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6
dic

Origen de los Evangelios

by admin in León Denis

Desde hace aproximadamente un siglo, trabajos importantes emprendidos en los diversos países cristianos por hombres que ocupan elevados puestos en las Iglesias y en las Universidades, han permitido reconstruir la evolución de la tradición evangélica en sus fases sucesivas. En los centros de religión protestante es sobre todo donde se ha elaborado especialmente estos trabajos, tan notables por los eruditos como por su carácter minucioso, los cuales han arrojado viva luz sobre los orígenes del Cristianismo y sobre el fondo, la forma y el alcance social de las doctrinas del Evangelio. Expondremos aquí solamente los resultados de estos trabajos, bajo una forma que procuramos sea más sencilla que la de los exegetas protestantes.

Cristo no ha escrito nada. Sus palabras, esparcidas por los caminos, han sido trasmitidas de boca en boca y luego transcritas en diversas épocas, mucho tiempo después de su muerte.  Poco a poco se ha ido formando una tradición religiosa popular que ha sufrido una evolución constante hasta el siglo IV.

Durante este periodo de trescientos años, nunca la tradición cristiana ha permanecido estacionaria ni semejante a sí misma. Al irse alejando de su punto de partida a través de los tiempos y de las edades, se ha enriquecido y diversificado. Se ha llevado a cabo un poderoso trabajo de imaginación, y siguiendo las formas de las diversas relaciones evangélicas, según su origen hebraico o griego, se ha podido establecer con seguridad el orden en que la tradición se ha desarrollado y fijar la fecha y el valor de los documentos que la representan.

Durante más de medio siglo después de la muerte de Jesús, la tradición cristiana, oral y viva, es como agua corriente en la cual todos pueden beber. Es propagado por los apóstoles y seguidores, hombres sencillos e iletrados (a excepción de Pablo, que era versado en letras), pero a quienes ilumina el pensamiento del Maestro.

Desde el año 60 al 80 es cuando aparecen la primeras relaciones escritas. Primero la de Marcos, que era la más antigua, y luego los primeros relatos atribuidos a Mateo y a Lucas, todos escritos fragmentarios que van aumentado en ediciones sucesivas, como todas las obras populares.

Hasta el final de primer siglo, desde el año 80 al 89, no apareció el Evangelio de Lucas ni el primitivo de Mateo, perdido actualmente; y por último, del 98 al 110, apareció en Éfeso el Evangelio de Juan.

Al mismo tiempo que estos Evangelios, únicos aceptados después por la Iglesia, otros muchos salían a la luz. Actualmente se conocen unos veinte, pero en el siglo III, Orígenes cita un número mayor. Lucas hace alusión a ellos en el primer versículo de la obra que lleva su nombre.

¿Por qué razón estos numerosos documentos han sido declarados apócrifos y rechazados?  Muy probablemente porque constituían un estorbo para aquellos que, en los siglos II y III, imprimieron al Cristianismo una dirección que debía alejarse cada vez más de sus formas primitivas y que, después de haber rechazado mil sistemas religiosos calificados de herejes, debería dar por resultado la creación de tres grandes religiones de las cuales el pensamiento de Cristo yace oculto, sepultado como en una tumba bajo los dogmas y las practicas.

Los primeros apóstoles se limitaron a enseñar la paternidad de Dios y la fraternidad humana. Demostraban la necesidad de la penitencia, es decir, de la reparación de nuestra faltas. El símbolo de esta purificación era el bautismo, practica adoptada por los esenios, iniciadores de Jesús, de quienes tomaron también los apóstoles la creencia en la inmortalidad y en la resurrección, vale decir, en la vuelta del alma a la vida espiritual, a la vida del Espacio.

De ello nació una moral y una enseñanza que atraían numerosos prosélitos alrededor de los discípulos de Cristo, pues no contenían nada que no pudiera aliarse con ciertas doctrinas judías predicadas en el templo y en las sinagogas.

Con Pablo, y después de él, se establecen nuevas corrientes y confusas doctrinas surgen en el seno de las comunidades religiosas. Sucesivamente la predestinación y la gracia, la divinidad de Cristo, la caída y la redención, la creencia en Satán y en el infierno se presentaran a los espíritus y vendrán a alterar la sencillez y la pureza de la enseñanza del hijo de María.

Este estado de cosas va a continuar agravándose, al mismo tiempo que las convulsiones políticas y sociales agitarán la infancia del mundo cristiano.

Los primeros Evangelios nos llevan a la época de perturbación en que la Judea, sublevada contra los romanos, vio la ruina de Jerusalén y la dispersión del pueblo judío en el año 70. Fueron escritos en medio de sangre y lágrimas, y las esperanzas que expresan parecen brotar de un abismo de dolores, cuando en las almas afligidas se despierta el nuevo ideal, la aspiración de un mundo mejor, llamado reino de los cielos, en el cual serán corregidas todas las injusticias presentes.

En aquella época todos los apóstoles, a excepción de Juan y Felipe, habían muerto. El lazo que unía a los cristianos era todavía muy débil. Éstos formaban grupos, aislados los unos de los otros, que llevaban el nombre de iglesias (ecclesia: asamblea), dirigidos cada uno por un obispo o vigilante nombrado por elección.

Cada iglesia estaba entregada a sus propias inspiraciones, no teniendo para orientarse nada más que una traducción incierta fijada en algunos manuscritos que resumían, más o menos fielmente, los actos y palabras de Jesús que cada obispo interpretaba conforme a su interpretación.

Añadamos a tan grandes dificultades las que provenían de la fragilidad de los pergaminos, en una época en que la imprenta era desconocida, la carencia intelectual de algunos copistas y todos los males que pueden nacer de la falta de dirección y de comprobación, y comprenderemos fácilmente el porqué la unidad de la doctrina y de la creencia no haya podido mantenerse en tiempos tan azarosos.

Los tres Evangelios sinópticos (se designa así a los Evangelios de Marcos, Lucas y Mateo) están fuertemente impregnados del pensamiento judeocristiano de los apóstoles, es más ya el Evangelio de Juan se inspira en otra influencia. En él se encuentra un reflejo de la filosofía griega, rejuvenecida por las doctrinas de la escuela de Alejandría.

Hacia el siglo I, los discípulos de los grandes filósofos griegos habían abierto escuelas en todas las ciudades importantes de Oriente. Los cristianos se hallaban en contacto con ellos y se promovían frecuentes discusiones entre los partidarios de ambas doctrinas. Los cristianos reclutados entre las clases inferiores de la población, poco letrados en su mayor parte, estaban mal preparados para estas luchas de pensamiento. por otra parte, la grandeza y la elevación moral del Cristianismo habían impresionado vivamente a los teóricos. Ese fue el motivo que originó la aproximación y la interpretación de las dos doctrinas que se produjo en ciertas partes. En el naciente Cristianismo iba introduciéndose poco a poco la influencia griega que llevaba a conceptuar a Cristo como el Verbo, el Logos de Platón.

CAPITULO EXTRAIDO DEL LIBRO DE LÉON DENIS  “CRISTIANISMO Y ESPIRITISMO”, PUBLICADO EN AGOSTO DE 1898

Enviado por Carlos Bitaubé del C.E. León Denis

24
nov

Entre los hermanos y en los Centros

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Todo espírita debe portarse con la mayor humildad posible, frente a sus hermanos. Porque la humildad es siempre un ejemplo de buenas maneras, jamás nos compromete, ni es causa de disturbios ni de riñas. Esa humildad, sin embargo, no debe ser nunca fingida, sino leal y siempre dispuesta a servir. El espírita debe siempre considerarse inferior a sus hermanos, disponiéndose a ser el servidor de todos. Porque sabe que el servidor de todos debe ser el primero, y por más que haga nunca podrá pagar a Aquel que todo creó. Y por más que sepa, jamás alcanzará la infalibilidad. Así pues, siempre podrá equivocarse. Por tanto, comprendiéndolo así, nunca hará alardes de saber, ni de poseer facultades, y menos de considerarlas extraordinarias, mas expondrá sus ideas de manera prudente, sensata y con oportunidad. Si alguna vez fuese importunado por uno de sus hermanos, procurará responder de buenas maneras. Si no fuese posible que, de momento, el hermano entienda sus razones, callará, esperando una ocasión propicia. Entonces, con la humildad que debe caracterizarle, tentará convencerlo y llevarlo a la razón si es posible. Así estará usando la caridad, porque todo espírita debe ser caritativo para con su hermano.

