficiente que recordemos cómo nos sentimos preocupados cuando ofendemos a un amigo y quedamos a la espera de tener una oportunidad para vernos de nuevo a su lado, y compensar el error de alguna manera.

¿Cuáles son las personas más necesarias?  Los padres.

Ellos nos dan el cuerpo, nos alimentan, nos educan. Ellos nos protegen en los primeros años, cuando somos frágiles, incapaces de vivir y caminar por nuestros propios medios. Son ellos que nos acompañan, año tras año, siempre amigos, atentos, cuidadosos.

¿Y los mayores profesores? Los niños.

Sin duda alguna, los niños, por su forma espontánea de actuar, nos dan muchos ejemplos de la mejor manera de portarnos en la vida.  Los niños son sencillos. Expresan con facilidad su cariño. Luchan por lo que desean. No tienen vergüenza de llorar.

¿La mejor medicina? El optimismo.

El que lleva la vida con optimismo, jamás se entrega al desaliento. Consigue siempre fuerzas renovadas para luchar y vencer.

¿La expresión más eficaz? La sonrisa.

La sonrisa conquista simpatías. Cuando estamos en lugares extraños, entre desconocidos, cuando todos parecen un poco asustados, la sonrisa de alguien nos reconforta, y puede ser el principio de un diálogo, un poco más tarde.

¿La fuerza más potente del universo?  La fe.

No fue otro el motivo por el cual Jesús, hablando a respecto de la fe, dijo que si la tuviéramos del tamaño de una semilla de mostaza, lograríamos mover montañas. Recordemos la mostaza, tiene una de las semillas más pequeñas. Se puede decir minúscula.

Finalmente, ¿La cosa más hermosa? El amor.

El amor le pone color al paisaje, el amor alimenta y da fuerzas. Por amor, una criatura se entrega a otra y se convierte en copartícipe de Dios en la procreación. Por amor, un Espíritu Excelso vino a la Tierra, cantó y vivió el amor, dejando, al partir, el poema de amor más bello que la Tierra  ha conocido: El Evangelio.

***

Empiece su día agradeciendo a Dios, por la bendición de la vida.

Levántese con calma.

Si usted tiene alguna contrariedad del día anterior,  haga como el sol: olvídese de la sombra y brille otra vez.

Ayude a su familia, compañeros y amigos con su palabra de comprensión y esperanza.

Use la sonrisa con abundancia y descubrirá cómo ella le traerá un precioso beneficio de colaboración y felicidad.

Recuerde que la fórmula de la felicidad recomienda tener para todo y con todos la disposición de cooperar para el bien.

28
jun

Confianza

by admin in Uncategorized

En los tiempos actuales observamos la creciente pérdida de confianza así como un incremento del desánimo en nuestros compañeros de jornada. El ser humano se debate íntimamente mientras ve como poco a poco se derrumban los pilares en los que tenía asentada su seguridad, una seguridad netamente material. Ignorante de los valores y potenciales de su ser espiritual, muchos permanecen encogidos, paralizados, asustados como niños desprotegidos ante un futuro que para muchos se define incierto.

Hoy más que nunca, los valores materiales ya no ofrecen, pues no lo ofrecieron nunca, el reposo y la calma necesaria para continuar con paz nuestra jornada evolutiva.

La vuelta a los valores eternos del espíritu se ofrece como la única senda para encontrar aquello que es tan necesario para el desarrollo integral del ser humano y que tantas y tantas veces nos mostró Jesús en su convivencia junto a nosotros.

Es por eso que os ofrecemos esta historia para que tomemos ejemplo de lo que la confianza en Dios puede ofrecernos.

Esta historia es narrada por el filósofo Humberto Rohden, cuando viajaba en un buque con rumbo a Europa.

La travesía era serena y festiva, marcada por la comodidad y el lujo del moderno transatlántico, sobre aguas tranquilas y bajo un despejado cielo azul. Pero de repente, todo cambió. La serenidad y tranquilidad se transformaron en un violento temporal.  Esos que asustan desde los marineros de primer viaje hasta los más  experimentados.

Con miedo, los pasajeros se retiraron a los camarotes. El filósofo, sin embargo, prefirió contemplar el espectáculo de la naturaleza. En medio de toda esa confusión a bordo, él notó un chicuelo, de unos seis o siete  años. El niño estaba totalmente despreocupado. Jugaba, canturreaba,  indiferente a lo que sucedía a su alrededor.

Impresionado con la tranquilidad del muchachito, el filósofo se acercó y le preguntó:

- ¿Tú no tienes miedo?

La respuesta vino rápida, inocente, y al mismo tiempo profunda:

- No, yo no tengo miedo. Papá está en el timón.  El piloto era el padre del niño.

Cuando el temporal amainó, el viaje continuó sereno para todos, menos para el filósofo, que no lograba olvidar la respuesta del muchacho.

¡Qué inmensa confianza! Si papá está al timón, nada de malo puede suceder. ¡Papá es más fuerte que los vientos, más fuerte que las olas!¡No hay nada a temer!