De la misma manera que para realizar una empresa, un negocio, adquirir algún objeto que nos agrada, hacemos a veces sacrificios trabajosos, y los conseguimos, el espírita no debe olvidar que no hay empresa mayor, ni trabajo más noble, que atraer el amor leal y sincero de sus hermanos. No hay en la Tierra nada tan provechoso como hacerse una criatura de paz, amor y concordia. Quien así hace, se torna una garantía para la tranquilidad y el progreso de sus hermanos, y constituye una base para toda la propaganda provechosa y eficaz del Espiritismo. Cuando vemos, pues, que uno de los nuestros camina en el error, nadie debe de lanzarse contra él, pero sí debe recordar que todos podemos caer enfermos de cuerpo y alma. Si no fuese posible atraerlo por medio de la caridad, el espírita debe atraerlo por la indulgencia. Hay un gran medio de atraer a nuestros hermanos: tratemos de descubrir en ellos, sin faltar a la justicia, alguna cosa que los agrade y que podamos estimular.

Cuando algún hermano se extravía en las costumbres o en las maneras, tanto en el hablar como en el obrar, no se debe nunca cubrirlo de murmuraciones, ni de juicios ligeros, ni abandonarlo, o rechazarlo, antes de haberse puesto en práctica los medios posibles de atracción hacia nosotros. Digo que el descubrimiento de alguna inclinación o costumbre favorable, en el hermano faltoso, puede a veces servirnos para atraerlo. Procuremos aparentar que la costumbre o inclinación nos agradan, y por medio de ello contraer una amistad mas íntima, para ver si a través de una mayor confianza conseguimos ejercer la influencia moral para llevarlo al buen camino. Esto es lícito y de alto sentido moral, desde que el espírita que lo practique para ayudar a su hermano no venga también a extraviarse. Para dejarlo más claro: debemos estudiar nuestras buenas cualidades, para ver si, apoyados en su conjunto, podemos reparar los defectos. Mas cuando todo se hace para corregir un hermano, sin que él se deje convencer, es necesario que, sin ruido, sin cualquier roce, nos apartemos de él, procurando no contaminarnos y evitar que otros se contaminen. Siempre, sin embargo, después de adoptados todos los recursos que nos aconsejan la humildad, el amor, la indulgencia y la caridad (3) apártanse de las criaturas que se recusan a corregirse, El único remedio es dejarlas proseguir seguir en la difícil experiencia que escogieran.

3.Sabemos que los propios Espíritus Protectores (véase el capítulo sobre el asunto, en el Libro de los Espíritus)

Se dice que todo espírita debe ser caritativo con su hermano. Esto se demuestra por el simple hecho de que la ley divina nos obliga a practicar la caridad con todos. Muchos más debemos practicarla con los que, del punto de vista espiritual, deben formar con nosotros una misma familia. Así pues, el espírita no debe abandonar a su hermano en una crisis, ni en la dolencia, ni en la miseria. Muy por lo contrario, debe ser para él como un padre o una madre, consolándole en sus aflicciones, asistiéndole en sus enfermedades, ayudándole en sus necesidades, protegiéndole en la vejez, dándole la mano en la mocedad. En una palabra: el espírita debe ser, para su hermano, la verdadera providencia terrena, sustentándolo en todo lo que pueda, en todos los trances de la vida planetaria. Así como moralmente debemos ser caritativos, indulgentes y humildes para nuestros hermanos, materialmente no debemos de ser menos. De esa manera es que crearemos entre nosotros una verdadera fraternidad. Porque el amor dispensa muchas cosas, y si llegamos al verdadero amor entre nosotros, no hay duda que soportaremos con gusto nuestros mutuos defectos. Es ahí la manera de dar un buen ejemplo a la Humanidad que se presenta tan llena de males y egoísmos. Es ahí la manera de tornar más leve la cruz que, por ley, hemos de cargar en este mundo. Porque el amor es la savia divina, es el bien y la paz. Es ahí, pues, la manera de atraer la atención de la Humanidad y demostrarla que la palabra hermano no es apenas una fórmula, más la expresión del amor que sentimos. Es ahí la manera de constituir una familia que nos libraría de muchas amarguras que hoy nos oprimen y que nos daría muchos días de paz y de alegría. Reinaría en nuestras reuniones tanta cordialidad y tanto amor, que en ellas nuestros espíritus se regenerarían.

No quiero decir, con esto, que no haya paz entre nosotros; sin embargo, que habría más. No diré que no haya amor y protección, más esta sería más eficiente y otros horizontes se abrirían en nuestras reuniones, en nuestros Centros, en nuestras sesiones. Hay, entre nosotros, amor y protección mutua; sin embargo, ésta precisa ser más decisiva. El amor entre nosotros carece de más entusiasmo. Hay caridad, más ella debe ser más amplia y generosa. Si en la Tierra no es posible encontrarse moradas de paz, fuera de la familia, esto se debe dar entre nosotros. Por tanto es necesario que nos tratemos con indulgencia, amor y caridad. Solamente así cumpliremos lo que nos propusimos, al venir para la Tierra. Pues no somos espíritas por acaso, mas porque vinimos preparados para tanto. No hay duda que hicimos propósito, desde el mundo espiritual, de practicar mucho el bien, y sólo la perturbación puede hacernos olvidar esos compromisos. Por eso, es necesario hacer grandes esfuerzos, para que la protección espiritual nos pueda despertar los recuerdos de los propósitos olvidados. Y la verdad es que no siempre el amor en desarrollo, la caridad y la humildad dominan en los Centros y en nuestras reuniones. Causa lástima ver, como vi algunas veces, luchas en los Centros para la disputa de los primeros lugares. Es doloroso ver surgir las disensiones y las desavenencias, porque éste o aquél quiere ser el presidente. Esto nos demuestra hasta donde se puede llegar, cuando se pierde el buen sentido espírita. Y esto sucede cuando, en un Centro, se pierde el verdadero amor al Padre y el sentimiento de gratitud que debemos a Nuestro Señor y Maestro.

Los que ejercen más influencias en un Centro Espírita son los que deben vivir más alerta, los que más necesitan observar las reglas prescritas en los capítulos anteriores, porque son los encargados de vigilar y conducir los de menos alcance y comprensión. Si todos los espíritas deben ser practicantes de la caridad, de la adoración al Padre en espíritu y verdad, de la admiración constante por la grandeza de la obra de Dios y por su providencia y amor eternos; practicantes de la admiración y estima por el Mártir Sublime, Señor de los señores; si a todos caben el conocimiento y el cumplimiento de su ley, la práctica de la humildad, de la indulgencia, de la templanza y del amor al prójimo, ¡cuánto más incumben todas estas cosas a los que llegan a tener influencias en los medios espíritas y dirigen a algunos de sus hermanos! La misión de esos dirigentes es sumamente delicada. Porque, según su manera de obrar, pueden llevar a algunos o muchos al buen camino o hacerlos encallar en los tropiezos de la vida. Aquellos que, por su entendimiento, pueden comprender mejor y se convierten en guías de sus hermanos, no más se pertenecen a sí mismos, pasan a ser ejemplos para sus hermanos y no pueden falsear la verdad. Tienen que ser fieles a la ley divina y procurar siempre vivir alerta, para no caer en errores de interpretación. Deben ser modelos en todo. Nunca pueden dejarse dominar por el amor-propio, que es siempre un mal consejero y que todo espírita debe rechazar, mayormente los que disponen de inteligencia superior a la de la generalidad. Los que destacan por su comprensión pueden sacar grandes beneficios de su misión, elevándose a gran altura espiritual, si emplearan su existencia en beneficio de sus hermanos, haciéndose modelos de las virtudes y prácticas referidas. Pero pueden también contraer grandes débitos, si emplean su superioridad para satisfacciones personales, o si, obrando sin el debido cuidado, no consiguen producir los frutos que debían. A pesar de mi insignificancia, tiemblo solamente al pensar que podría cometer alguna falta, que por descuido o amor-propio, o por falta de amor a Dios y de gratitud al Señor, o aún por falta de indulgencia, amor y caridad, pudiese ser causa del extravío de alguno de mis hermanos.

No podemos ser infalibles. Mas cuando fallamos en la práctica de la ley divina, si ese fallo sólo perjudica a nosotros mismos, debemos corregirlo, y si exorbita de nosotros y puede perjudicar a nuestros hermanos, en la práctica del Espiritismo, debemos estar dispuestos a dar todas las satisfacciones necesarias, socorriéndonos de todas las virtudes que el caso requiera, hasta apagar de una vez las manchas de la falta cometida. Acontece, a veces, que son dos las personas que ejercen una influencia decisiva sobre los hermanos de un Centro. Esas personas deben evitar siempre la formación de dos partidos, manteniendo a los hermanos siempre en la mayor unión posible. Mas si la influencia de ambas no basta para mantener la unidad y el amor entre los hermanos que deben reinar siempre en los Centros Espiritas, sólo les resta colocarse en los últimos lugares, sellando sus bocas y sólo hablando para recordar las enseñanzas del Señor. Hace poco tiempo, algunos espíritas me procuraran para dirimir sus cuestiones, dando la razón al lado que me pareciese más cierto. Los atendí, para que no dijesen que no los quería escuchar. La cuestión consistía en que unos habían dirigido ciertas palabras des respetuosas a otros. Cuando me pidieran un parecer, les respondí lo siguiente: ¿Los que pronunciaran esas palabras poco cariñosas pensarán antes de hacerlo, en el deber espírita de practicar la ley de la caridad, amor, indulgencia y fraternidad, a que nos obliga el Espiritismo? ¿Y los que fueran ofendidos, antes de andar con melindres, no se acordarán de que el Señor y Maestro dejó se besar por el apóstol traidor, y no respondió ni una palabra a los insultos, a los golpes, a las heridas que le infligían sus verdugos, más antes los perdonó y pidió perdón para ellos? Y entonces concluí: Id, pues, aprended lo que el Espiritismo os enseña, enteraros bien de lo que el Señor determina en su Evangelio y de lo que él mismo hizo. Y cuando estéis bien enterados y pongáis en práctica vosotros mismos esos ejemplos y enseñanzas, entonces me diréis quién está con la razón y quién no lo está. Así, entiendo que no es fácil existan disensiones donde reinen el amor, la caridad y la humildad. Porque cada uno se considerará como el servidor de los otros, y tendrá placer en serlo, porque sabrá que así da cumplimiento a la ley y así se desarrolla.

Sabrá todavía que por ese camino llegará a su felicidad, en cuanto por el camino contrario labraría su propia ruina, que más hoy, más mañana, tendrá que enfrentar. Entiendo también que pueden aparecer problemas de difícil solución. En estos casos, los más prudentes se callan y suplican el auxilio de Dios, esperando que el tiempo y los acontecimientos pongan remedio a los males. Sólo se recurre a una medida extrema cuando ni la caridad, ni la indulgencia, ni el amor y la humildad pueden remediar esos males. Mas esa medida debe ser ejecutada con prudencia, a través de las buenas maneras recomendadas por la más elevada moral, evitándose murmuraciones y, sobre todo hechos que puedan originar escándalos, fuera del medio espírita, porque entonces se incurre en una grave falta, pues escándalos y publicidad causan grandes daños a los que nos observan. Esas cosas dan motivo a que se consideren a los espíritas como a los demás hombres, que no siguen ninguna doctrina moral. En resumen: Entendemos que en los Centros Espíritas debe haber quien dirija y enseñe, pero éstos no se hacen por medio de votación o de la voluntad de algunos hermanos, puesto que ya vienen escogidos del Alto; por eso, es preciso el mayor cuidado en saber reconocer los que están más aptos para el trabajo especial; una vez reconocidos, débese procurar hacer que ocupen el lugar para el cual vinieran al Centro y, mientras no exista motivo, debe hacerse que permanezcan en el puesto, pues de lo contrario se corre el riesgo de perder la verdadera orientación lógica y caer en graves errores (4). No nos cansaremos de repetir: en los Centros Espíritas donde reinen el amor y la adoración al Padre, en espíritu y verdad; la admiración, el respeto y el amor al Señor; la indulgencia la caridad y la humildad, no faltarán paz y armonía entre los hermanos. Por el contrario, su vida se deslizará más tranquila, sentirán el alma leve y alegre, porque muchas veces recibirán la influencia de los Buenos Espíritus. Harán gran progreso y tendrán una recompensa en el mundo espiritual, más de lo que pueden calcular.

(4). El autor coloca, en este punto, el problema melindroso de la dirección de los Centros y demás instituciones doctrinales.

Leyendo atentamente, vemos que él concilia la forma de elección con la del reconocimiento de la misión, No quiere decir que un hermano tome la presidencia o la dirección de los trabajos por mandato de los Espíritus, mas que hay personas «escogidas» por el Alto y encomendadas al Centro para ejercer funciones especiales. La propia congregación es las que debe «saber reconocer» o descubrir esas personas, eligiéndolas y manteniéndolas en su puesto. Es lo que generalmente se hace en las instituciones en que reina el amor evangélico. Las disputas de cargos sólo aparecen donde ese amor es sustituido por los intereses mundanos (N. del T.).

Miguel Vives

Extraído del libro “El Tesoro de los Espíritas”