La confianza es propia de los niños. Ellos se entregan sin temor a aquellos en quienes confían.  Y, padre y madre representan para ellos la mayor seguridad.

Si todos los hombres confiasen en Dios como los niños confían en sus padres, la vida sería más amena, porque esa confianza significa tener fe.

La fe es esa llama divina que entibia el espíritu y le da fuerzas para que supere todo: congoja, riñas, traiciones. Con fe, el hombre sobrevive al clima de aflicción, no desesperándose  jamás.

Mientras algunos se detienen al borde del abismo, creyendo que no podrán transponerlo, el hombre de fe busca distintos pasajes para alcanzar el otro lado con seguridad.

El hombre de fe es el que no se inquieta con las noticias que hablan de crisis y de tiempos difíciles. Prosigue su labor sin cansancio porque está seguro de que tendrá fuerzas para vencer.

Y para que la fe no decaiga, la sostiene con los valores de la reflexión y de la oración,  porque no hay llama que pueda seguir ardiendo sin combustible para alimentarla.

***

Jesús usó la figura del grano de mostaza para hablar a respecto de la fe, y afirmó que quien la poseyera de aquel tamaño, podría mover montañas.

Y la mujer,  con una hemorragia que sufría hace muchos años,  probó que era verdad. Fue suficiente con tocar el borde del manto de Jesús para curarse de su enfermedad. Así también dieron prueba de la fe de Jairo, que vino a rogarle a Jesús por la cura de su hija y el soldado que vino a pedirle por su servidor de muchos años.

Todos, por tener fe, movieron fuerzas interiores que atrajeron a las energías curativas de Jesús, y alcanzaron los objetivos que buscaban: la salud de los que amaban.

18
jun

La flor más hermosa

by admin in Uncategorized

El bosque estaba casi desierto cuando el hombre se sentó para leer debajo de los largas ramas de un viejo roble. Estaba desilusionado con la vida, con buenas razones para llorar, pues el mundo intentaba hundirlo. Y como si ya no tuviera razones suficientes para arruinar su día, un chico llegó, jadeando, cansado de jugar.

Se detuvo delante suyo, con la cabeza baja y le dijo, lleno de alegría:

- ¡Mire lo que he encontrado!

El hombre lo miró desanimado y vio que en la mano tenía una flor.

¡Qué visión lamentable! Pensó consigo.

La flor tenía los pétalos caídos, hojas marchitas, y seguramente nada de perfume. Quería verse libre del chico y de su flor, y así el hombre desilusionado simuló una sonrisa y  dio vuelta la cara. Pero en vez de volver atrás,  el chico se sentó a su lado, levantó la flor a la altura de su nariz y declaró con extraña sorpresa:

-¡El aroma es magnífico, y es muy hermosa también…!

- Por eso la arranqué. ¡Tómela!  Es suya.

La flor estaba muerta o muriéndose, sin nada de colores vibrantes como naranja, amarillo o rojo, pero él sabía que tenía que tomarla, o el chico no saldría jamás de allí. Extendió entonces su mano para asirla y comentó, con sarcasmo:

- Era justamente lo que me faltaba.

Pero, en vez de ponerla en la mano del hombre, él la sujetó en el aire, sin ninguna razón. Y en ese momento el hombre se dio cuenta, por primera vez, que el chico era ciego y que no podía ver lo que tenía en las manos.

La voz se le apagó en la garganta por algunos instantes…

Tibias lágrimas cayeron de su rostro mientras agradecía, emocionado, por recibir la mejor flor de ese jardín.

El chico se marchó jugueteando, feliz, oliendo otra flor que tenía en su mano, y desapareció en el amplio jardín, en medio de la arboleda.

Seguramente iría a consolar otros corazones, que aunque tengan la visión física, están ciegos para los verdaderos valores de la vida. Ahora el hombre no se sentía más desanimado y los pensamientos corrían en la mente con serenidad.

Se preguntaba cómo aquel chico ciego se habría dado cuenta de su tristeza a tal punto de acercarse  con una flor para ofrecérsela.

Concluyó que tal vez su autopiedad lo hubiera impedido de ver la naturaleza que cantaba a su alrededor, dando noticias de esperanza y paz, alegría y perfume…

Y como Dios es misericordioso, permitió que un chico privado de la visión física lo despertase de aquel estado depresivo.

Y el hombre, finalmente, consiguió ver, a través de los ojos de un niño ciego, que el problema no era el mundo, sino él propio.

Y aún compenetrado en profundas reflexiones, llevó aquella fea flor hasta su nariz y sintió la fragancia de una rosa…

***

Verdaderamente ciego es todo el que no quiere ver la realidad que lo envuelve.

Muchas veces, personas que no perciben el mundo con los ojos físicos, penetran en las maravillas que los rodean y quedan extasiados con tanta belleza.

Quizás haya sido por esa razón que un pensador afirmó que “lo esencial es invisible a los ojos.”