5
oct

Amor sin límite

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La construcción no obedecía a una planificación anterior. Nacida por efecto de la necesidad de socorrer a aquellos que no tenían dónde reposar las fatigas y desgastes orgánicos, era un reducto de amor que evocaba la presencia del Crucificado Sin Culpa.
Situada a un lado del camino entre Jerusalén y Jopa, había sido levantada por las manos cansadas de Simón Pedro, con la ayuda de algunos compañeros aficionados al Mensaje, que por entonces se mantenía vivo en las mentes y los corazones.
La habitación principal, de características rústicas, estaba dedicada a las reuniones para el estudio de la Palabra del Señor, a los comentarios y la asistencia rápida a los enfermos que podían trasladarse.
Lentamente surgieron los moribundos que no tenían a dónde ir, y fueron anexados alrededor de otros compartimentos, que serían ocupados por niños abandonados y ancianos desvalidos, por perturbados mentales y obsesos, que eran abandonados allí por la  indiferencia de sus familiares despiadados y amigos crueles.
A medida que se hacia conocida la “Casa del Camino”, mayor número de sufrientes llegaban con regularidad en busca de piedad y apoyo.
Las dificultades se multiplicaban a medida que la escasez de recursos crecía, en relación con el número de bocas hambrientas que llegaban…
En una vista general, aquellos diversos bloques de construcción modesta, hacían recordar a dos brazos abiertos que en el centro albergan una edificación mayor.
Se podía concluir que, allí, las manos abiertas de la caridad sustentaban la fe, a fin de que nunca se apagase la luz de las esperanza.
El pescador de Cafarnaum era la figura central de la actividad socorrista, en torno de quien rodaban los problemas y quehaceres complejos.
Tiago, el más ferviente al interpretar el pensamiento de Jesús, preocupado con la preservación del Pentateuco de Moisés, se mantenía relativamente distante de las actividades extenuantes y del contacto con las personas que consideraba impuras, que llenaban las distintas dependencias del refugio de caridad.
Le parecía, no pocas veces, un desperdicio de fuerza y de trabajo todo aquel movimiento y sacrificio, que podían ser canalizados hacia la salvación de las almas que se complacían con la observancia de la Ley y de los Profetas, y que demostraban interés por el conocimiento de la Buena Nueva…
Simón, que conocía de cerca la pobreza y sentía el sufrimiento, se dedicaba cada vez más a la acción liberadora de la beneficiencia, y no era raro que permaneciese hasta avanzadas horas atendiendo a los que llegaban, a los enfermizos, los atormentados y desfallecientes.
Cuando la noche fulgurante de estrellas anunciaba su plenitud, él, cansado, iba en busca de su jergón para reposar por pocas horas.
Tan natural le parecía la rutina, que llegaba a olvidarse de las fatigas y hasta de sí mismo, intentando rehabilitar la conciencia de culpa que provenía de sus negaciones con relación al Maestro..
Siempre que era invitado a participar de los comentarios públicos, como testigo de los momentos del Evangelio, se refería a la grandeza del Amigo y a su propia fragilidad de compañero descuidado.
El verbo, vertido desde el corazón sensible, adquiría en sus labios tonalidades de gran belleza, autenticada por el magnetismo de su vivencia.
Se había convertido, de ese modo, en la figura indispensable durante las narraciones de los actos del Maestro, y los frecuentadores de la Casa comenzaron a amarlo con respeto y consideración.
Las noticias fascinantes, por su parte, atrajeron mayor número de interesados.
Como se trataba del Hogar de todos, donde se habían roto las barreras de los perjuicios y las divisiones, los enfermos morales y los equivocados comenzaron a frecuentarlo con inocultable alegría. Las enseñanzas les eran trasmitidas como una fórmula eficaz para la liberación de sus problemas y culpas.
Era comprensible que se mezclasen allí las personas consideradas de mala vida con las otras, tenidas por virtuosas, que se veían obligadas a soportarlas.
Algunas mujeres, reconocidamente livianas y vendedoras de ilusiones, tocadas por la bondad del galileo, participaban con asiduidad de las reuniones semanales, por la tarde.
Entre ellas, una conocida pecadora comenzó a manifestar alteraciones de conducta, exigiendo del predicador mayor suma de atenciones y asistencia.
Inmerso en los recuerdos de Maestro y en las tareas junto a los infelices, Simón no percibió el encantamiento que dominaba a la aprendiz en relación a su palabra y su persona.
Comenzó a asediarlo, a pedirle ayuda y desviarlo de los compromisos urgentes, hasta el momento que se le puso en evidencia, en una mezcla de sufrimiento y cinismo.
Tomado por la ruda sorpresa, el hijo de Jonás se perturbó, sin saber cómo proceder.
Recordó su juventud lozana, la experiencia conyugal, la viudez, el compromiso con Jesús, y ante la mujer ansiosa y visiblemente perturbada, que le imponía una definición, se sintió aturdido, sin identificar el camino a seguir, qué palabras decir.
Ciertamente, no poseía otro sentimiento que no fuese el de piedad por la sufrida hermana, que se le mostraba consumida por las llamas de una pasión incontenible, agitada por Espíritus infelices que se proponían el escándalo y la obscenidad…
En una fracción de minuto se acordó del Maestro, e imaginando lo que más convenía para ese momento, se justificó:
- El amor que te dedico es del espíritu, y solamente de él podremos esperar bendiciones. Cuando abracé la cruz del Maestro elegí la muerte del cuerpo, a fin de preservar la vida. No debes de ver en mí otra cosa más que un cadaver que respira, aguardando la liberación que vendrá.
La obsedida, atormentada por la desesperación del vicio, insistió en los propósitos inferiores de que se hacía objeto e intentó desvestirse delante del discípulo que, constreñido, la orientaba.
Con los ojos nublados por el llanto y el pecho oprimido, Simón la detuvo, y consideró:
- Verifico mi fracaso una vez más … Intenté presentar a Jesús a mis oyentes, y apenas logre exponer mis heridas… Al referirme a las glorias del “reino de Dios”, inspiro pasiones avasallantes, y anunciando la verdad no hago más que conducir a la alucinación. Perdóname, hija, si no logré recuperarte, pero, al mismo tiempo, ayúdame a no sumergirte aún más en el pantano.
“Nuestra Casa es tuya, y puedes volver aquí cuantas veces quieras y puedas. No obstante, no olvides que es también la Casa donde Jesús habita y actúa, trabaja y reposa, invitándonos a todos al banquete de la redención que nos espera. Por ahora, vete en paz y déjame en la paz que encontraste al llegar aquí”.
La aturdida mujer, victima de una comprensible crisis de rebeldía, gritó, llamó la atención y partió esparciendo acusaciones e injurias ácidas, que mortificaron al Apóstol dedicado.
Aquella noche, luego de las rudas tareas del día, descansando bajo la vieja higuera del patio, Simón contempló los astros que brillaban suavemente en el infinito y recordó los encuentros con el Maestro, en su hogar, cerca del lago, en Cafarnaum…
El recuerdo espontaneó y rico en nostalgias, lo conmovió. Sin darse cuenta, dejó a su mente viajar por los senderos de las evocaciones, al tiempo que se culpaba por su inferioridad.
En este estado, y aunque escuchaba la algarabía de los alienados en los cuartos cercanos, el ladrido de los perros hambrientos a su alrededor y la música mágica de la Naturaleza, percibió, más allá de la cortina de lagrimas, la figura inmaculada del Maestro, sereno como cuando caminó sobre las olas del mar en dirección a la barca..
Deseó estallar de júbilo, relatar lo ocurrido, oírlo; pero no tuvo tiempo, pues el Amigo lo reconfortó de inmediato y explicó:
-Simón, la llama que cuece el pan atrae a la mariposa que, descuidada, en ella se consume… El discípulo de mi Evangelio es un punto vivo de referencia allí donde se encuentre, atrae la atención y es victima de las circunstancias. Está en constante peligro, pero jamás es abandonado por mi amor.
” No te martirices, ni temas. El agua refrescante y cristalina que quita la sed, es utilizada también para diluir terribles venenos de acción rápida.
” Cada alma ve, en el prójimo, aquello que tiene en su interior, y cada corazón recibe el Mensaje de acuerdo con sus propias necesidades.
” Permanece fiel y no desfallezcas en ocasión alguna.
” El sacrificio mayor y más agradable al Padre es la sublimación del hijo mediante la lucha diaria, a fin de ganar vida y valor en el intercambio con un mundo que no respeta, pero donde puede realizar su ascensión hacia altas cimas.
” No te detengas a examinar el tormento de nuestra hermana, ni desprecies su torpeza. Ámala más, y la caridad suave de tu amor iluminará su alma, calmará su locura y la liberará de la red de las Tinieblas a las que se somete. Sólo el amor, Simón, posee fuerza mágica para solucionar todos los problemas.
” Por eso, ama y ama con paciencia siempre, confiando en el Padre Todo Amor que gobierna el Universo”.
Pedro deseó prolongar el encuentro, pero la figura diáfana se diluyó delante de él.
Tras retornar a la realidad del ambiente, Simón, renovado, comenzó a amar a todos con tal intensidad que, desde entonces, jamás volvió a andar con evasivas ni temió, hasta el momento del martirio en la cruz, en Roma, varios años más tarde…

(CAPITULO INCLUIDO EN LA OBRA MEDIÚMNICA “POR LOS CAMINOS DE JESÚS” DICTADA POR EL ESPÍRITU DE AMÉLIA RODRIGUES AL MEDIÚM DIVALDO PEREIRA FRANCO)

Enviado por Carlos Bitaubé del C.E. LEÓN DENIS

4
oct

La vida…un instante

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“…en la cadena de las existencias, una vida terrestre no tiene más importancia relativa que un día en el curso de esta vida. Una vida, un día: ambos tienen en la evolución, una importancia comparable y una verdadera analogía.

Hay buenos y malos días, como hay buenas y malas vidas; días y vidas aprovechados, días y vidas perdidos.

Un día, una vida, no pueden apreciarse aisladamente, sino que han de apreciarse en relación con los días y las vidas precedentes, con los que se encadenan y complementan.

No hay labor ni inquietud exclusivamente limitadas a una vida ni a un día. No se formula el programa de una jornada o de una vida sin tener en cuenta los días ni las vidas pasadas, los días ni las vidas venideros.

Como los días, las vidas están separadas por períodos de reposo aparente, pero al mismo tiempo, de laboriosidad fecunda, de asimilación y de preparación.

Así como al despertar se hallan resueltos como por encanto muchos problemas complicados de la víspera, así en la aurora de una vida el Ser parece guiado en sus primeros pasos y camina con seguridad, como llevado de la mano, por la senda que se ha trazado, la que sigue ciegamente, precisamente por ignorarlo.

De este modo, de existencia en existencia, por la multiplicidad de existencias registradas y asimiladas, el Ser llega, poco a poco, a las fases superiores de la vida, en esas fases que están reservadas al desarrollo completo de la conciencia, a la omniscencia realizada.

La omniscencia debe extenderse, idealmente, al presente, al pasado y al porvenir; es decir, realizando una especie de adivinación actual incomprensible.”

(Texto extraído del libro: “Del Inconsciente al Consciente”, de Gustavo Geley)

26
sep

Lucha evolutiva

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Entre el alma que pregunta, la existencia que se dilata, la ansiedad que se agrava y el Espíritu que responde al Espíritu en el campo de la intuición pura, se esboza una inmensa lucha. El hombre que partía la piedra y que se escondía en su caverna, esclavizando a los elementos con la violencia de la fiera y matando indiscriminadamente para vivir, instado por los Instructores Amigos que amparan su camino comenzó a indagar sobre la causa de las cosas… Constreñido a aceptar los principios de la renovación y el progreso, se refugió en el amor-egoísmo, en la intimidad de su prole, que entretiene su campo íntimo, ayudándolo a pensar. Se observa como tocado por una extraña metamorfosis. Reconoce, instintivamente, que no podría guiarse más por la excitabilidad de sus tejidos orgánicos o por los apetitos furiosos heredados de los animales…

Desligado lentamente de los lazos más fuertes que lo ataban a las Inteligencia Divinas que tutelaron su desarrollo, para afirmarse sobre sus propias directrices, se siente solo y abatido ante la grandeza del Universo.

La idea moral de la vida comienza a preocupar a su cabeza.

El Sol le sugiere la concepción de un Creador, oculto en el seno invisible de la Naturaleza, y la noche puebla su alma de visiones nebulosas y pesadillas imaginarias, dándole la idea de una lucha incesante en que la luz y las tinieblas se debaten sin tregua.

Abraza a sus hijitos con feroz ternura, buscando la solidaridad que anhela de sus semejantes en la selva que lo desafía.

Mentaliza la constitución de la familia y padece por la defensa del hogar.

Los porqués le nacen fragmentariamente en su íntimo, le infunden aflicción y temor.

Percibe que no puede obedecer más, ciegamente, a los impulsos de la Naturaleza, del modo que lo hacen los animales que comparten su escenario; pero sí le cabe ahora el deber de superarlos en los medios de acción, como quien ve en el mundo en que vive su propia morada, para lo cual necesita apoyo y cooperación.

Evolución en dos mundos:

André Luiz ( dictado a Francisco Cándido Xavier)  Cap. 10:  Palabra y Responsabilidad

Enviado por Rosa Mª Pérez Duque del C.E. LEÓN DENIS

21
sep

Sobre el origen de la corriente céltica

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La vida de los planetas, como la de los individuos, debe de sufrir fases sucesivas y, en función de estas fases, la homogenidad de los fluidos está más o menos destruida o respetada. Vuestro planeta Tierra ha entrado en su carrera en contacto con una de las grandes corrientes que constituyen las arterias de la vida universal. Esta corriente es extremadamente poderosa y va a producir efectos diferentes según la naturaleza de los seres. Los Espíritus de un orden inferior que habitan entre vuestro planeta y esta corriente no pude soportar la atracción fluídica que emana de él, de ahí una revulsión automática de estos seres hacia la materia. Su influencia atraerá un recrudecimiento de las bajas pasiones.
En cuanto a los terrícolas que se complacen en la meditación y hacen un llamamiento a las fuerzas, a las aspiraciones superiores, los efluvios de esta corriente los alcanzarán y por ahí recibirán intuiciones y comunicaciones.
Añadiré que esta corriente vital tiene la propiedad de entretener en el espacio la vida periespiritual y espiritual, y sobre la tierra de esclarecer las consciencias evolucionadas.
Por lo tanto podéis comprobar en vuestro planeta, en el momento actual, por un lado un decaimiento de todas las creencias elevadas, y por otro lado una afluencia de misticismo. Es por este motivo que vuestro estudio sobre el celtismo viene a su hora y estimo que la corriente de la que estoy hablando puede ayudar, reanimando las consciencias, a hacer brillar la chispa de las anteriores.
Vosotros sabéis que uno de los principales elementos de vuestra raza es el celtismo que se ha formado durante la constitución de la tierra, cuando aparecieron los primeros seres humanos. El celtismo es en realidad una proyección de chispas proveniente de uno de los haces de la vida universal.
Cada raza está influenciada por un haz diferente, un haz cuyas radiaciones se adaptan a algunas partes del suelo según su naturaleza.
Cuando vuestro planeta todavía estaba en estado de formación sus diferentes capas ya estaban en relación directa, mediante vibraciones, con algunos haces de las arterias que animan el gran Todo.
Por esta razón cada raza ha conservado en el fondo de su subconsciencia la chispa generadora que anima las primeras manifestaciones de la vida. Cada raza posee por lo tanto, cualidades diferentes. El ser debe de adquirirlas todas con el paso del tiempo, en un orden sucesivo y para ello, debe de pasar por esos medios dominados por tal virtud o pasión. Notemos que la pasión ya no es una virtud y que la virtud se altera cuando el chorro fluídico está manchado de ondas que pueden empañar su resplandor.
No os hablaré de la composición química de las ondas que han engendrado la chispa primaria que anima cada pueblo y cada individuo. Francia ha conservado siempre su chispa primitiva. Según el estudio de vuestra historia y de vuestra prehistoria Francia, pese a algunas deformaciones, ha visto mantenerse a través de los siglos, las virtudes de la raza. Estás son:
1º Actividad cerebral sostenida; 2º consciencia en el individuo de su automatismo integral; 3º necesidad del misticismo y del ideal, incluso cuando la consciencia del individuo se ha desviado; 4º lucha constante entre la pasión y el ideal. Estas son las características de vuestra raza. En todo el territorio encontramos estas cualidades fundamentales, las pasiones son más o menos idénticas en cada rincón. Al principio fueron radiaciones venidas del oeste que afectaron al país.
Sí, desde el espacio, hubierais seguido la génesis de un mundo, veríais que antes de verse librado a sí mismo, una especie de chorro fluídico aportándole el jugo alimenticio lo envolvía. El polo vibratorio que alimenta vuestra raza se ha ligado a vuestro planeta en el sur de Bretaña. En esa época es verdad, no existía ni Bretaña, ni la Galia sino solamente una capa gaseosa homogénea, las vibraciones se extendieron desde el sur hasta el norte en forma de abanico y entraron en contacto en esa dirección con el manto gaseoso.
Este estado duró durante todo el período de trasformación de la costra y cuando aparecieron los primeros seres humanos, fueron impregnados de sus radiaciones.
Esta radiación primaria que alcanzó vuestro país se a trasmitido a través de las generaciones y las existencias porque cada ser lleva en sí en su subconsciente la chispa vital producida por la primera propulsión.
Hoy en día, tanto en Bretaña como en las costas inglesas del suroeste, encontramos las mismas características de aspiraciones, de atadura al suelo, que demuestran que las vibraciones ha sido las mismas en toda la región, mientras que cuanto más nos alejamos del centro-oeste, más constatamos que la pureza del sentimiento céltico se debilita.
En resumen, el celtismo corresponde por tanto al punto de llegada de una corriente, extraída de las arterias de la vida universal, y que ha penetrado la envoltura terrestre desde su formación, justo en el centro-oeste. De ahí las chispas vitales que dormitan siempre en la consciencia francesa.

-ALLAN KARDEC. 4 DE JUNIO DE 1926-

COMUNICACIÓN EXTRAÍDA DEL LIBRO DE LEON DENIS “EL GENIO CELTICO Y EL  MUNDO INVISIBLE”

Enviado por Carlos Bitaubé del C.E. LEÓN DENIS

14
sep

Aplicación moral y frutos del Espiritismo

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El Espiritismo presenta la ventaja inapreciable de satisfacer, al mismo tiempo, la razón y el sentimiento. Hasta ahora, estas dos potencias del alma han estado en lucha, en perpetuo conflicto. De ahí una causa profunda de sufrimiento y de desorden para las sociedades humanas. La religión apelando al sentimiento y apartando la razón, caía a menudo en el fanatismo y en el extravío. La ciencia, procediendo en sentido contrario, permanecía seca y fría, impotente para regir las costumbres. ¿Cuál no será, pues, la superioridad de una doctrina que viene a restablecer el equilibrio y la armonía entre estas dos fuerzas, a unirlas y a imprimirles un impulso común hacia el bien? En esto hay, bien se comprenderá, el principio de una inmensa revolución. Por esta conformidad de la razón y del sentimiento, El Espiritismo llega a ser la religión científica del porvenir. El hombre, libertado de los dogmas que violentan y de las infalibilidades que oprimen, recobra su independencia y el uso de sus facultades. Examina, juzga libremente y sólo acepta lo que le parece bueno.

El Espiritismo ensancha la acción de la fraternidad. Establece por medio de hechos que éste no es solamente un puro concepto, sino que es la ley fundamental de la Naturaleza, ley cuya acción se ejerce en todos los planos de la evolución humana, lo mismo bajo el punto de vista físico que bajo el espiritual, lo mismo en lo visible que en lo invisible. Por su origen, por los fines que le están asignados, todas las almas son hermanas.

Así, esta fraternidad que los mesías han proclamado en todas las grandes épocas de la historia, encuentra en la enseñanza de los espíritus una nueva base y una sanción. No es ya la  fría y vulgar afirmación inscrita en el frontispicio de nuestros monumentos; es la fraternidad viva de las almas que emergen reunidas de las obscuridades del abismo y escalan el calvario de las existencias dolorosas; es la iniciación común del sufrimiento; es la reunión final en la luz.

Con el Espiritismo, corazón y entendimiento, todo tiene su parte. El círculo de las afecciones se extiende. Nos sentimos más sostenidos en la prueba, porque aquellos que nos amaban en vida continúan amándonos más allá de la tumba y nos ayudan a llevar el peso de las miserias terrenas. Solamente en apariencia estamos separados de ellos. En realidad, los humanos y los invisibles caminan con frecuencia juntos a través de las alegrías y de las lágrimas, de las felicidades y de los infortunios. El amor de los seres amados nos envuelve, nos consuela, nos reanima. Los terrores de la muerte han cesado de pesar sobre nosotros.

El Espiritismo practicado con prudencia y conocimiento no es solamente un profundo manantial de enseñanza, es también un medio de impulsión moral. Las advertencias, los consejos de los espíritus, sus descripciones de la vida del más allá influyen en nuestros pensamientos y en nuestros actos. Van modificando lentamente nuestro carácter y nuestro modo de vivir…

EN LO INVISIBLE, León Denis. Primera parte: El Espiritismo experimental; las leyes.

Enviado por Rosa Mª Perez del C.E. LEÓN DENIS

13
ago

Una filosofía para espíritus libres

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Amar a los maestros de la razón y de la sabiduría humana, no implica desdén para los maestros de la razón sobrehumana, los representantes de una sabiduría más elevada y más profunda. He considerado un deber que se beneficiasen mis hermanos terrestres de estas enseñanzas. Una obra vale por sí misma. Piénsese lo que se piense y dígase lo que se diga de la revelación de los espíritus, yo no puedo admitir, cuan­do se enseñan en todas las Universi­dades inmensos sistemas metafísicos creados por el pensamiento de los hombres, que se puedan considerar desdeñables y rechazar los principios divulgados por las nobles inteligencias del espacio.

(…) El espíritu del hombre, oprimi­do por la carne, privado de la pleni­tud de sus recursos y de sus percep­ciones, no puede llegar por sí mismo al conocimiento del Universo invisi­ble y de sus leyes. El círculo en que se agita nuestra vida y nuestro pensa­miento es limitado, y nuestro punto de vista, pequeño. La insuficiencia de los datos adquiridos hace imposible, o cuando menos improbable, cual­quier generalización. Para penetrar en el dominio desconocido e infinito de las Leyes, necesitamos guías. Por la colaboración de los pensadores emi­nentes de los dos mundos. de las dos humanidades, se entreveran, si no se alcanzan, las más altas verdades y los más nobles principios establecidos. Mucho mejor y con más seguridad que nuestros maestros terrestres, los del espacio saben ponernos en presencia del problema de la vida, del misterio del alma, y nos ayudan a hacernos cargo de nuestra grandeza y de nues­tro porvenir.

A veces se nos hace una pregunta, se nos presenta una nueva objeción. En presencia de la infinita variedad de comunicaciones y de la libertad que tiene cada cual para apreciarlas, exami­narlas a su gusto, ¿en qué se convierte la unidad de doctrina, esa unidad po­tente que ha constituido la fuerza, la grandeza y ha asegurado la duración de las religiones sacerdotales?

El Espiritismo, lo hemos dicho ya, no dogmatiza. No es ni una secta ni una ortodoxia. Es una filosofía viviente, abierta a todos los espíritus libres y que progresa evolucionando. No im­pone nada, propone, y lo que propo­ne lo apoya sobre los hechos experi­mentados y pruebas morales. No ex­cluye ninguna otra creencia, pero se eleva por encima de ellas y las abarca a todas en una formula mas amplia, en una expresión más extensa de la verdad.

Las inteligencias superiores nos abren el camino y nos revelan los prin­cipios eternos que cada uno de nosotros adopta y asimila en la medida de su comprensión, según el grado de desarrollo alcanzado por sus faculta­des en la sucesión de sus vidas. En general, la unidad de doctrina no se obtiene sino al precio de la su­misión ciega y pasiva a un conjunto de principios, de fórmulas sujetas a un rígido molde. Esa inmovilidad, esa fijeza rígida de los dogmas quita a la religión que los impone todas las ventajas del movi­miento social y de la evolución del pensamiento. Al considerarse como la única creencia buena y verdadera, lle­ga a proscribir todo lo que está fuera de ella, encerrándose así en una tum­ba donde quisiera arrastrar con ella la vida intelectual y el genio de las razas humanas.

El mayor cuidado del Espiritismo es el de evitar estas funestas consecuen­cias de la ortodoxia. Su revelación es una exposición libre y sincera de doc­trinas que no tienen nada de inmuta­bles, pero constituyen una nueva eta­pa hacia la verdad eterna e infinita. A todos nos asiste el derecho de anali­zar sus principios, los cuales no tie­nen otra sanción que la razón y la conciencia. Mas al adoptarlos debe­mos conformar a ellos nuestra vida y cumplir los deberes que les son inhe­rentes. Quienes los eludan no pueden ser considerados como verdaderos adeptos.

Allan Kardec nos puso siempre en guardia contra el dogmatismo y  espíritu sectario. En sus obras recomienda  sin cesar que no dejemos cristalizar el Espiritismo y que eviterno, nefastos  métodos que han arruinado el espíritu  religioso en nuestro país. En nuestros tiempos de discordias y discusiones políticas y religiosas, en  que la ciencia y la ortodoxia están en  lucha, quisiéramos demostrar a los  hombres de buena voluntad de todas  las opiniones, de todos los campos,  de todas las creencias, lo mismo que  a los pensadores verdaderamente  libres y dotados de gran comprensión, que hay un terreno neutro, el del Espiritualismo experimental todos nos podemos encontrar y  darnos las manos. ¡Basta de dogmas! ¡Basta de misterios! Abramos nuestro entendimiento a todos los impulsos del espíritu; busquemos en todas las  fuentes del pasado y del presente.  Digamos que en todas las doctrinas hay  partículas de la Verdad; mas no hay ninguna que la contenga enteramente,  pues la Verdad en su plenitud es  mucho más extensa que e espíritu humano. Solamente se realizarán la armonía  del pensamiento y la conquista de la mayor suma de verdad que puede el  hombre asimilarse en este momento histórico, por el acuerdo de las buenas voluntades, de los corazones  sinceros, de los espíritus libres y  desinteresados.

León Denis

9
ago

Estudio sobre el desprendimiento del alma

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LAS INVESTIGACIONES DE M. DE ROCHAS Y DEL DOCTOR LUYS: REPERCUSION DE LA ACCIÓN DEL PERIESPÍRITU DESPRENDIDO SOBRE EL CUERPO.

El magnetizador Cahagnet, creía firmemente en la posibilidad del desprendimiento del alma. Refiere, sin poderlo explicar, un desprendimiento del alma, experimento que debe de tener una acción material ejercida sobre el periespíritu, probablemente complicada con autogestión. He aqui el hecho(Cahagnet “Arcanes de la vie future dévoilés,t.II):

Un tal M. Lucas, de Rambouillet, estaba muy inquieto a causa de la desaparición de su cuñado, que se fue del país unos doce años antes a consecuencia de una discusión con su padre. M. Lucas resolvió recurrir a la lucidez de Adela Maginot para saber si todavía vivía. La lúcida vio aquel hombre en cierto lugar de Brasil y lo describió de forma que fue reconocido por su madre y su cuñado. Pero a partir de aquí el experimento se complica. Citaremos el caso textualmente:

“Lo que contribuyó no poco a sorprender a aquella buena mujer, así como al Sr. Lucas y a las personas presente en esta curiosa sesión, fue ver a Adela que, para resguardarse de los ardientes rayos del sol de aquellas comarcas, ponía sus manos delante del lado izquierdo de su rostro, que parecía arder de calor; pero lo más extraordinario de aquella escena, fue que recibió una violenta insolación que le puso todo el lado del rostro, desde la frente a la espalda, de un rojo azulado, mientras que el otro lado quedaba de un blanco mate; sólo venticuatro horas más tarde, aquel color oscuro comenzo a desaparecer. El calor era tan violento en aquel momento de la sesión que no se podía aguantar. Estaba presente M. Haranger-Pirlat, antiguo magnetizador, honorablemente conocido en el mundo magnético”.

Los que han conocido a Cahagnet saben que era absolutamente incapaz de mentir. Podemos, pues, admitir este relato confirmado por un testigo íntegro.

Par explicar este caso, creemos que la idea del calor intenso del sol del Brasil pudo sugestionar fuertemente al sujeto, cuyo periespíritu estaba tal vez poco desmaterializado y se hizo sensible a las radiaciones calóricas. Ha habido pues, creemos, repercusión sobre el cuerpo material de la acción física del sol, facilitada, y probablemente aumentada, por la autosugestión de que en aquel país el calor es tórrido.

El hecho de trasmitir la alteración del periespíritu al cuerpo físico, ha sido observado con la suficiente frecuencia para que podamos conocer su mecanismo.(Aksakoff “Animismo y Espiritismo”).

Experimentalmente, como vamos a ver, se ha llegado a estudiar.

M. Aksakoff, en un experimento hecho en San Petersburgo, en compañía de la célebre médium Kate Fox, pudo comprobar un trasporte de humo negro, de la mano fluídica de la médium al extremo de sus dedos materiales. Éstos no se habían movido, pues el sabio ruso había hecho colocar las manos de Mme. Fox sobre la placa luminosa,  para asegurarse de su inmovilidad, y por exceso de precaución había colocado sus propias manos sobre las de la médium.

Se ve, pues, que hay algo mejor que presunciones para establecer la solidaridad del cuerpo y de su doble fluídico. En su Traité de Magie practique, Papus refiere el caso de un oficial ruso que, sintiéndose atacado por una sombra, , cayó sable en mano sobre la aparición y le hendió la cabeza. La herida fue hecha al periespíritu de una mujer, que era la causa del fenómeno, y esa mujer murió al día siguiente a consecuencia de un sablazo recibido en su cuerpo fluídico.

Dassier cita varios ejemplos semejantes sacados de los archivos judiciales de Inglaterra( Dassier, L, Humanité posthume). Cierta Juana Brooks, desdoblándose, la había tomado con un niño;  aquel enfermó rápidamente y no se sabía a qué atribuir el mal, cuando el enfermito, designando un sitio en la pared, gritó: ” Es Juana Brooks que está ahí.” Un asistente dio una cuchillada en el sitio indicado; el niño intento convencer a los asistentes de que la mujer estaba herida en la mano. Fueron a la casa de la hechicera, y se vio que, efectivamente, estaba herida en la mano como el niño había dicho.

En circunstancias, aproximadamente semejantes, otra mujer, Juliana Cox, fue herida en una pierna fluídica por la joven a la que obsesionaba, y cuando se transportó a su casa, pudo reconocer que la herida de su pierna carnal se adaptaba perfectamente a la hoja del cuchillo que había herido al doble fluídico.

Observemos la última frase de M. Rochas: ” La imagen de Mme. Lux emitía irradiaciones con mínimas y máximas.” Ahora bien; aunque estas irradiaciones son invisibles para el ojo humano, tomemos acta de que es posible fotografiar la materia invisible. Esto puede servir para comprender la fotografía de los espíritus.

Extraido del libro “EL ALMA ES INMORTAL” de Gabriel Delanne

Enviado por Carlos Bitaubé del C.E. LEÓN DENIS

14
jul

Fenómenos de bicorporeidad

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Uno de los miembros de la Sociedad nos da a conocer una carta de uno de sus amigos de Boulogne-sur-Mer, en la cual leemos el siguiente pasaje. Esta carta data del 26 de julio de 1856.
“Desde que por órdenes de los Espíritus he magnetizado a mi hijo, éste se ha vuelto un medium muy raro; por lo menos es lo que él me ha revelado en estado sonambúlico, en el cual yo lo había puesto a petición suya el 14 de mayo último, y cuatro o cinco veces después.
Para mí esta fuera de duda que, despierto, mi hijo conversa libremente con los Espíritus que desea, por intermedio de su guía, que el llama familiarmente de amigo; que a voluntad él se transporta en Espíritu a donde quiere, y voy a citaros un hecho del cual tengo pruebas escritas en mis manos.
Hace hoy exactamente un mes, estábamos los dos en el comedor. Yo leía el curso de Magnétismo del Sr. Du Potet, cuando mi hijo tomo el libro y lo hojeó; al llegar a un cierto trecho, su guía le dijo al oído: Lee esto. Era la historia de un doctor de América, cuyo Espíritu había visitado a un amigo a 15 ó 20 leguas de allí, mientras dormía. Después de haberlo leído, mi hijo dijo: Me gustaría hacer un pequeño viaje semejante. – ¡ Pues bien! ¿A dónde quieres ir?- le dijo su guía.- A Londres, respondió mi hijo, a ver a mis amigos, y nombró a aquellos que deseaba visitar.
Mañana es domingo, fue la respuesta; no éstás obligado a levantarte temprano para trabajar. Dormiras a las ocho e irás a viajar a Londres hasta las ocho y media. El proximo viernes recibirás una carta de tus amigos que te harán reproches por haberte quedado tan poco tiempo con ellos.
Efectivamente, al día siguiente por la mañana, a la hora indicada, se durmio con un sueño muy pesado; a las ocho y media lo desperté: él no se acordaba de nada; por mi parte, no dije una palabra, esperando el resultado.
El viernes siguiente yo trabajaba en una de mis maquinas y, como de hábito, fumaba, después de almorzar; al observar el humo de la pipa, mi hijo me dijo: ¡Mira! Hay una carta en el humo.- ¿Cómo ves una carta en el humo?- Tu vas a verla, respondio,  porque he aquí al cartero que la trae.
Efectivamente, el cartero venía a entregar una carta de Londres, en la cual los amigos de mi hijo le reprochaban por haber pasado con ellos solamente algunos momentos del domingo anterior, de las ocho a las ocho y media, relatando una multitud de detalles que sería demasiado largo repetir aquí, entre los cuales el hecho singular de haber comido con ellos. Tengo la carta- como os lo he dicho- que prueba que no he inventado nada”.
Después de haber sido contado el caso anterior, uno de los asistentes dijo que la historia relata varios hechos semejantes. Citó a San Alfonso de Ligorio, que fue canonizado antes del tiempo requerido, por haberse mostrado simultaneamente en dos lugares diferentes, lo que fue considerado un milagro. (Escribe el gran investigador espírita Cesar Lambroso (Verona, Italia, 1835 – Turín, 1909), en su obra “Los fenomenos de Hipnotismo y Espiritismo”, cap. XI. ” En el proceso de beatificación de Alfonso de Ligorio, se lee que aquel buen siervo de Dios fue al Vaticano para asistir milagrosamente al papa Clemente XIV en sus últimos momentos, mientras su cuerpo estaba inmovil en un sillón, en Arienzo, absorto en extasis, del que no salio hasta venticuatro horas después, o sea, en el preciso momento que expiraba el pontifice: siete de la mañana del 22 de septiembre de 1774. Fueron tantos los testigos del suceso, que determinaron la canonización de Alfonso antes del tiempo prefijado).
San Antonio de Padua se encontraba en España, y en el momento en que predicaba, su padre (en Padua) marchaba al suplico, acusado de asesinato. En ese momento san Antonio aparece, demuestra la inocencia de su padre, y da a conocer al verdadero criminal, que más tarde sufrió su castigo. Fue constatado que san Antonio estaba en ese mismo momento en España.
Al haber sido evocado san Alfonso de Ligorio, le hemos dirigido las siguientes preguntas:
1.¿Es real el hecho por el cual habéis sido canonizado?-Resp. Si.
2.¿Es excepcional este fenómeno?- Resp. No; puede presentarse en todos los individuos desmaterializados.
3.¿Era ése un justo motivo para canonizaros? – Resp. Sí; ya que por mi virtud me había elevado hacia Dios; sin esto no hubiese podido transportarme a dos lugares al mismo tiempo.
4.¿Merecerían ser canonizados todos los individuos en los cuales este fenómeno se presenta? – Resp. No, porque todos no son igualmente virtuosos.
5.¿Podríais darnos la explicación de este fenómeno? – Resp. Sí; el hombre, cuando por su virtud se ha desmaterializado completamente y ha elevado su alma hacia Dios, puede aparecer en dos lugares al mismo tiempo; he aquí como; el Espíritu encarnado, sintiendo venir el sueño, puede pedir a Dios para transportarse a cualquier lugar. Su Espíritu o alma – como queráis llamarlo- abandona entonces su cuerpo, seguido de una parte de su periespíritu, y deja la materia inmunda en un estado parecido a la muerte. Digo parecido al de la muerte, porque ha quedado en el cuerpo un lazo que une el periespíritu y el alma a la materia física, y este lazo no puede ser definido. Por lo tanto, el cuerpo aparece en el lugar deseado. Creo que es todo lo que deseáis saber.
6.Esto no nos da la explicación de la tangibilidad y visibilidad del periespíritu.- Resp. Al encontrarse el Espíritu desprendido de la materia, según su grado de elevación, puede hacer tangible la materia.
7.Sin embargo, ciertas apariciones tangibles de manos y de otras partes del cuerpo pertenecen evidentemente a los Espíritus de un orden inferior.- Resp. Son los Espíritus superiores que se sirven de Espíritus inferiores para probar la cuestión.
8.¿Es indispensable el sueño del cuerpo para que el Espíritu aparezca en otros lugares?- Resp. El alma puede dividirse cuando se siente trasladada a un lugar diferente de aquel en que se encuentra el cuerpo ( Nota esclarecedora de Allan Kardec a la respuesta de esta pregunta: “En el sentido literal de la palabra, el alma no se divide: irradia en diferentes direcciones, y puede así manifestarse en varios puntos sin dividirse; lo mismo sucede con una luz que puede reflejarse simultaneameante en varios espejos”).
9.¿Qué le sucedería a un hombre que está inmerso  en el sueño, mientras que su Espíritu aparece en otra parte, si él fuese despertado súbitamente?- Resp. Esto no sucedería, porque si alguien tuviera la intención de despertarlo, el Espíritu volvería al cuerpo y habría de prever la intención, puesto que el Espíritu lee el pensamiento.
Tácito relata un hecho análogo:
Durante los meses que Vespasiano pasó en Alejandría para esperar el retorno periódico de los vientos del verano y de la estación en que el mar se vuelve seguro, sucedieron varios prodigios, a través de los cuales se manifesto el favor de los cielos y el interés que los dioses parecían tener por este principe….
Estos prodigios aumentaron en Vespasiano el deseo de visitar la sagrada morada del dios para consultarlo sobre asuntos del imperio. Ordenó que el templo fuese cerrado para todos: habiendo allí entrado, y totalmente atento a lo que iba a pronuciar el oráculo, percibió detrás de él a uno de los principales egipcios, llamado Basílides, que sabía que esta enfermo a muchas jornadas de Alejandría. Se informó con los sacerdotes si Basílides había venido ese día al templo; se informó con los transeuntes si lo habían visto en la ciudad; en fin, envió hombres a caballo y se aseguró que en ese mismo momento él estaba a ocenta millas de distancia. Entonces, no dudó más de que la visión había sido sobrenatural, y el nombre de Basílides le sirvio de oráculo.(TÁCITO. Historias, libro IV, caps. 81 y 82)
Después de que esta comunicación nos fue dada, varios hechos del mismo género- cuya fuente es auténtica- nos han sido contados, y entre ellos están los más recientes, que por así decirlo han tenido lugar en nuestro medio, y que se presentaron en las circunstancias más singulares. Las explicaciones a las que dieron lugar amplían singularmente el campo de las observaciones psicológicas.
La cuestión de hombres dobles, relegada antiguamente a los cuentos fantásticos, parece así tener un fondo de verdad. Próximamente volveremos sobre el tema.

(Artículo extraído de “La REVISTA ESPÍRITA- Periódico de Estudios Psicológicos- Publicada bajo la dirección de ALLAN KARDEC- AÑO I   DICIEMBRE DE 1858  Nº 12″)

Enviado por Carlos Bitaubé del C.E. León Denis